Igualdad, miedo y abdicación de España

Igualdad, miedo y abdicación de España

La primera Eurocopa con 24 países se hizo larga, decepcionante y sufrió deficiencias organizativas

IGNACIO TYLKOMadrid

Un mes y 51 partidos después, la Eurocopa más larga de la historia y la primera con 24 selecciones en litigio, se cierra con España destronada y la sensación de que sobran duelos aburridos en una primera fase interminable y el negocio sólo resulta pingüe para la UEFA y los países menores con sueños de grandeza. Nivel discreto de fútbol, con el mismo patrón de la táctica por bandera, líneas juntas y defensa férrea. Comportamiento por regla general excelente de los jugadores, buenos arbitrajes, proliferación de hinchas radicales y bastante equilibrio, con pocas estrellas capaces de marcar diferencias, a excepción de Antoine Griezmann, Cristiano Ronaldo y en menor medida Gareth Bale, y ninguna aportación estratégica que marque tendencia.

Además

Aunque Francia es un país maravilloso en todos los sentidos y las diez sedes, a excepción de Saint-Denis, resultan atractivas para aficionados y turistas, la comunicación entre los modernos estadios y los centros de las ciudades resultó deficiente. Para los protagonistas, el mayor hándicap, los terrenos de juego en mal estado, secos y lentos. Incluso la UEFA exigió cambiar sobre la marcha el pasto de Lille por tepes recién traídos de Holanda, el país de la hierba.

Fracaso sin paliativos de la organización en los controles de acceso a los recintos, ya que hubo introducción sistemática de bengalas y lanzamiento masivo de los croatas en su partido ante los checos, celebrado en Saint-Étienne. Casi una decena de expedientes disciplinarios abiertos por la UEFA, saldados con advertencias y fuertes multas económicas.

España volvió a fracasar

España volvió a fracasar para confirmar su fin de ciclo y una triste jubilación de Vicente del Bosque, con divorció y reconciliación exprés entre el técnico y el capitán Iker Casillas. Tras caer en primer ronda en el Mundial de Brasil, en la Eurocopa fue de más a menos hasta hundirse en el fango. Victoria sufrida ante los checos, exhibición frente a Turquía, hasta el punto de ser el primer equipo del torneo que marcó tres goles, y absurdo desempeño ante los croatas, que se impusieron casi sin querer y enviaron a 'La Roja' al lado oscuro del torneo. Y en el primer cruce, un repaso de Italia en toda regla envió a los españoles de vuelta a casa con las orejas gachas y sensación de mal ambiente.

Gerard Piqué acusó a los jóvenes de no dar el nivel, Iker no colaboró con el cuerpo técnico, Del Bosque que bien que se lo reprochó. El grupo en general evidenció lagunas físicas, tácticas y mentales. Llegaron a Francia cansados con la tripa llena, sobre todo los profesionales del Barça y el Real Madrid. Y volvieron pidiendo a gritos un cambio de rumbo y generacional. Tras alcanzar la gloria con un Mundial y dos Europeos, la selección española ha tocado fondo. Se exige la aparición de nuevos jugadores hambrientos de éxito.

Gales e Islandia, revelaciones

A pesar de que 36 choques de la primera fase sólo sirvieron para eliminar a ocho combinados de 24 y las potencias sufrieron más bien poco para avanzar, sí hubo sorpresas. Islandia, un pequeño país de poco más de 300.000 habitantes se codeó con las selecciones que siempre siguió por televisión y luego hizo historia al imponerse a Inglaterra en Niza. Nuevo ridículo de los 'Pross', que acumulan una década de fracasos en la primera eliminatoria de un gran campeonato.

Gales e Irlanda del Norte lograron históricas clasificaciones, en el caso de los galeses como primeros de grupo, empujados por la magia de Gareth Bale. No contentos con ello, los 'dragones' se impusieron en octavos a sus vecinos norirlandeses y luego remontaron ante los belgas para alcanzar las semifinales ante una Portugal de Cristiano Ronaldo que logró un hito: meterse en penúltima ronda sin vencer ningún partido antes de la prórroga o los penaltis. Albania casi alcanza las eliminatorias, pero se marchó con la cabeza alta y recordando que consiguió su primer triunfo de la historia en un gran torneo (1-0 a Rumania).

Goleadores

En Francia nadie se permitiría decir que Dimitri Payet «es mejor que Zidane», pero sí los aficionados del West Ham, a los que el mediapunta francés ha deleitado la última temporada con su magistral juego. A lo largo el torneo, el ex del Marsella entró en el corazón de los seguidores 'bleus', sobre todo con sus dos dianas ante Rumania (2-1) y Albania (2-0) para desequilibrar partidos difíciles. Fue la estrella hasta que apareció Antoine Griezmann para tratar de emular a Michel Platini, el gran triunfador de la Eurocopa de 1984 con nueve dianas, y a Zinedine Zidane, la estrella de los 'bleus' en el título de 2000.

