Hegemonía de la Premier

El mes de oro para los ingleses

Un aficionada ondea la bandera inglesa./Reuters
Un aficionada ondea la bandera inglesa. / Reuters

Doble final europea y opción de ganar la novedosa Liga de las Naciones, para la que Southgate ya tiene lista, antes de la Supercopa de Europa en Estambul

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Después de años de dominio absoluto de España en competiciones continentales, cinco 'orejonas' consecutivas de clubes de la Liga y cuatro de cinco en Europa League, las dos finales que se juegan en apenas 72 horas son la confirmación de que Inglaterra vuelve a dominar el panorama en Europa. No sólo porque cuatro de sus equipos copan las finales (Chelsea y Arsenal se miden en Bakú mientras que Liverpool y Tottenham lo harán en Madrid), lo que asegura que la final de la Supercopa europea en Estambul del próximo 14 de agosto la jugarán dos clubes de la Premier, sino porque su selección opta a conseguir un título 53 años después en la nueva Liga de Naciones, para la que se clasificó eliminando a Croacia, vengando las semifinales de Moscú, y a España, con un 2-3 en Sevilla, en la fase de grupos de la competición.

El cambio inglés, a todos los niveles, es evidente. «No podemos seguir produciendo el típico jugador inglés», decía Southgate ya en 2011. Finalmente, esa invasión que ha vivido Inglaterra de jugadores y técnicos, que durante años se estableció como primera razón del fracaso en los torneos, ha enriquecido al país a nivel táctico y de preparación. El trabajo de cantera (para el que se inspiraron en Alemania, España y Bélgica) empezó a dar frutos: triunfos en los campeonatos mundiales sub-17 y sub-20. Ya no sienten que los entrenadores extranjeros les hagan daño (Guardiola, Klopp, Sarri, Pochettino y Emery lideran a los cinco primeros de la Premier League), esos que apuestan por no rifar la pelota, que desean verticalidad pero a ras de suelo, que piden intensidad pero con inteligencia táctica, que exigen profesionalidad en la alimentación.

Todo ello sucede apenas doce meses después de que Inglaterra llegase, sólo con jugadores de la Premier League, a semifinales en el Mundial de Rusia, conquistando el corazón de la sociedad inglesa, que casi había perdido la ilusión con su selección a lo largo de los años tras algunos ridículos sonrojantes. Cinco décadas de decepciones, de abuelos contando que vieron en directo a Bobby Moore, Gordon Banks, Bobby Charlton y compañía ganar un Mundial en 1966. Puestos a desterrar el negativismo incluso fueron capaces de superar una tanda de penaltis -ante Colombia-, que rescató el legendario tema inglés de la Eurocopa 1996 'Three Lions', de Lightning Seeds, que pide la «vuelta a casa» del fútbol.

El país, orgulloso

El grupo formado por Gareth Southgate, uno de esos villanos desde los once metros del pasado, ha armado una selección competitiva pero también joven y multirracial. Sterling, Walker, Rashford, Delph, Dier, Joe Gómez, Rose, Alli e incluso Harry Kane, son ingleses cuyas familias llegaron desde otros distintos lugares a ganarse la vida en un país que ahora se siente identificado con este grupo alejado de escándalos de alcohol e infidelidad. Se han ganado el cariño de los hijos de emigrantes, de las mujeres y de los gays quizá porque no les ven tan arrogantes como en el pasado. «Hay hambre de éxito pero aún mucho por aprender. Somos un equipo cuya diversidad y juventud representa a un país moderno. Somos el reflejo de una nueva identidad», viene recordando Southgate, consciente de que el equipo lleva «esperanza y orgullo a toda una nación» en tiempos de dudas y Brexit.

«Como país, hemos tenido dificultades para unirnos últimamente y el fútbol tiene ese poder de unión. Lo que pasó en verano terminó, y ahora hay que dar un paso adelante y tener nuevos desafíos. Las grandes decepciones son parte del aprendizaje. Debemos crecer ante los mejores equipos». Y es que a nivel futbolístico el 'simpático' grupo de Southgate, experto en la formación y clave en los éxitos del campeonato del mundo sub-20 y sub-17, necesita mejorar, ya que el equipo parece aferrado al talento del tocado Kane -aunque no se duda que jugará la final de la Champions y también la Nations League en Portugal- y las acciones a balón parado. Meticuloso como es Gareth Southgate, supo que la estrategia podría ser un gran aliada, como toda la vida.

El técnico, que ascendió desde la sub-21 de manera interina tras el escándalo de Sam Allardyce, pensó que dinámicas de otros deportes (bloqueos, distracciones y desmarques) como la NBA y el fútbol americano se podrían adoptar para su plan. Reclutó para ello a Allan Russell, actual técnico de delanteros del cuerpo técnico inglés que pasó por Carolina RailHawks y los Orange County Blues. Así llegaron 9 de los 12 goles (cuatro de córner, dos de falta y tres de penalti), siendo recordado el denominado 'tren del amor', que consiste en colocar varios de los jugadores en fila en los córners.

Incluso han mejorado en los penaltis, esa histórica pesadilla (él falló uno ante Alemania en las semifinales de la Eurocopa 1996). Southgate no se resignaba a asumir que era una lotería y creyó que se podía trabajar hasta 'adueñarse del proceso' («own the process») y poder quebrar el mal fario desde los once metros. Empezó a entrenar con los suyos las tandas de penaltis del modo más realista posible: los lanzadores (Harry Kane y otros cuatro) se dirigían desde el círculo central al punto de penalti y los porteros ya sabrían a que lado lo iban a lanzar. Trabajar el control de la ansiedad en esos 40 metros de caminata hasta el disparo era uno de los objetivos del proceso.

Loftus Check y Hudson Odoi, bajas por lesión

Lo peor estos días tanto para Inglaterra como para el Chelsea es que no podrán contar con Ruben Loftus-Cheek y Callum Hudson-Odoi que, curiosamente, han sufrido este mes sendas roturas del talón de Aquiles. Una lesión poco habitual que les tendrá de baja entre cinco y nueve meses, por lo que tampoco participarán en Liga de Naciones, donde Inglaterra se enfrentará en semifinales a Holanda el 6 de junio. El que sí jugará su final es Harry Kane, Bota de Oro del Mundial y un tipo de delantero cada vez menos habitual. El fútbol inglés por tanto, recuperará un trono continental siete años después del inesperado título del Chelsea ante el Bayern en Múnich con una segunda final de Champions 100% inglesa que se jugaron a penaltis en 2008 en el Luzhniki de Moscú el Manchester United y el Chelsea. Será tres días después de que dos clubes de la misma ciudad (Chelsea y Arsenal), un Londres que será sede de la final de la Euro 2020, diriman mañana el nuevo dueño del segundo torneo continental.