Lesión

Messi acusa la falta de pretemporada

Leo Messi, lesionado el martes ante el Villarreal. /EP
Leo Messi, lesionado el martes ante el Villarreal. / EP

Será baja en Getafe y es duda ante el Inter por molestias en el aductor izquierdo cuando ya estaba recuperado del sóleo de la pierna derecha

P. RÍOSBarcelona

«No me puedo romper, no me puedo romper». Las palabras de Leo Messi al fisioterapeuta del FC Barcelona, Jordi Mesalles, casi suplicándole que hiciera desaparecer por arte de magia las molestias que aparecieron en su muslo izquierdo, reflejan la ansiedad que comienza a sufrir el argentino en un inicio de temporada aciago por las lesiones. Su primera titularidad del curso, ante el Villarreal en el Camp Nou (2-1), apenas 24 horas después de recibir el The Best de la FIFA en Milán, sólo le dio media hora de felicidad. Notó un dolor en el aductor cuando más a gusto estaba en el césped, fue atendido en la banda y, aunque volvió, ya lo hizo con el freno de mano puesto y fue cambiado en el descanso.

El percance no tiene nada ver con la lesión que sufrió el 5 de agosto en su primer entrenamiento, en el sóleo de su pierna derecha, pero si tiene un nexo con la actual: sin hacer pretemporada, los riesgos se multiplican, y más con 32 años. De momento se da por seguro que no jugará el sábado en Getafe y es duda para el Barça-Inter del 2 de octubre. Sólo ha podido disputar media hora en Dortmund, la segunda parte en Granada y la primera parte del martes ante el Villarreal.

«Pasan los años y es más difícil... uno tiene que cuidarse más, intentar prevenir más las cosas, preparar mejor el día a día. El día del partido parece que es igual que al principio, pero el cuerpo no perdona y hay una edad y hay que cuidarlo. También creo que la cabeza lo maneja todo y cuando uno está bien mentalmente, es más fácil. Pero el cuerpo también lo siente, notas los viajes, los partidos, el esfuerzo y se hace cada vez más difícil». La explicación que dio Messi el lunes al sindicato de futbolistas FIFPro sobre cómo se prepara a su edad viene como anillo al dedo para entender lo sucedido el martes. Salió al campo como un juvenil, ilusionado, hambriento de fútbol y obsesionado con mejorar los resultados del Barça, pero le faltan entrenamientos y el cuerpo se resintió. Tuvo tiempo de dar su primera asistencia de la temporada con un córner diabólico a la cabeza de Griezmann y ya insinuó algo de su repertorio de jugadas de crack. Su primer gol tendrá que esperar.

El Barça no aventura tiempo de baja

«Leo Messi tiene una elongación en el aductor del muslo izquierdo. Es baja y su evolución marcará su disponibilidad», se limitó a anunciar el Barcelona a última hora de la tarde a través de un escueto parte médico publicado en su página web. El club azulgrana, que habitualmente guarda hermetismo con las lesiones sufridas por Messi, no aventura el tiempo que deberá estar de baja el astro argentino. Ernesto Valverde aseguró la noche del martes tras la victoria frente al Villarreal que retiró a Messi tras la primera parte, «por precaución», a causa de las molestias musculares en su aductor izquierdo. Gerard Piqué aseguró posteriormente en zona mixta que «la pretemporada que se ha hecho no ha ayudado en nada y se está notando».

Messi, por lo menos, tiene coartada. Los músculos se quejan. Pero Luis Suárez, que encadena tres partidos como titular tras su celebrada reparición ante el Valencia con un doblete, agotó la paciencia de la afición en otro encuentro en el que se le vio lento y torpe con el balón. No es habitual, porque el uruguayo es un jugador muy querido en el Camp Nou, ya que siempre se deja la piel en el combate aunque no le salgan las cosas, pero ante el Villarreal no tenía energía ni para competir y se llevó silbidos de la grada.

La buena noticia debería haber sido la reaparición de Dembélé. Y ciertamente su primer cuarto de hora en la segunda parte fue explosivo, a un nivel descomunal, destrozando la defensa visitante con su velocidad y habilidad en el regate, pero se frenó pronto, sin aparente lesión, quizás sólo estudiando su cuerpo por una vez en su vida. Así las cosas, al Barça le queda la voluntad, que no brillo, de Griezmann, quien suma tres goles y dos asistencias en seis jornadas, y el desparpajo de Ansu Fati, ilusionado con todo lo que hace a sus 16 años. Carles Pérez, del filial, tendrá que volver a ser reclutado.