Championship

El Leeds de Bielsa tropieza a falta de doce partidos

Marcelo Bielsa, entrenador del Leeds. /Archivo
Marcelo Bielsa, entrenador del Leeds. / Archivo

El club sufriente cae de las posiciones de ascenso directo tras perder, 1-0, en casa del QPR

IÑIGO GURRUCHAGALONDRES

Quedan doce partidos y el Leeds United de Marcelo Bielsa está fuera de las dos posiciones que dan el ascenso directo a la Premier. Si se elimina la primera jornada, en la que la tabla se decide por la diferencia de goles, los 'whites' han estado tres jornadas terceros y una cuartos. El resto son veinte semanas como líderes y siete como segundos.

Que su victoria ante el Bolton Wanderers el fin de semana los dejase de nuevo fuera de las plazas de ascenso carecía de importancia, porque antes de viajar a Londres este martes habían disputado un partido menos que el Norwich, con 66 puntos, y el Sheffield United, 64, empatado con el Leeds. El equipo tenía la oportunidad de regresar al liderato.

Bellas calles del oeste de Londres que se deterioran al adentrarse en Shepherd's Bush, hinchas del Queen's Park Rangers que salen del pub camino del estadio, policías montados con sus brillantes chalecos amarillos. En este córner de la grada de Loftus Park, sexagenarios briosos ven el partido en pie. Quizás porque los asientos en este estadio que el cuñado de Aznar, Alejandro Agag, quiso convertir en un 'club boutique' están tan apretados que el canto de los respaldos de delante te pueden causar una embolia.

«¡Ya no sois famosos! ¡Ya no sois famosos!», coreaban a la hinchada venida del norte. Los blancos han sido famosos al menos dos veces en su historial pero llevan nueve años en la Championship y sufren. Bielsa les ha ofrecido el señuelo de la redención, con su fútbol jubiloso en la primera parte del campeonato, con la regularidad de sus alineaciones y de su sistema, con su obsesión con el fútbol.

Librado ya del 'spygate' con una multa de 230.000 euros y ninguna disculpa -cuando fue denunciado en enero por enviar un espía a los entrenamientos del Derby County («lo hago con todos los equipos», anunció el argentino, para facilitar la investigación)-, su Leeds ha ido acumulando puntos por vía agónica, encajando goles de los rivales, remontando o resistiendo en los últimos minutos.

El QPR había perdido siete partidos consecutivos. El rival de Bielsa en el banquillo era Steve McClaren, que fue seleccionador inglés hasta que un día de 2008 protegió con un paraguas su incipiente calvicie mientras Inglaterra era burlada en Wembley por la Croacia del joven Modric. Desde entonces, un triunfo furtivo en el fútbol holandés y un peregrinaje sin gracias por clubes segundones.

Abatido

El Leeds fue infinitamente superior en la primera parte. Los sexagenarios del córner le cantaban a Alioski «tienes una mierda de corte de pelo» cuando se acercó allí para lanzar un saque de esquina y la precisión del verso comulgaba con el espíritu de su equipo, cerrarse atrás esperando que su dignidad tribal no fuese violada por un equipo con otras hechuras.

Le preguntan a Bielsa si su equipo ha perdido energía y a él le irrita la presunción de que sus equipos caen en el tramo final de las ligas que ha jugado. Invoca cifras para demostrar que los que le preguntan eso no saben de lo que hablan. Y alega que a su equipo le cuesta convertir sus oportunidades en gol más que a otros equipos con ambiciones.

Lesionado el goleador Roofe, el más caro fichaje del verano, Bamford, jugó en punta. No fue su día. Remates fuera que ejecuta sin mordacidad, balones a los que no llega. Una combinación exquisita de apoyos y paredes en diagonal desde la derecha a la portería, en la segunda parte, fue lo mejor del partido y terminó con Bamford cabeceando blandamente el rechace de un portero que parecía batido.

Un desborde por la izquierda de la defensa, un balón cruzado raso y rematado con el tacón, en el minuto 48, dio al QPR el gol del partido. Un fotógrafo captó después la imagen de Bielsa acuclillado en el túnel de vestuarios, mirando al suelo, abatido en sus lamentos. Un Plan B le piden los hinchas que no saben nada. Otros confían en él porque además han visto que sufre como ellos.