Un balón espacial

El Telstar 18, el balón del Mundial. /Afp
El Telstar 18, el balón del Mundial. / Afp

El Telstar 18 tiene un chip que aporta datos sobre la pelota; la que se usará en el duelo inaugural estuvo en la Estación Espacial Internacional

JUANMA MALLOBilbao

Una mirada al pasado, pero con la última tecnología, con la vista puesta en el futuro. Esos son los atributos del balón que Adidas, uno de los socios patrocinadores de la FIFA, ha creado para la Copa del Mundo de Rusia. Los diseñadores de la marca que facilita el esférico desde 1970, desde el torneo de México, se han fijado en aquella pelota denominada Telstar por un satélite televisivo lanzado en 1962, y la ha sometido a la preceptiva puesta a punto de los tiempos que corren y se ha denominado Telstar 18. Como no podía ser de otra manera, en un mundo dominado por los móviles se ha incorporado un chip NFC (Near Field Communication) que, gracias una aplicación para los teléfonos inteligentes, permite conocer algunos parámetros de la bola: velocidad, ubicación, giros que ha dado... Eso sí, estos datos solo estarán disponibles para el uso doméstico, para la persona que se haya gastado los 150 euros que cuesta este elemento; es decir, no se facilitarán durante el Mundial de Rusia, que arranca el jueves con una pelota muy especial.

Y es que el duelo entre los anfitriones y Arabia Saudí se disputará con un esférico que llegó el pasado domingo día 3 de junio desde el espacio. En marzo, un cosmonauta ruso metió en el equipaje que portó a la Estación Espacial Internacional esta pieza fundamental en el desarrollo del juego. Y después de estar orbitando tres meses a 280 kilómetros de la tierra, y a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora –se han publicado vídeos con los ocupantes dando toques–, hace ocho días regresó a la Tierra junto a otro astronauta ruso, un estadounidense y un japonés. Ese 'cuero' será el que inicie uno de los acontecimientos más seguidos por la televisión en el mundo. Al menos, eso dicen los organizadores.

Quejas de los porteros

Dispone la pelota fabricada por la multinacional de origen alemán de una superficie sin costuras y con un sellado perfecto que permite una enorme precisión en el golpeo y en el vuelo, según ha definido la marca en la promoción de instrumento que se presentó a finales de 2017 en Moscú con Leo Messi de maestro de ceremonias, escoltado por campeones como Zidane, Kaka, Del Piero y Xabi Alonso, entre otros. Dijo el argentino, en la última oportunidad para unirse a esa nómina de ilustres poseedores de un Mundial, que le gustaba «todo» de ese balón.

Pruebas al Telstar 18.
Pruebas al Telstar 18. / Afp

Sin embargo, los porteros, como suele suceder cada vez que se presenta un esférico, han puesto el grito en el cielo por los extraños que hace. «Es muy raro», se quejó De Gea en marzo tras recibir un gol de Müller en un amistoso contra Alemania. Es cierto que coge un efecto extraño. Reina apoyó a su compañero. «Apuesto lo que quieras a que veremos al menos 35 goles lejanos en el Mundial, no hay quien lo descifre. Los porteros vamos a tener muchos problemas con esta pelota», lamentó el futbolista de La Roja. No obstante, los jugadores de campo viven encantados: «Es un balón óptimo para el que chuta y pésimo para el que para», describe Dani Alves, quien se perderá la cita mundialista por lesión.

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