Análisis

El Madrid paga las consecuencias de su disipado verano

Mariano, tendido sobre el césped del Luzhnikí. /Mladen Antonov (Afp)
Mariano, tendido sobre el césped del Luzhnikí. / Mladen Antonov (Afp)

La falta de puntería, derivada lógica de la venta de Cristiano Ronaldo, es el epítome de los males de un equipo que lleva dos temporadas debilitándose

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Keylor Navas resumió el sentir del madridismo tras otra noche moscovita para olvidar del campeón de Europa. «No se puede tapar el sol con un dedo», señaló el costarricense cuando se le interpeló por la marcha de Cristiano Ronaldo y el presente discurrir de un equipo que firma sus peores registros ofensivos en más de una década. Negado ante la portería por tercer duelo consecutivo, algo que no sucedía desde enero de 2007, bajo los dictados de Fabio Capello, el Real Madrid consumió 97 minutos en el Luzhnikí sin ser capaz de voltear un marcador que se le puso cuesta arriba en el suspiro inicial con el tanto de Nikola Vlasic que a la postre dio el triunfo al CSKA. La cascada de remates -26, con cuatro entre los tres palos y tres a la madera- no se tradujo en goles, convirtiendo en fútil el abrumador dominio de la pelota -72,3% de posesión, con 711 pases acertados- y agudizando el debate sobre el estilo de una escuadra que, conforme pasan los partidos, muestra con mayor dolo sus carencias, dimanantes de la mala planificación estival.

La falta de puntería, derivada lógica de la venta de Cristiano Ronaldo, es el epítome de los problemas de un conjunto que lleva dos temporadas debilitándose a la vera de sus éxitos. Los árboles de las Champions han tapado el bosque, desembocando en el panorama con el que se ha encontrado Julen Lopetegui, que ya alertó a la directiva de la necesidad de acometer refuerzos en todas las líneas que nunca llegaron. Mecidos por el viento a favor de las tres 'orejonas' consecutivas, en Chamartín se abonaron a la teoría, hoy puesta en tela de juicio por los recientes tropiezos, del paso adelante que darían estrellas que hasta entonces habían visto solapado su brillo por el inagotable fulgor de Cristiano, y una confianza que sigue sin verse respaldada tampoco por los hechos en los jóvenes valores.

El resultado de la ecuación son cinco victorias, dos empates y tres derrotas en los diez encuentros oficiales disputados en la presente temporada, en la que el promedio goleador ha decrecido especialmente en la Liga, con doce tantos en siete jornadas, a razón de 1,7 por choque. Bale (21), Benzema (12) y Marco Asensio (11) contabilizaron en conjunto tantas dianas como Cristiano en solitario el pasado curso: 44. Diez suman a estas alturas entre el galés, el francés y el balear cuando el Real Madrid ha cumplimentado casi una sexta parte de los encuentros 62 encuentros que disputó la anterior campaña. El preconizado impulso del tridente ofensivo sigue sin materializarse mientras la parroquia blanca demanda mayor protagonismo de Mariano, que volvió a exhibir ante el CSKA la voracidad de la que carece Benzema, y de Vinícius Jr., que sólo ha dispuesto de un pestañeo en el derbi.

A perro flaco...

Las prestaciones de los titulares han decrecido desde el empate ante el Athletic, primera mancha –la derrota en la Supercopa de Europa entraba dentro de los razonable- en el expediente de un equipo que tampoco encuentra socorro en los meritorios. Lejano queda ya el vigoroso 'plan B' de Zinedine Zidane en la temporada 2016-2017, cénit de un Real Madrid cuya plantilla ha perdido profundidad a la par que aumentaba la tesorería. Los James, Morata y Pepe de entonces han dejado paso a los Marcos Llorente, Vallejo y Vinícius de hoy. Lopetegui quería un fichaje para cubrir la salida de Kovacic y el club le adjudicó al uruguayo Fede Valverde, repescado tras su cesión al Deportivo y que sigue inédito. Tampoco se buscó un recambio para Marcelo cuando la Real Sociedad recibió prestado a Theo, ascendiendo en cambio a Reguilón. El brasileño, hoy lesionado, no tiene competencia, como tampoco Benzema, titular pese a llevar más de un mes sin ver puerta, algo que no hace el Real Madrid desde el 22 de septiembre, cuando Marco Asensio pulverizó el marco del Espanyol.

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A la merma competitiva de la plantilla se ha unido una plaga de dolencias que privó al Real Madrid en Moscú de tres de sus titulares –Marcelo, Isco y Bale- y que vio también caer en el Luzhnikí a Carvajal, al que este jueves se le harán pruebas para dictaminar si sufre una lesión muscular en el gemelo izquierdo. Ausencias a las que hay que sumar la baja forma de futbolistas como Modric o Varane que dificultan aún más un cambio de rumbo que se torna imprescindible como reconoció, en un alarde de sinceridad, el joven Reguilón: «Así no podemos seguir».

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