Piqué, el líder de las dos caras

Piqué celebra su tanto ante la República Checa. /
Piqué celebra su tanto ante la República Checa.

El grupo destaca su compromiso después del Mundial de Brasil y pese a su imagen guasona en público se vuelca en arropar a los compañeros

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Si un jugador no quiere a la selección no iría. Está demostrado que quiere venir aunque muchos lo han pitado siempre. No tenemos que entrar en esas cosas, alegrarnos por el gol que nos dio tres puntos y una victoria muy importante», explicó Nolito con la alegría de tener tres puntos ya en la Eurocopa. Gerard Piqué ocupaba la mayoría de las portadas de los diarios nacionales e internacionales.

En el seno de la expedición creen que debería quedar atrás aquella broma sobre Kevin Roldán y Cristiano Ronaldo que indignó a muchos aficionados madridistas, pero en el seno del vestuario de la selección española se encajó mejor de lo que podría parecer. Consideraban que quizá estaba fuera de lugar pero sabían que realmente no iba dirigida a ninguno de sus compañeros. «Lo insólito sería que no pitaran a Piqué», llegó a decir en Alicante con hartazgo Vicente del Bosque, al que no le gustó lo sucedido en exceso pero estaba convencido de que se estiraban las polémicas en las semanas de la selección española al no haber competición de Real Madrid o Barça.

Hubo campañas en las redes sociales para que 'Geri', como le llaman sus más cercanos, dejase la selección, donde siempre, aunque parezca distinto desde fuera, intenta ser elemento de unión con sus compañeros. «Irme sería darle la razón a gente que no la merece. Me preocupa por el míster, porque no le gustan estas situaciones, y por los compañeros, que no están cómodos. La otra opción, que es por la que he optado, es seguir aquí, sumar y aportar todo lo que pueda», explicó en octubre de 2014. Y en Saint Martín de Ré, los seleccionados dan fe.

Estos últimos días ha hecho más que marcar un gol. «Es muy extrovertido, es una pieza fundamental, muy divertido y muy amable con los jóvenes. Nos aporta mucho tenerlo en nuestro grupo», reconoció en público Thiago Alcántara. Tras conocerse que el nombre de David de Gea estaba en un informe policial, se volcó con el portero. Fue uno de sus apoyos para convencer a la Federación Española de Fútbol de la importancia de que De Gea saliera ante los medios, se ofreció a comparecer junto a él y después estuvo pendiente todas las horas posibles del meta. Incluso mató horas de concentración con él jugando a la cartas con más compañeros. «Es muy distinto de la imagen que transmite, es un tío espectacular», cuentan en privado, pero «cuando está el Madrid por medio se tranforma». Incluso a ellos les pareció excesivo cuando en diciembre, después del sorteo en el que se supieron los rivales de la Eurocopa, llamó, usando un juego de palabras demasiado evidente 'cono-cido' a Álvaro Arbeloa.

Compromiso y buen humor

A veces se arrepiente, en privado, de algunas de las cosas que escribe o dice. Eso sí, siempre avisa que no dejará de «meter pequeñas pullas al rival» porque «mientras haya respeto y no se insulte a nadie, no hay nada malo». Su entorno sabe que su personalidad es muy marcada pero valora que está cambiando la dinámica y aunque «los silbidos a veces se oyen más que los aplausos» están seguro de que «se va a solucionar».

Poco a poco lo va logrando, aunque en Toulouse dio un gran paso. Tras unos tímidos pitos en el momento que se anunció por megafonía su nombre en el once inicial acabó siendo el héroe después de un partido en el que mostró su querencia por quedarse en punta. Celebró el 1-0 con rabia. Tras el triunfo, lanzó un mensaje clarificador en Twitter: «Supongo que no hace falta decir nada más... ¡Somos un magnífico equipo! Un gran día para todos», junto a una foto celebrando el tanto con Ramos y este le contestó: «Equipazo». Poco después los dos empezaron a seguir sus actualizaciones en Twitter.

Piqué tuvo que pasar por el antidoping y tardó casi dos horas y media en dejar el estadio tras el partido. Aprovechó para jugar en el césped con su hijo Milan que lucía la camiseta de España. Su gol sirvió para cerrar muchas heridas. «Morbo, al contrario. Me alegro mucho del gol, por supuesto, no importa quién lo meta. Era vital porque quedaban pocos minutos. La celebración ha sido espectacular», recordó el camero antes de mostrarse orgulloso al saber que Del Bosque alaba su compenetración en el campo.

«Te halaga que el míster tenga en cuenta que se hace un buen trabajo por parte de Geri y mío que venimos jugando los últimos partidos. Es cierto que cuando transmites contundencia, seguridad atrás; los jugadores de las líneas ofensivas están a lo que tienen que estar», explica el madridista, sabedor de que su condición de capitán le impide prolongar tensiones como cuando, ante los medios, le afeó determinadas conductas tras el triunfo en Macedonia.

Hace unos días Piqué ya explicó en Onda Cero que su relación con el madridista era «buena», tras unos «inicios que no fueron los mejores». «Vamos teniendo una edad, vamos madurando y la relación es mucho mejor», añadió. «En el terreno de juego ganamos la Eurocopa jugando juntos, encajamos sólo un gol en todo el torneo. Hemos llevado muy buen rendimiento a la selección siempre. Aquí te olvidas de todos los altibajos. Al final defiendes y luchas por lo mismo. Cuando estás en el terreno de juego él no quiere quedar retratado ni yo tampoco. Nos intentamos ayudar mutuamente porque al final es así como se defiende y como se intentan ganar partidos. La gente busca siempre lo que vende, que es el problema, la discusión y el no llevarse bien. Sergio y yo nunca hemos tenido un problema. A nivel de club, hubo una época en la que las relaciones no eran las mejores, todo el mundo lo sabe; y ahí sí que hablamos, pero a nivel personal nunca ha habido problemas», reconoció.

El azulgrana ha insistido siempre que está encantado de defender a la selección, que es el espejo de la España plural y de hecho Cataluña es la comunidad autónoma más representada. «Es que me da la sensación que por mil veces que lo repita... No se puede dudar de mí. Vengo aquí desde los 16 años (debutó en 2003 en una Sub'15). Yo lo he dicho mil veces y no me quiero repetir más. Que miren hemerotecas. En ningún momento se puede decir que he dicho algo en contra de la selección, de este país. Tengo la conciencia bien tranquila. Para mí esta es mi casa, mi familia, he venido desde muy pequeño y voy a seguir haciéndolo». Y sus compañeros lo agradecen.