La reválida de Zidane

Zinedine Zidane posa con el trofeo de la Champions League./
Zinedine Zidane posa con el trofeo de la Champions League.

Tras obrar el milagro de conquistar la Champions en sólo medio año, ahora se le exige destronar al Barça

IGNACIO TYLKOMadrid

Zinedine Zidane obró un milagro el curso pasado pero, como gran estrella mundial e icono del Real Madrid que fue, asume que el deporte rey y, sobre todo, el club al que representa, no tienen memoria. Recién llegado a la élite de los banquillos, con las únicas experiencias de haber sido segundo de Carlo Ancelotti y de haber dirigido al Castilla, el técnico francés completó medio curso de récord, pero ahora afronta una reválida en un ejercicio en el que, de momento, ya ha conquistado la Supercopa de Europa ante el Sevilla. Llegó a primeros de enero y transformó a un equipo que no marchaba con Rafa Benítez porque los jugadores no sintonizaban con un técnico tan meticuloso como el madrileño.

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Con mensajes cortos pero nítidos, las ideas claras, un buen talante y un pasado como jugador imponente, 'Zizou' se ganó enseguida a los pesos pesados del vestuario, con Cristiano Ronaldo a la cabeza. Mantuvo a los blancos en la lucha por el título hasta casi el final y, sobre todo, consiguió que la plantilla creciera en juego y confianza hasta coronarse con la 'undécima' Copa de Europa en la final de Milán, ganada por penaltis ante el Atlético. Un título impensable cuando Zidane aterrizó en Valdebebas por decisión expresa del presidente Florentino Pérez, quien se la jugó y acertó.

Pero será este curso cuando la crítica exija lo máximo de un técnico muy querido por la afición madridista, lo que ya representa un aval. Será juzgado como si llevase toda su vida entre los grandes entrenadores y necesitará más capacidad táctica y estratégica para destronar al Barcelona, rey de la Liga en las dos últimas campañas. La regularidad marcará la tendencia de un equipo que compite mucho mejor en Europa que en la extenuante Liga.

Zidane conducirá a una plantilla extraordinaria y versátil, más completa que la del Barcelona, pero que no se ha visto reforzada por galáctico alguno por segundo año consecutivo. Si en el ejercicio pasado el envío tardío de un fax evitó la llegada de David de Gea, esta vez no acertaron los tiros apuntaban al francés Paul Pogba, cuyo aterrizaje final en el Manchester United supuso un contratiempo para 'Zizou'.

El técnico deseaba el fichaje de su compatriota y así se lo hizo saber a la cúpula del club blanco. Por su potencia, juventud, versatilidad y capacidad de mejora, le consideraba el jugador ideal para su primer proyecto completo en la élite del fútbol. Sin embargo, Florentino Pérez no estaba por la labor de desembolsar casi 120 millones por el ex de la Juventus.

Tanto él como sus asesores consideran que el centro del campo del Real Madrid está muy poblado de jugadores y equilibrado, y más tras el buen desempeño en pretemporada de Marco Asensio. Quizá por esa misma razón tampoco llegó el valencianista André Gomes, que al final se decantó por el Barcelona.

Aunque siempre caben incorporaciones de última hora, el Real Madrid se ha movido muy poco en este mercado veraniego. Su gran fichaje ha sido el regreso de Álvaro Morata, quien protagonizó una progresión geométrica en la Juventus y vuelve dispuesto a discutirle la titularidad a Karim Benzema. El ariete francés estuvo en la Eurocopa por el 'caso Valbuena' y durante la pretemporada ha sufrido problemas de cadera. Costó recuperar al ariete madrileño 30 millones y ha podido ser revendido a varios gigantes de Europa, pero Zidane le considera importante.

Asensio, uno de los jóvenes con más proyección del fútbol español, ha convencido en verano. Si al final se fuera, sería para jugar como cedido en algún grande. También ha vuelto el portugués Fabio Coentrao, quien nunca fue bien ponderado en el Real Madrid, pero puede ser una alternativa de ciertas garantías para Marcelo en un puesto que los blancos no tenían bien cubierto con titular y suplente. De momento, se marcharon el veterano Álvaro Arbeloa, el extremo Cheryshev (Villarreal), el delantero Borja Mayoral (Wolfsburgo) y, sobre todo, el atacante Jesé, convencido de poder disfrutar de más continuidad y de triunfar en el París Saint Germain de Unai Emery.

El físico de Cristiano

Gran parte del éxito o fracaso del Real Madrid dependerán del estado de forma de Cristiano Ronaldo, aspirante a su cuarto Balón de Oro tras ganar la Champions y la Eurocopa en 2016. Garantiza en torno a 50 goles por temporada, incluso lejos de su mejor nivel, pero el físico ya le pasa factura. Sufrió problemas musculares desde mayo y se lesionó la rodilla en la final de la Eurocopa. Su plena recuperación es clave.

Junto a él y al francés del Atlético Antoine Griezmann, Gareth Bale fue elegido este verano por la UEFA entre los tres mejores jugadores de Europa. El 'expreso de Cardiff' fue clave para que Gales alcanzase las semifinales en el gran torneo continental y, si le respetan las lesiones, está llamado a suceder a Cristiano como gran icono del madridismo a medio plazo. Debe explotar este curso en el club blanco, donde Zidane tiene pendiente recuperar al colombiano James Rodríguez y al malagueño Isco Alarcón, quienes aún podrían salir del club en esta ventana del mercado.