Jornada 7

El Rayo perdona al Espanyol y paga caro sus carencias defensivas

Santiago Comesaña (c) intenta rematar ante los jugadores del Espanyol. / JuanJo Martín (Efe)

Kakuta igualó al comenzar el segundo tiempo de un partido pleno de emoción

DAVID RAMIRO (EFE)Madrid

Rayo Vallecano y Espanyol empataron (2-2) un duelo trepidante en el que el equipo madrileño tuvo las mejores ocasiones para marcar en ataque, pero en defensa volvió a destapar sus carencias contra un conjunto catalán que terminó volcado en el área rival.

Con las urgencias que da el descenso, pese a estar a principio de temporada, y las dudas generadas por las dos goleadas encajadas en los dos anteriores partidos en Vallecas, el Rayo recibió al Espanyol conjurado para frenar la mala racha.

2 Rayo Vallecano

Alberto; Advíncula, Abdoulaye, Amat, Alex Moreno; Kakuta (Embarba, m.65), Imbula, Comesaña, Bebé (Álvaro García, m.78); Trejo (Pozo, m.65); y Raúl de Tomás.

2 Espanyol

Diego López; Javi López, Naldo, Hermoso, Didac Vila; Granero (Melendo, m.82), Marc Roca, Víctor Sánchez; Sergio García, Leo Baptistao (Hernán Pérez, m.70) y Borja Iglesias.

Goles
1-0: M.5 Raúl De Tomás; 1-1: M.18 Borja Iglesias; 1-2: M.45 Granero; 2-2: M.47 Kakuta, de penalti.
Árbitro
Alberola Rojas (Comité Castilla-La Mancha). Amonestó a Bebé (m.58), Comesaña (63), Álvaro (88), del Rayo; y a Granero (79), Marc Roca (82) y Víctor Sánchez (87), del Espanyol.
Incidencias
partido correspondiente a la séptima jornada de la Liga Santander, disputado en el estadio de Vallecas, ante 12.102 espectadores.

A los cinco minutos, el equipo madrileño se adelantó en el marcador con un gol de auténtico delantero centro. Raúl de Tomás recibió un balón al hueco, se lo colocó con la pierna derecha a la carrera y, desde fuera del área y con la izquierda, no se lo pensó para lanzar un disparo lejano con la zurda que sorprendió a Diego López.

Con Vallecas enloquecida, el Espanyol no se inmutó. Se dedicó a mantener su táctica y el elegante estilo de juego que ha diseñado Rubi, que pidió constantemente a sus jugadores que tocaran al pie consciente de que comenzaría a relucir la calidad de sus hombres.

En una de esas primeras jugadas individuales, Sergio García avisó con una acción de filigrana en la que se deshizo de sus adversarios con un caño en apenas un metro para lanzar un tiro cruzado con mucho peligro.

Poco después, en una acción colectiva, Borja Hermoso recibió un balón en el segundo palo desde la derecha, remató a puerta, Alberto despejó el balón dejándolo muerto y Borja Iglesias, muy atento, cruzó el rechace a gol.

Borja Iglesias también pudo marcar el segundo gol de su equipo con un disparo cruzado que sacó Alberto, pero la gloria de ese segundo tanto se la llevó Granero, que justo un minuto antes del descanso se encontró un balón suelto tras un rechace y lo mandó sin oposición al lado izquierdo del portero barcelonés.

El Rayo se enganchó de nuevo al partido nada más comenzar la segunda parte. Lo hizo cuando el peruano Luis Advíncula fue derribado por Didac Vila en el área, el árbitro decretó penalti y el francés Gael Kakuta igualó el marcador desde los once metros.

El gol dio alas al Rayo, que mejoró mucho su juego y tuvo varias ocasiones muy claras para marcar en la segunda parte. Una de ellas fue un doble remate de Embarba que primero se encontró con Diego López y después con Hermoso en línea de gol, pero también un disparo lejano de Bebé que atrapó el portero y un cabezazo de Santi Comesaña que se marchó fuera rozando un poste.

En los minutos finales, con el partido ya roto, las alternativas en ambas áreas fueron constantes, aunque ninguno de los dos equipos logró tener la profundidad y el acierto necesario para llevarse los tres puntos.

 

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