Adiós al trauma de Brasil

El buen ambiente impera en la concentración española./
El buen ambiente impera en la concentración española.

La selección recupera en la Eurocopa el buen ambiente y la confianza después del desastre del último Mundial

JAVIER ASPRÓN

El fútbol, como casi todo en la vida, también se mueve por sensaciones. Y las que transmite España en esta Eurocopa generan confianza. La selección transita ya por su segunda semana de concentración en Francia y lo hace en paz consigo misma y con el entorno. Los contados momentos en los que la Prensa puede tener contacto con los jugadores, esos quince minutos de entrenamiento de rigor o las entrevistas personalizadas, bastan para percibir la unión de un vestuario en el que todos se aprestan a remar en la misma dirección. El asunto De Gea, pese al temblor inicial, pasa ya de puntillas sin que, en principio, haya causado daños colaterales.

La tranquilidad con la que el nuevo portero titular de la selección asumió el marrón y las explicaciones contundentes que ofreció ante el seleccionador y el resto de compañeros consiguieron que la grave acusación pasara a un segundo plano y no afectara al debut ante la República del pasado lunes. En el estadio de Toulouse todo fueron carantoñas y mimos. De Gea cumplió y la selección respiró. Al día siguiente imperaba el buen humor.

La situación actual contrasta con la vivida hace dos años en el Mundial de Brasil. A estas alturas, después de ocho días de competición, España estaba ya eliminada. Poco o nada se parece esta concentración a la de Curitiba, salvo por el sorprendente frío que impregna la Isla de Ré desde poco después de la llegada de la selección al hotel Atalante. Los jugadores nunca se sintieron cómodos en Brasil. Tampoco la concentración previa en Washington ayudó. La atmósfera estaba enrarecida y así permaneció hasta el final, más aún tras la debacle ante Holanda en el estreno, un 1-5 que derrumbó el castillo de naipes. «Por desgracia, el buen ambiente que había en la selección se perdió durante algún tiempo. Ahora se ha recuperado», confesaba ayer Sergio Busquets, uno de los hombres que estuvo en el desastre brasileño, y que hoy es parte reconocible de un grupo mucho más cohesionado: «No ganar esta Eurocopa no sería un fracaso, pero lo que no queremos es que se repita lo del último Mundial», admitió en una respuesta no solo referida al asunto futbolístico.

Porque hoy todo es diferente. La selección llegó ayer a Niza sabiendo que la victoria ante Turquía les pone en octavos. No se aprecian enfados ni malas caras, y lo que es más importante, aquellos jugadores con la suficiente jerarquía para liderar al grupo han asumido su papel dominante. Se notó en Iniesta y en su incontestable actuación ante los checos. También en la complicidad de Ramos y Piqué, a la que ambos se encargaron de ponerle altavoz para que nadie tuviera dudas. «Pasamos muchos días juntos y es vital que entre nosotros nos llevemos bien», coincidía este miércoles Jordi Alba. «Durante la temporada siempre hay rivalidad, una tensión necesaria, pero una vez llegados a la selección todos defendemos lo mismo. El ambiente es fenomenal y la gente nueva se ha acoplado perfectamente».

Ese apunte del lateral azulgrana se eleva como una de las claves. Gente como Morata, Nolito, Lucas Vázquez, e incluso Aduriz, pese a sus 35 años, han dado aire fresco a un vestuario que comenzaba a estar viciado después de tantos éxitos encadenados. Esa nueva comunión entre el bloque de veteranos y jóvenes le ha sentado de maravilla al equipo nacional.

La figura de Del Bosque

Y en mitad de todos estos jugadores sigue siendo crucial la figura de Vicente del Bosque. El seleccionador gestiona los egos como nadie. Su carácter afable, siempre dispuesto, ayuda a que el grupo permanezca unido. Sabe, porque él también la sufre, de la dureza de una concentración tan larga. Aún no ha habido ni un solo día libre y las jornadas transcurren con monotonía dentro de un refugio bunkerizado del que no se puede escapar.

Por eso se permite gestos con sus jugadores que ayuden a aliviar las largas jornadas en el hotel. Tras la victoria ante los checos dio permiso a los futbolistas con familiares en la isla para que pasaran la noche con ellos. Ocurrirá lo mismo en caso de ganar a Turquía. Los octavos esperan.