El objetivo del mal menor

Mireia Belmonte, la estrella española en Río. /
Mireia Belmonte, la estrella española en Río.

Los cálculos de medallas españolas han fallado y ya sólo se aspira a superar las once de Sídney, la cifra más baja desde el gran salto de Barcelona’92

JON AGIRIANOrío

Los Juegos entran en su recta final y en la delegación española ya sólo se aspira a salvar los muebles y que la decepción sea lo más llevadera posible. La realidad es que todos los cálculos han fallado; hasta el punto de que, a falta de cinco jornadas para la ceremonia de clausura, superar las once medallas de Sidney, es decir, la peor cosecha desde que España dio el gran salto en Barcelona 92, ya empieza a ser visto como un mal menor. Es cierto que Marcus Walz dio ayer una gran alegría con su sorprendente victoria en los 1.000 metros de kayak individual y que hay posibilidades ciertas de mejorar la cifra de los Juegos australianos, pero a poco que las cosas se tuerzan un mínimo también puede empeorarse.

Lo que hay que dar por descontado es que España no cumplirá las previsiones que le dio la revista Sport Ilustrated -le adjudicó 18 medallas y, curiosamente, ninguna de ellas a Mireia Belmonte-, ni tampoco las que aventuró, antes de viajar a Río de Janeiro, el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal. Apostó por 17, las mismas que en Londres. Los cálculos son fáciles de hacer. Que la mayoría de las veces no sirvan para nada es otra cosa. Una mirada realista a las posibilidades de los atletas españoles permite describir el siguiente paisaje al cierre de esta edición, antes de conocer el resultado de Orlando Ortega en los 110 metros vallas. A las seis medallas -o siete si el atleta de origen cubano nacionalizado español sube al podio- se podrían sumar, haciendo un pleno casi imposible, un total de 10 u 11.

Saúl Craviotto y Cristian Toro están entre los grandes favoritos del sprint de kayak doble que se celebrará hoy en el Lagoa Stadium, donde mañana se espera a Alfonso Benavides en canoa individual. Craviotto, doble medallista olímpico en Pekín y Londres, tendrá otra oportunidad el viernes en la prueba individual. Mañana puede ser también otro buen día de cosecha. Aparte de Carolina Marín, que jugará su semifinal, hay dos opciones claras en los taekwondistas Joel González, oro en Londres en -58 kilos, y Eva Calvo, subcampeona mundial. Son dos competidora muy fiables y sería una sorpresa que, al menos uno de los dos, no suba al podio.

Lo mismo se podría decir de Tamara Echegoyen y Berta Betanzos, la pareja del 49er español, actuales campeonas del mundo. Ayer no estuvieron tan finas como el lunes en las aguas de la Marina da Gloria, cuando ganaron dos de las tres regatas disputadas y se colocaron en primera posición. Fueron quintas, décimas y primeras. Pese a todo, continúan en el primer puesto, aunque empatadas con la segunda y la tercera y a un punto de la cuarta. La Medal Race será de infarto porque las cuatro embarcaciones dependen de sí mismas para alcanzar el oro. De cara a mañana también hay confianza en las posibilidades de Mario Mola, el triatleta mallorquín. Ausente Javier Gómez Noya por lesión, es otra baza para el podio, aunque no tan fiable como lo era el gallego.

El recuento hay que concluirlo con Ruth Beitia, que no saltará hasta el sábado, y con los dos equipos de baloncesto. Son los únicos que han llegado a semifinales en estos Juegos, tras caer ayer la selección masculina de waterpolo y la femenina de balonmano, a la que se le escapó en la prórroga un partido contra Francia que tenía ganado. Croacia y Serbia serán los rivales de los equipos de Scariolo y Lucas Mondelo, cuyas chicas levantaron un partido que se les puso muy negro y acabaron ganando con una canasta sobre la bocina de Anna Cruz. En fin, un máximo posible, tirando de las matemáticas más generosas, de 16. Y un mínimo sobre el que es mejor no especular.