Marcelino devuelve al Valencia el estatus de grande

Marcelino García Toral celebra sobre el césped del Villamarín el título de Copa./Reuters
Marcelino García Toral celebra sobre el césped del Villamarín el título de Copa. / Reuters

El asturiano cierra su segunda temporada con un título copero, un cuarto puesto en Liga y unas semifinales europeas

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSSevilla

En los tiempos de Héctor Cúper (1999-2001) y luego de Rafa Benítez (2001-2004), el Valencia tuteaba al Real Madrid y al Barça, así como al resto de grandes clubes del continente europeo, peleaba por los títulos y era temido en Champions. Aquella etapa pasó y llegaron otras menos brillantes pero solventes, con Quique Sánchez Flores (2005-2007) o Unai Emery (2008-2012) en el banquillo, pero también algunas mucho más oscuras, con Mauricio Pellegrino (2012), Miroslav Djukic (2013), Gary Neville (2015-16) o Cesare Prandelli (2016) como técnicos.

Desde la marcha de Benítez al Liverpool en 2004, en Mestalla sólo cataron el sabor de la conquista en 2008, con una Copa del Rey de la mano de Ronald Koeman que sólo fue un oasis en el desierto de una temporada para el olvido en Liga.

La grandeza de las finales de Champions, de las Ligas y de la Copa del 99 quedaba muy atrás, pero Marcelino García Toral, un hombre que estaba con pie y medio fuera del club en enero, ha conseguido recuperar parte de aquella gloria. De su mano han llegado dos clasificaciones consecutivas para la Liga de Campeones en una Liga con los tres grandes por delante, pero superando a varios rivales directos como el Sevilla o el Betis; unas semifinales de competición europea un lustro después y un título once años más tarde.

El Valencia comenzó la temporada mal. Empate tras empate en Liga, derrotas en el torneo del KO ante rivales de inferior categoría -Ebro y Sporting- y la eliminación en la fase de grupos de la Champions dejaron a Marcelino tocado, pero el club tuvo paciencia y la plantilla arropó a su entrenador. El motor che, encarnado en Parejo, fue mejorando sus prestaciones hasta acabar la temporada como un bólido de competición.

«Si me preguntas en diciembre o en enero, esto no era esperado pero siempre hemos tenido confianza en nuestro trabajo y nos ha coincido con una plantilla de excelente profesionales», recordaba Marcelino, entre lágrimas, minutos después de lograr su primer título como entrenador. No hay mejor guinda para el centenario, en Mestalla están de fiesta.