La convivencia española de los niños de Del Bosque

Los futbolistas españoles aplauden tras un entrenamiento. /
Los futbolistas españoles aplauden tras un entrenamiento.

Los meritorios del entrenador disfrutan en Schruns de la oportunidad que se les presenta con la selección

ENRIQUE YUNTA

En cierto modo, son como unas convivencias de verano, unos días de campamento con un premio gordo a la vuelta de la esquina. Hay once meritorios en esta extraña lista de Vicente del Bosque y tienen dos oportunidades para debutar con la absoluta, que son palabras mayores. El 29, en el amistoso de St. Gallen contra Bosnia, el técnico podría premiar a toda la chiquillería que completa estos días el grupo de «absolutos».

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«Para nosotros es un premio por toda la temporada que hemos hecho, es un placer estar con los mejores», relata Iñaki Williams, que este viernes atendió a los medios de comunicación en el Aktivapark de Schruns. Entre montañas y con el mercurio disparado, el atacante del Athletic es uno de los que recibió la llamada de Del Bosque con una sonrisa de oreja a oreja. «Hay que dar la talla y hacer que se sienta orgullosos de nosotros. Nos dijo que somos uno más y que disfrutemos de la experiencia», resume. «Quiero aprender de los mejores, aportar mi pequeño granito de arena y no dentro de mucho ser un referente en la selección», propone.

A su izquierda se sienta Diego Llorente, central del Rayo Vallecano y que es propiedad del Real Madrid. «Es un premio el hecho de estar aquí, te reconocen que lo haces bien durante la temporada. Hay que aprender y disfrutar», cuenta con cierta timidez, atento por si las circunstancias le abren la puerta de la Eurocopa de manera inesperada. Al fin y al cabo, España no tiene exceso de centrales, pues cuenta con Sergio Ramos, Gerard Piqué y Marc Bartra. «Estamos aquí para lo que necesite el míster para iniciar esta andadura en la Eurocopa, estamos aquí para aportar», concede. Con todo, la realidad es la que es y asumen, sin rechistar, que son complementos para que el grupo trabaje en condiciones. «Hay que disfrutar de la experiencia y aprovecharla para pensar que en el futuro podemos estar aquí», dice el defensa.

Todos los chicos se ponen ante los micrófonos. Ni una palabra de más. Aquí los focos se dirigen de forma natural, a Silva, Cesc o Pedro, aunque a los aficionados que acuden al campo de entrenamiento les da igual una firma de uno o de otro. Los niños, claro, acceden a cualquier petición, todavía cordiales antes de ser estrellas.

Del Bosque está encantado con ellos y con el dinamismo que aportan, sorprendido incluso por el rendimiento de alguno. Se piensa en ellos como futuro, una cuestión de edad, pero estos días crecen más rápido de lo que habitual. Ellos eran niños cuando la selección dio con la tecla y ahora conviven con los mejores, soñando con estar en un torneo grande. «En la Eurocopa de 2008 estaba con mis amigos disfrutando con los amigos y ahora estoy aquí, es un privilegio», recuerda Llorente. «Yo estaba en Pamplona en los Sanfermines, fue una alegría para todos los españoles y lo celebramos como se merece», relata Williams. No muy tarde quieren festejar una de esas en primera persona.