Análisis

Mariscales en horas bajas

Sergio Ramos, Gerard Piqué y Diego Godín. /Agencias
Sergio Ramos, Gerard Piqué y Diego Godín. / Agencias

Sergio Ramos, Piqué y Godín han protagonizado fallos en el primer tramo de campaña que muestran que están lejos de su rendimiento habitual

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Acostumbrados a ejercer de mariscales en escuadras que se aferran a su contundencia para echar el candado, Sergio Ramos, Gerard Piqué y Diego Godín han protagonizado fallos en el primer tramo de campaña que han costado serios disgustos a Real Madrid, Barcelona y Atlético. Lejos de su mejor versión, son presa de extrañas dudas para quienes se han revestido de galones a base de carácter, sobriedad y experiencia. La disminución de sus prestaciones está siendo un serio hándicap para blancos, azulgranas y rojiblancos, que asisten con inquietud al mal momento por el que atraviesan sus valladares defensivos.

El vigente campeón de Liga suma 15 puntos, siete menos que el pasado curso a estas alturas. Los mismos que se ha dejado a raíz de errores en los que se ha visto involucrado Piqué. Desaciertos que empezaron en la quinta jornada con la visita del Girona al Camp Nou. Hasta entonces el Barça presentaba una inmaculada hoja de servicios que estropeó el conjunto de Eusebio Sacristán con un empate para el que resultó capital la actuación del central azulgrana. Un mal rechace suyo propició el tanto con el que Stuani volvió a equilibrar un marcador que había inaugurado Messi.

Pero fue la segunda diana del charrúa la que retrató el mal estado físico del zaguero, al que Portu ganó en velocidad sin que al '3' le quedase más recurso que derribarle. El árbitro no señaló penalti pero el rechace de Ter Stegen al disparo del murciano le cayó a los pies del uruguayo, que no perdonó. Se redimió en parte firmando el definitivo 2-2.

Volaban los primeros dos puntos en la cuenta del Barça tres días antes de que el Leganés le derrotase, con Piqué de nuevo señalado. Habían empatado los pepineros un minuto antes cuando el defensa cometió una grosera equivocación al despejar blandita dentro del área una bola que permitió a Óscar Rodríguez fusilar a Ter Stegen para el 2-1.

Sacudido todavía por el mazazo en Butarque, el Barça recibió al Athletic en otra etapa del 'vía crucis' de Piqué. Con Messi en el banquillo de inicio, Óscar de Marcos adelantó al cuadro de Eduardo Berizzo rematando un centro de Susaeta en el que el central se quedó enganchado rompiendo el fuera de juego. Munir salvaría luego los muebles ya con el '10' sobre el césped.

Y antes del último parón, el exinternacional dejó otro borrón en Mestalla al prolongar con la chepa un saque de esquina en el primer minuto que permitió a Garay marcar a placer. Nueve puntos tirados a la basura, siete de ellos en acciones en las que se vio involucrado Piqué. Pese a ello, sigue siendo intocable, no sólo por su jerarquía sino también por la plaga de lesiones que han asolado la retaguardia del Barça. Ha disputado todos los minutos del curso, 990, con los ocho partidos de Liga, los dos de Champions y la Supercopa de España al completo.

Falta de concentración

Algo parecido sucede con Sergio Ramos, que sólo se perdió la visita al CSKA en la segunda jornada de Champions. 930 minutos, a los que hay que sumar 315 con la selección, en los que el camero ha dejado algunas luces –lleva tres dianas con el Real Madrid y otras tantas con la selección- pero también muchas sombras. Sus errores comenzaron en la Supercopa de Europa, cuando en el primer minuto Diego Costa le ganó una disputa que puso en ventaja al Atlético en Tallín, donde el andaluz marcó de penalti sin poder levantar luego el título que alzó Godín. Aparecería también en la acción del gol de Saúl, habilitado por una falta de entendimiento con Varane. Tampoco salió bien parado en la debacle en el Ramón Sánchez-Pizjuán de la sexta jornada, cuando Ben Yedder le ganó la espalda para firmar el definitivo 3-0.

Y la victoria frente al Espanyol podría no haber sido tal si Borja Iglesias no hubiese estrellado en el travesaño un esférico que había birlado en un despeje en el que el sevillano pecó de sobrado. Ahí radica buena parte del problema que está padeciendo un futbolista al que Harry Kane desnudó en el España-Inglaterra del Benito Villamarín.

Objeto de escarnio ha sido también Godín, que ya en la primera jornada comenzó a escribir con renglones torcidos su relato al no acertar a despejar el centro de Wass que derivó en el empate de Rodrigo en la visita del Atlético a Mestalla. Un fallo al que se sumó el desafortunado resbalón que desembocó en el gol con que Maxi Gómez abrió el triunfo del Celta en Balaídos en la tercera jornada. Completa el balance la bola que no acertó a despejar a centro de De Blasis y que Enrich embocó para enfilar un triunfo del Eibar en el Wanda Metropolitano que luego abortaría Borja Garcés.

Errores de colocación, falta de contundencia y fallos de concentración han puesto el foco sobre el estado del catalán, el andaluz y el charrúa, cuya veteranía ayuda sin embargo a lidiar con las críticas, sabedores de que ya en el pasado acabaron reivindicándose tras ser fustigados por episodios similares. «Hay mucha gente que me espera y me tiene ganas», señaló Piqué tras la mala noche que vivió en Mestalla, en la que lanzó también un aviso a sus detractores: «Que aprovechen las teles, que salgan de la cueva, porque esto va a cambiar». Lo mismo pueden pensar Sergio Ramos y Godín.

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