En general, los goleadores no han sido las grandes estrellas. El mejor ejemplo es el de Zlatan Ibrahimovic. El sueco llegó como «una leyenda» y se marchó por la puerta de atrás. Cero goles despedida de su selección a los 34 años y con una derrota ante Bélgica en Niza. "Me llevo lindos recuerdos", dijo antes de anunciar días después su rimbombante fichaje por el Manchester United.

Pese a no estar en plenitud física, Cristiano Ronaldo fue 'in crescendo'. Salió al rescate de las 'Quinas' ante Hungría y, antes de la final, fue determinante con su gol ante Gales en penúltima ronda. Mejoró a ritmo de récord: es el jugador que más partidos ha disputado de fases finales, el primero en marcar en cuatro Eurocopas consecutivas, el luso son más internacionalidades y el único capaz de alcanzar a Platini. Pero su compatriota Renato Sanches le arrebató dos marcas de precocidad: portugués más joven en ser convocado en una Eurocopa y en marcar.

Goles 'top'

Su gol de espuela ante los magiares fue una maravilla, aunque se vio superado por la chilena desde el borde del área del suizo Xherdan Shaquiri en octavos ante Polonia. En el 'top 5' de goles más bellos del torneo, el de vaselina de Griezmann o los misiles del francés Dimitri Payet en el duelo inaugural ante los rumanos y del eslovaco Marek Hamsik.

Sobre todo en la primera fase, el duelo lo ganaron más bien los porteros, con el húngaro Gabor Kiraly a la cabeza. Con 40 años, el hombre del chandal gris batió el récord de veteranía.

Vayamos a las anécdotas. Por primera vez en la Eurocopa, dos hermanos se enfrentaron. Fue durante el Albania-Suiza de la primera jornada del grupo A, el 11 de junio. Fueron los Xhaka, Taulant lo hizo por Albania y Granit por Suiza, y se impuso el segundo por 1-0.

En el Suiza-Francia, varios helvéticos acabaron con sus camisetas rotas por simples agarrones, Mucha guasa y la apertura de una investigación por la empresa que las fabricaba. «Espero que Puma no haga condones», comentó con ironía el delantero suizo Shaqiri.

Reaparece el 'hooliganismo'

Los capítulos más deleznables de la película los protagonizaron los violentos. Con la eliminación de Rusia, cuyos paramilitares habían generado numerosos incidentes, sobre todo en esa batalla de Marsella contra los ingleses que dejó un balance de 35 heridos, las autoridades francesas comenzaron a respirar.

La vuelta del 'hooliganismo', un fenómeno que parecía extinguido en los grandes torneos, fue la primera noticia importante de la Eurocopa y tuvo un efecto llamada. A los disturbios de Marsella siguieron más peleas por distintas sedes. Las bengalas y petardos, además, aparecieron por casi todas las gradas, poniendo en solfa una seguridad extrema por el riesgo de atentados yihadistas. Aproximadamente medio millar de radicales fueron devueltos a sus países, pero a partir de octavos reinó la calma.

'Will Grigg's on fire'

Hinchas de equipos que nadie esperaba avanzando revolucionaron el torneo. Con la melodía de la canción 'Freed from Desire' de Gala, pero cambiando la letra, los norirlandeses han convertido en un símbolo a un joven delantero que no ha disputado ni un minuto en Francia. Will Grigg juega en el Wigan Athletic, de la segunda inglesa, pero el 'Will Grigg's on fire' se convirtió en el himno oficioso del torneo. Otros seguidores lo retomaron incluyendo los nombres de sus estrellas, como los ingleses que cantaban «Vardy's on fire» o los islandeses con «Gylfi (Sigurdsson)'s on fire».

Pero el título de campeona fue para la afición de Islandia, que llevó en volandas a su modesta selección al presentarse en Francia aproximadamente un 8% de la población. El fútbol es pródigo en «¡Uhhhs!». Cristiano patentó uno tras recibir su tercer Balón de Oro. Pero existe otro grito que retumbó allá donde jugaron los 'vikingos'. Primero sonaban los golpes de un tambor de guerra, luego estremecía el '¡uh!, acompañado de miles de palmadas acompasadas. Segundos de silencio con los brazos en alto y vuelta al ritual, cada vez con una impacto mayor. Recuerda por su fiereza a la 'haka' que los jugadores de rugby de Nueva Zelanda hicieron famosa en todo el mundo. 'Au revoir', Francia.