F.C. Barcelona

Dembélé y el riesgo de caer en el olvido

Dembélé, durante un entrenamiento con el Barcelona esta temporada./EFE
Dembélé, durante un entrenamiento con el Barcelona esta temporada. / EFE

El francés, que volvió a los entrenamientos este sábado, se enfrenta a la temporada en la que debe confirmar que está preparado para ser una estrella

JACOBO CASTROMadrid

Si hace un año le hubieran comentado a un aficionado culé que, a ocho días del primer partido oficial de la temporada, se iba a reincorporar a los entrenamientos del equipo un campeón del mundo que además ha costado más de 100 millones de euros, este hincha hubiese mostrado preocupación, ya que pensaría que se trata de un jugador clave en el esquema de Ernesto Valverde que llegaría sin rodaje a ese partido. Un año después, la misma situación no altera a ningún barcelonista. Y es que todo cambia cuando se habla de Ousmane Dembélé.

La sensación con el francés no es de final de una etapa, sino de que esa etapa ni ha comenzado. Que por el camino al éxito Dembélé se ha perdido o ha cogido la dirección equivocada. Llamado a liderar el futuro de Francia junto a Kylian Mbappé, llegó en el verano de 2017 para tapar el hueco gigante que había ocasionado la marcha de Neymar. Tenía 20 años, pero en el Borussia Dortmund había mostrado un nivel espectacular para su edad. Sin embargo, vino con una mochila de 105 millones de euros -más 40 en variables- a sus espaldas. La presión le devastó. En apenas tres partidos sufrió una terrible lesión muscular que le tuvo casi cuatro meses en el dique seco. Después de eso encadenó media temporada con alguna recaída, actuaciones decepcionantes y la pérdida de toda confianza por parte de una afición que en su llegada veía la posibilidad de tener un jugador que marcase una época.

Pese a su mala temporada, Didier Deschamps lo llevó al Mundial de Rusia, confiando en que lejos de Can Barça fuese capaz de jugar sin 105 millones de preocupaciones en su cabeza. Pero allí tampoco resultó. Titular ante Australia y Perú en fase de grupos, no volvió a contar para su seleccionador. Ganó el Mundial, sí, pero no, seguramente, como él esperaba. A su lado en la celebración tenía a Mbappé, un muchacho prácticamente de su misma edad. En teoría los dos estaban destinados a llevar a Francia a la gloria junto a Antoine Griezmann, pero mientras Kylian fue protagonista en Rusia, nadie se acordaba ya de Dembélé.

Es el riesgo que corre el extremo francés, caer en el olvido. Unirse a ese innumerable grupo de futbolistas que en la adolescencia tenían pinta de comerse el mundo y que, llegados al fútbol de élite, el mundo se los comió a ellos. Su segunda temporada en el Barcelona se presenta como su última oportunidad de acercarse a ese púlpito reservado para grandes estrellas. En Can Barça no se lo pondrán fácil. Con los fichajes de Arturo Vidal y Malcom, parece que Dembélé no será ni el jugador 'número 12' del equipo catalán. Mientras, se oyen cantos de sirena del Arsenal, que apostaría fuerte por su fichaje. ¿Irse del Barcelona tras sólo un año sería asumir que su futuro no era tan prometedor? Sólo el francés sabe lo que pasa por su cabeza. Lo cierto es que casi un año después de llegar supuestamente para cubrir el hueco de Neymar, en el Camp Nou aún le esperan y confían en que, el 4 de agosto de 2018 sea, por fin, la vuelta de Dembélé a la senda hacia el éxito.

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