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Mbappé acelera hacia su corona

Mbappé, en una acción ante De Bruyne. /Christophe Simon (Afp)
Mbappé, en una acción ante De Bruyne. / Christophe Simon (Afp)

El delantero del PSG protagonizó una de las acciones inolvidables del Mundial y guió a Francia hasta la final

VÍCTOR M. ROBLEDO

Hicieron falta apenas ocho segundos del Francia-Bélgica para que Kylian Mbappé descargara su primer chispazo. El delantero del PSG, convertido quizás en la mayor revelación del Mundial, recibió un balón junto a la zona de los banquillos, cambió el ritmo con una facilidad pasmosa y se deshizo con potencia de dos rivales antes de enviar un centro al corazón del área belga que estuvo a punto de caer en las botas de Griezmann. No fue una ocasión, solo un susto, pero bastó para comprobar el grado de soltura con el que el jovencísimo jugador francés afrontaba el partido más importante de su corta carrera como profesional. Si Francia ha alcanzado la final es, en parte, gracias a un futbolista llamado a marcar una época durante la próxima década.

En un partido muy táctico, con las pizarras de los dos seleccionadores acaparando más protagonismo que cualquier individualidad, Mbappé volvió a encontrar un hueco para exhibir ante el mundo ráfagas de su enorme talento. De sus botas nació la acción más aplaudida en el Estadio de San Petersburgo, una pieza de coleccionismo destinada a brillar en los resúmenes del Mundial dentro de algunos años. En el minuto 69, con Francia volcada sobre la portería de Bélgica en busca del 2-0, Mbappé recibió un balón la frontal, oteó a su espalda la entrada en el área de Giroud y tiró un taconazo entre la defensa belga que dejó a su compañero solo ante Courtois. La rapidez del portero del Chelsea impidió que la genialidad acabara en gol, pero no en las redes sociales, donde no dejó de acumular elogios y corazones desde el momento en que se produjo.

No fue el único momento de brillantez del joven delantero francés, que antes ya había desplegado buena parte de su repertorio. En el minuto 10, a Mbappé le faltaron unos pocos centímetros para capturar un balón largo de Pogba con un descomunal sprint desde el centro del campo que le dejaba mano a mano a Courtois. Al filo de la media hora, dos centros suyos desde la banda derecha estuvieron a punto de convertirse en el germen del primer gol, pero ni Giroud ni Pavard acertaron en el remate. A esas tres acciones les siguieron un puñado de galopadas más con las que intimidó a una Bélgica que mostró menos ambición que en partidos anteriores.

Mbappé es el único jugador de la selección francesa que no había nacido cuando la generación liderada por Zidane, Blanc, Barthez o Deschamps se proclamó campeona del mundo en 1998. Para él, aquella hazaña no es ni siquiera un recuerdo lejano, sino una historia seguramente escuchada mil veces durante sus 19 años de vida. Ahora, se encuentra a noventa minutos de escribir su nombre en una página nueva.

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