Jornada 29

Hubo derbi hasta que Messi quiso

Messi, celebrando su segundo tanto del partido. / Afp

El Barcelona doblega al Espanyol con otro doblete del crack argentino

JESÚS BALLESTEROS

Otra vez Messi. Sí. No se aburre el argentino de ganar partidos, de marcar goles, de reventar estadísticas y de acercar a los suyos a los títulos. El de Liga parece finiquitado. Volvió a romper la baraja en un duelo en el que los goles se resistían. Y lo hizo de forma sutil, con elegancia, sacando partido de sus mejores artes para demostrar al mundo entero que no hay jugador que soporte comparación con él.

No fue rival el Espanyol por mucha telaraña que planteara Rubí. Los goles eran cuestión de tiempo y llegaron en las botas de Messi, como casi siempre. Hay familias que son capaces de cruzarse un país entero para verlo en directo, para grabar sus goles y cantarlos abrazados.

Hasta dos veces puso en pie el rosarino a la grada en el duelo barcelonés. Dejando claro a sus perseguidores que en el Barça no se levantará el pie del acelerador para cerrar la Liga. Son ya seis las victorias seguidas y 17 los partidos consecutivos sin perder. No hay rival que lo soporte.

2 Barcelona

Ter Stegen, Semedo (Sergi Roberto, min. 59), Piqué, Lenglet, Alba, Busquets, Rakitic, Arthur (Malcom, min. 59), Coutinho (Arturo Vidal, min.83), Messi y Luis Suárez.

0 Espanyol

Diego López, Rosales, Naldo, Lluís, Mario, Pedrosa, Víctor Sánchez (Semedo, min. 78), Granero, Marc Roca, Melendo (Sergio García, min. 66), Borja Iglesias (Wu Lei, min. 64).

Goles:
1-0: min. 71, Messi. 2-0: min. 89, Messi.
Árbitro:
Del Cerro Grande (madrileño). Amonestó a Víctor Sánchez, Granero, Pedrosa y Rosales.
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigesimonovena jornada de Liga, disputado en el Camp Nou ante 92.795 espectadores.

Ganó el Barcelona al Espanyol en un duelo desigual pese a que el resultado fuese más corto que en la primera vuelta (0-4). Pero Messi repitió doblete como entonces y se convirtió, como rezaba el tifo de la grada de animación en la pesadilla de los pericos.

Lo cierto es que cocinó el Barcelona la victoria a fuego lento. Lo hizo siguiendo un guión casi perfecto. Le faltaba el porcentaje de acierto necesario ante la meta de Diego López viendo que el resto de automatismos se generaban de la forma esperada.

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Rubi había preparado el derbi barcelonés a conciencia y, hasta que le aguantó en cierto modo el físico a los suyos, el dibujo táctico fue capaz de frenar al líder. Eso sí, la presencia del Espanyol en el área de Ter Stegen fue testimonial.

Las mejores ocasiones llegaban del lado azulgrana, pero la balanza se resistía a desnivelarse. Con el once de gala que había dispuesto Valverde (aprovechando el parón previo por el compromiso de las selecciones), el Barcelona tocaba y buscaba una y otra vez generar la superioridad numérica por las bandas. Rubi había visto antes el guión de cómo ganarle al Barça (Javi Gracia lo hizo con el Málaga) y la única opción era no dejarle fabricar ni triangular por el centro. Arthur apenas entraba en juego y Coutinho andaba más desaparecido que de costumbre. Para variar, Messi aparecía en casi todas las fotos de peligro que se generaban en el estadio culé, pero faltaba el punto de acierto para doblegar a los pericos.

Fue necesario que Valverde moviera el banco para buscar alguna alternativa porque el detonante final no llegaba. Y eso que el Espanyol no movía el dibujo y seguía apostando por esperar atrás en busca de alguna ocasión furtiva. Lo cierto es que, en esto del fútbol, si no tiras entre los tres palos es difícil ganar un partido. Pese a los cambios de Rubi, no hubo cambio de inercia en el equipo perico.

Pasaban los minutos y el gol no llegaba. Eso sí, el Barcelona maceraba el triunfo rondando la portería de Diego López, quien salvaría a los suyos nuevamente a tiro de Malcom cuando se superaba la hora de partido.

Menos fortuna tuvo minutos después con la falta de Messi en la que el argentino volvía a sacar las castañas del fuego a los suyos. Desde el borde del área, con un preciso toque de su pierna izquierda, el '10' culé levantaba el balón por encima de la barrera, pero Víctor Sánchez desviaba el tiro hasta el fondo de la red para desesperación de su portero.

Sigue siendo letal Messi en este tipo de suertes por mucho que los rivales organicen artimañas para evitar los goles del rosarino. Un jugador que parece no estar sancionado en lo que a goles y victorias se refiere.

Logrado el primero no bajó el pie y aprovechó que el Espanyol se había visto obligado a volcarse de forma tímida en la portería de Ter Stegen. Precisamente, fue el portero alemán el que inició una contra de libro para que Messi hiciera el segundo merced a otro toque sutil y una gran jugada individual de Malcom. Otro doblete para la estadística y otra victoria que acerca al Barcelona a un nuevo título de Liga.