Frases para la posteridad

Los 'jardines' de Guardiola

Guardiola, durante el partido entre el Tottenham y el Manchester City. /Neil Hall (Efe)
Guardiola, durante el partido entre el Tottenham y el Manchester City. / Neil Hall (Efe)

«A veces es mejor perder 1-0 que finalizar 0-0», dijo tras la derrota del City ante el Tottenham un técnico que ha levantado polvareda muchas veces en sala de prensa

RICARDO CASTAÑEDAMADRID

«A veces es mejor perder 1-0 que finalizar 0-0. Con la derrota te exiges meter goles; con el empate, no sabes si atacas o defiendes», dijo Pep Guardiola tras la derrota del Manchester City ante el Tottenham en la ida de cuartos de final de la Liga de Campeones. El técnico catalán, al que le han llovido críticas por el planteamiento conservador con que encaró a los 'Spurs', quiso poner un punto de optimismo tras el varapalo sufrido por su equipo mediante una sentencia que viene a engrosar el puñado de frases que ha dejado para la posteridad a lo largo de las diez temporadas que lleva entrenando en la élite. Aunque seguramente la más recordada de todas la espetó en abril de 2011, cuando para replicar a los ataques de José Mourino dijo aquello de «en esta sala él es el puto jefe, el puto amo», por el camino ha regalado muchas otras que suscitaron controversia por uno u otro motivo.

«A lo mejor soy irónico, desafiante, crecido, meo colonia. A lo mejor es así», manifestó en septiembre de 2010, tras una victoria del Barcelona ante el Atlético en el Vicente Calderón en un partido que quedó envuelto en la polémica por una entrada del checo Tomas Ujfalusi a Leo Messi y después del cual Guardiola tiró de ironía para poner en valor los méritos de su equipo. «Otra vez se decía que había habido penaltis para el Atlético no pitados, y dije vale, que otra vez si son los árbitros bienvenido sea. Se sigue pensando que ganamos o perdemos, básicamente ganamos, por esa cuestión, qué le vamos a hacer», completó.

El Real Madrid ha sido objeto de varias de las alocuciones de Guardiola que más polvareda han levantado, especialmente en los tres años en que el catalán tuvo a José Mourinho como homólogo en el banquillo de Chamartín. «En el campo intento aprender mucho cuando juego contra Mourinho. Fuera del campo intento aprender poco», apuntó en aquella celebérrima rueda de prensa de abril de 2011 previa a la ida de semifinales de la Liga de Campeones, en la que el Barça doblegó a los blancos por 0-2 en el Santiago Bernabéu. «Fuera del campo ya me ha ganado. Le regalo su Champions particular fuera del campo, que la disfrute y se la lleve a casa», dijo en referencia al luso, al que recordó que habían trabajado cuatro años juntos para arremeter contra parte de la prensa madrileña. «No sé si José prefiere creer a los amigos de Florentino y a la central lechera antes que a mí», manifestó.

Indios, negros y «gente normal»

«Fichar por el Real Madrid sería absurdo y contracultural», dijo en su día el técnico, criado en La Masia y que pasó once campañas en el primer equipo del Barcelona antes de convertirse en su entrenador durante otras cuatro temporadas. Su relación con los blancos siempre ha sido tirante por mucho que haya llegado a tildarles de equipo «espectacular» y señalado que hay que «quitarse el sombrero» por lo que han hecho. Admisiones que no le impidieron sostener que «el Real Madrid no es el mejor equipo de la década».

Al margen de las pullas a la entidad de Chamartín, Guardiola ha dejado muchas otras perlas. «Soy como una mujer, soy capaz de asumir la multitarea. Puedo controlar ambas situaciones. No es un problema. Tengo un gran talento para esto», indicó en febrero de 2016 cuando la prensa alemana cuestionó la idoneidad de que se diese a conocer su marcha al Manchester City en plena temporada con el Bayern de Múnich. «A Mascherano y a Keita no me los toquéis porque son mis niñitas», señaló en agosto de 2011, después de que el Barcelona derrotase al Villarreal. «Hay frases que he escuchado y que no las creo. 'Hay que correr poco, el que debe correr es el balón', por ejemplo. No: aquí hay que correr mucho. Soy menos romántico de lo que a muchos les parece», aseguró en un intento de desmarcarse de quienes le consideran un purista.

Su postura política en favor del independentismo le ha granjeado a Guardiola no pocos enemigos, pero fue un lapsus a la hora de clamar contra el racismo de que fue objeto Raheem Sterling durante un partido del Manchester City ante el Chelsea lo que le metió en un auténtico berenjenal en las redes sociales. «Mis hijos van al colegio con gente india, gente negra y gente normal», afirmó en lo que pretendía ser un alegato en favor de la multiculturalidad de un técnico al que también le llovieron palos cuando en vísperas de un duelo contra el Newport en la FA Cup avisó del peligro de la modesta escuadra, que milita en la cuarta categoría del fútbol británico: «Son más altos y fuertes que nosotros. En algunas áreas serán mejores que nosotros».