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Una España sin mácula, coral y goleadora

Luis Enrique, durante el partido ante Gales./
Luis Enrique, durante el partido ante Gales.

La etapa de Luis Enrique ha comenzado con grandes partidos, descubrimientos y la recuperación de hombres que parecían perdidos para la causa

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Luis Enrique parece haber caído con buen pie en el banquillo de la selección. A los temores derivados de un carácter complejo y una relación tormentosa con la prensa durante su etapa en el Barça el técnico asturiano ha respondido con victorias, muchos goles, la consolidación de nuevos e ilusionantes mimbres y la recuperación casi milagrosa de algunos futbolistas que ya parecían perdidos para la causa.

Tras el debut con victoria en un escenario majestuoso como Wembley han llegado una goleada a Croacia, la subcampeona mundial, y otra victoria contundente en Gales. Con el primer puesto de su grupo de la Liga de Naciones prácticamente encarrilado las dudas iniciales y el pesimismo tras la decepción del Mundial de Rusia parecen haber quedado en el olvido. En total, un balance de tres victorias con doce goles a favor y apenas dos en contra. De los últimos diez seleccionadores, sólo Del Bosque hizo pleno en sus tres primeros partidos.

A esa docena de goles han contribuido nada menos que siete jugadores diferentes: Alcácer, Rodrigo, Saúl Ñíguez y Ramos por partida doble y Asensio, Isco y Bartra, además del gol en propia puerta del croata Kalinic. Una exhibición de capacidad goleadora en todas las líneas que demuestra lo coral de esta nueva selección, que destaca además por su juventud. Más allá de la experiencia de dos hombres como Ramos y Busquets, que acumulan 159 y 109 internacionalidades, y un segundo grupo formado por jugadores como De Gea o Thiago -con un historial de presencias superior a la treintena-, jóvenes como Asensio, Saúl, Rodri, Ceballos, Kepa, Marcos Alonso, Gayá o Suso comienzan a consolidarse de la mano de Luis Enrique, que ha recuperado además a futbolistas como Albiol, Morata o Paco Alcácer, que llevaban largos periodos de tiempo sin vestir la camiseta de la selección y parecían ya irrecuperables.

Una de las grandes noticias de la era Luis Enrique está en el centro del campo, esa zona donde España construyó su grandeza en los mejores momentos de Luis Aragonés y Vicente del Bosque. A la irrupción de Saúl en los partidos ante Inglaterra y Croacia como un mediocentro todoterreno y llegador, capaz de golear en ambos encuentros, se ha unido ahora la agradable sorpresa de Rodri. El despliegue físico y táctico, la personalidad y la efectividad en el pase del pivote del Atlético hacen pensar que por fin se perfila en el horizonte un sustituto de garantías a la figura de Busquets, cuya ausencia era hasta ahora una ecuación irresoluble cuando el futbolista del Barça supera la treintena. A ellos se suman hombres con mando en plaza ya como Thiago o Koke.

Por delante de esta línea de mediocampistas también aparece una nueva generación de mediapuntas e interiores para tratar de paliar el enorme vacío dejado tras el adiós de Iniesta y Silva este verano. Hombres como Asensio, Isco -ausente de esta segunda convocatoria por su recuperación de la operación de apendicitis a la que se sometió- ya han marcado y Ceballos ha tomado la alternativa con debut y dos partidos completos ante Croacia y Gales.

En la portería, las críticas a De Gea por su actuación mundialista son cosa del pasado. El guardameta del United ha capeado el temporal con buenas actuaciones y Kepa también dispuso de minutos ante Gales en su segundo partido como internacional. Mientras, en la zaga el capitán Ramos es intocable y goza de un amplio abanico de posibles acompañantes con Nacho, Albiol o Bartra tras la marcha de Piqué.

Por último, en la delantera han surgido variantes inesperadas en las figuras de Morata y especialmente Alcácer, que regresó a la selección dos años y medio después con un doblete y parece empeñado en convertirse en un habitual con sus sorprendente numeros en el Borussia Dortmund. Por su parte, Rodrigo Moreno firmó sendos goles en los dos partidos de la Liga de Naciones.

Las polémicas de Alba e Íñigo Martínez

En resumen, una balsa de aceite para Luis Enrique, que sólo ha tenido que lidiar con dos asuntos negativos. Por un lado la discutida ausencia de Jordi Alba de las convocatorias y por otro el malentendido respecto a la lesión de Íñigo Martínez. El defensa del Athletic no fue convocado hace una semana por unos problemas físicos que no le impidieron finalmente jugar el derbi vasco y ser convocado posteriormente por la selección autonómica vasca, algo que generó suspicacias de todo tipo. No obstante, los propios servicios médicos de la selección española explicaron que se había tratado de un malentendido con sus homólogos del Athletic, ya que los plazos de la lesión finalmente se habían acortado, algo de lo que no tuvieron conocimiento a tiempo. Se trata en cualquier caso de dos pequeñas rachas de viento en contra que en ningún caso alteran el rumbo firme de un barco que afronta el lunes ante Inglaterra la posibilidad de cerrar virtual e incluso matemáticamente el billete para la final a cuatro de la Liga de Naciones del próximo mes de junio.

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