Grupo B | Quinta jornada

El Barça saca petróleo en el frenesí de Eindhoven

Los futbolistas del Barça celebran el gol de Messi. /Toussaint Kluiters (Reuters)
Los futbolistas del Barça celebran el gol de Messi. / Toussaint Kluiters (Reuters)

Su victoria sobre el PSV le clasifica como primero de grupo

JESÚS BALLESTEROSBARCELONA

Son varios los objetivos que ha logrado el Barça de Valverde en la noche holandesa de Eindhoven, pese a las dudas que sigue despertando la escuadra azulgrana. Su ajustada victoria ante el PSV rompe con una inercia negativas de resultados que, no por extensa, dejaba de ser incómoda. Además, firmaba el objetivo primigenio en el inicio de la Champions, clasificarse y como primero de grupo.

En un duelo muy al estilo holandés, con más ocasiones que control, ambas escuadras merecieron más fortuna ante la meta rival y, siendo justos, no mereció el PSV despedirse de los suyos con otra derrota. Pero el gol es caro es la Champions y Messi fue determinante en los dos del Barça. Parece estar de vuelta el argentino en un partido flojo de los suyos en líneas generales.

Más allá de las ausencias y de los regresos, el Barça estuvo durante mucho tiempo a merced de los holandeses que le crearon más de una decena de ocasiones claras al equipo de Valverde. Pero esto no es nuevo. Nada queda ya de la solidez defensiva del primer año del Txingurri.

1 PSV

Zoet, Dumfries, Schwaab, Viergever, Angeliño, Hendrix (Gutiérrez, min. 71), Rosario, Lozano, Pereiro (Malen, min. 71), Bergwijn (Romero, min. 79), Luuk de Jong.

2 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Rakitic, Busquets, Arturo Vidal, Coutinho (Malcom, min. 70), Messi y Dembélé (Denis Suárez, min. 80).

Goles:
0-1: min. 61, Messi. 0-2: min. 70, Piqué. 1-2: min. 83, De Jong.
Árbitro:
Pavel Královec (checo). Amonestó a Hendrix, Gutiérrez, De Jong, Jordi Alba, Piqué.
Incidencias:
Philips Stadium. 35.000 espectadores

Como si de los estertores finales se tratase, el PSV buscó con ahínco la portería de Ter Stegen. Hasta tal punto, que el equipo holandés obligó al meta alemán a ofrecer su mejor repertorio. Entre las ausencias y los regresos, el Barça no se enteró de lo que ocurrido sobre el verde hasta bien entrada la primera mitad. De hecho, no fue hasta el minuto 35 que no tiró a puerta. Eso sí, el disparo de Vidal pudo acabar en golazo de no ser por Rosario.

Más información

Ante de ello, el uruguayo Pereiro se convirtió en el gran dolor color azulgrana desde el pitido inicial. La primera gran intervención de Ter Stegen fue para evitar un golazo de Pereiro. Pasado el primer cuarto de hora, el charrúa estrellaba un disparo contra la madera, aunque la más clara sería más tarde cuando erró solo ante la línea de gol elevando el cuero por encima.

No fue una primera parte buena del equipo azulgrana que daría gracias por no marcharse al descanso con un par de goles en contra. El dominio local fue total y se quejaría después Van Bommel con razón porque antes de que el checo Královec indicase el túnel de vestuario, la escuadra holandesa estrellaría hasta dos veces más el balón con los palos de la portería de Ter Stegen.

El agitado primer asalto tuvo su réplica tras el asueto. Empezó amagando el Barça en las botas de un Dembélé que sigue tan errático como siempre. Pero el PSV se mueve con pez en el toma y daca, en las contras y, cuanto más rápido era el choque, más sensación de peligro daba el equipo de Eindhoven.

El Barcelona buscaba templar el juego, pero no está el equipo de Valverde en su mejor momento. Los últimos resultados hablan de lo que le cuesta al equipo culé cerrar los partidos. Pero siempre tendrá la baza de Messi. El argentino, casi siempre, es un seguro de vida, y a la hora de partido rompió con el mal fario goleador que parecía perseguir a los dos equipos en la noche holandesa.

El delantero rosarino encontró el espacio donde parecía no haberlo. Se movió rápido en el área pequeña para batir a Zoet y acercar la primera plaza del grupo para los suyos.

Fue un bombazo en la línea de flotación de los locales, que veían cómo todo el esfuerzo y el caudal ofensivo no tenían premio. No dejó de intentarlo el cuadro holandés que fallaba a veces y otras chocaba con el muro de Ter Stegen, inconmensurable en su actuación.

Andaba el PSV en la búsqueda del empate cuando se encontró con el segundo gol, una jugada afortunada para Piqué que desviaba un lanzamiento de Messi. Quizás un castigo excesivo para el colista del grupo B que recortaría distancias en los últimos minutos del choque. Al cabezazo de De Jong ya no pudo llegar Ter Stegen y el tanto daría alas a los suyos que buscaban cerrar su periplo en la máxima competición continental de forma honrosa, aunque por Eindhoven se hayan acostumbrado ya a no ver victorias de los suyos.

 

Fotos