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Los 10 motivos del descenso

La Cultural y Deportiva Leonesa ha cometido un sinfín de errores, desde la planificación de la temporada hasta la ejecución de la misma, que han llevado a club de vuelta a Segunda B

El capitán del equipo, tras consumarse el descenso./
El capitán del equipo, tras consumarse el descenso.
RUBÉN FARIÑAS

No fue un mal último partido. Tampoco tenerse que jugar las habichuelas en Soria. Ni tan siquiera la falta de suerte en otros campos. El descenso de la Cultural y Deportiva Leonesa se lleva gestando varios meses, incluso antes de empezar la competición.

Aquí se ofrecen diez motivos –aunque seguramente haya más- que han generado de descalabro deportivo y han dejado herida, que no muerta, a una afición que ofreció un hilo de esperanza en una temporada en ensueño que terminó en pesadilla.

1

Óscar Cano

El arquitecto del equipo –aunque desviase responsabilidades en Rubén de la Barrera y Felipe Llamazares- es uno de los principales autores del fiasco de la entidad leonesa.

Su labor, la de director deportivo, ha repercutido en una plantilla corta, con un único delantero, mal confeccionada y que alcanzó el límite salarial a golpe de talonario.

Empezando por la idea de destruir el equipo que había ascendido y acabando por un mercado de invierno donde su trabajo fue realmente ínfimo, aprovechando 'retales' de un club vecino.

Óscar Cano, director deportivo de la Cultural.
Óscar Cano, director deportivo de la Cultural.

2

Indignos a domicilio

Un equipo no merece salvar la categoría si solo es capaz de ganar al último y al antepenúltimo cuando ejerce de visitante.

El fútbol vistoso y alegre quedaba de lado en cada salida. El equipo parecía inexperimentado, carente de ideas, falto de asumir riesgos y sin capacidad de generar fútbol ofensivo.

Solo salvó, en ciertas ocasiones, la altísima efectividad y los arreones de épica que lograron rescatar empates inesperados en los instantes finales.

Ángel Bastos pelea por un balón.
Ángel Bastos pelea por un balón.

3

Falta de autocrítica

Todo iba bien, la salvación era un hecho, el convencimiento de mantener la categoría era total. Por lo menos de puertas para afuera. Esto fue lo que hizo empezar a dudar al sector más crítico de la afición.

Rubén de la Barrera encerró en el vestuario los peores sentimientos y ello evitó que en extramuros del Reino de León se hiciera una lectura realista de la situación.

A cada derrota se le veía el lado positivo, la sucesión de empates era una línea a seguir y hasta el último minuto en Soria todo parecía funcionar, cuando pocas cosas lo hacían.

Emi Buendía llora tras el descenso.
Emi Buendía llora tras el descenso.

4

Plantilla corta

Mirar el banquillo en Soria y descubrir las carencias de la plantilla fue una misión sencilla para los aficionados culturalistas.

Sin recambios, sin confianza en los suplentes, sin jugadores que pudieran dar un vuelco al partido. Ese era el panorama que rodeaba a De la Barrera a la hora de la verdad.

Un buen once titular es insuficiente para una competición altamente exigente y que cuenta con 42 fechas a lo largo de 10 meses.

La pugna por un balón en Soria.
La pugna por un balón en Soria.

5

El mercado de invierno

Y si hablamos de Óscar Cano hay que recordar su 'labor' en el mercado de invierno. No solo por dejar salir a hombres como Aridai o Julen Colinas, sino por jugarse la temporada con suplentes de equipos de la misma categoría.

El oasis en el desierto, Sergio Marcos y David García, no puede tapar algunos nombres como el invisible Moutinho, el errante Ángel García, el 'mundialista' Ideguchi o el conflictivo Ibán Salvador no han dado la talla y no han aportado a la salvación.

Paralelamente, y dejando de lado la sobrelimitación salarial, los rivales directos como Córdoba, Alcorcón o Nàstic se reforzaban con jugadores de primera división en los que han fundamentado su permanencia.

Yosuke Ideguchi, fichaje del mercado de invierno.
Yosuke Ideguchi, fichaje del mercado de invierno.

6

La defensa

El caballo de batalla de todo el año. Por momentos superadas, por tramos indigna de Segunda División. Se logró cerrar el desagüe pero los agujeros alcanzaron un nivel grotesco.

Los errores personales, impropios de jugadores de Segunda División, fueron un regalo constante para atacantes experimentados que solo tenían que esperar para encontrarse con el presente.

Jugadores como Isaac Carcelén estuvieron en el punto de mira de los aficionados por los sucesivos y groseros fallos que han costado un merecido descenso.

Isaac Carcelén, en el Reino de León.
Isaac Carcelén, en el Reino de León.

7

Previsibles en la primera vuelta

Solo la llegada de Sergio Marcos modificó el juego de la Cultural y Deportiva Leonesa y lo hizo más vertical.

El mediocentro formado por Yeray González y Mario Ortiz no servía para generar fútbol ofensivo en una categoría de bronce donde los rivales saben dónde y cómo hacer daño.

Insistir con esa pareja, introducir a Señé perdiendo fútbol de ataque, y dejar en el ostracismo a Antonio Martínez convirtieron a los hombres de Rubén de la Barrera en previsibles y ello les llevó a encadenar 13 encuentros sin ganar.

Unai Albizua, en el choque de Soria.
Unai Albizua, en el choque de Soria.

8

Deshacerse de la 'vieja guardia'

La venta de Álex Gallar, no apostarlo todo por Toni Villa, expulsar a Benja y deshacerse de Julen Colinas fueron cuatro detalles que se echaron en falta a la hora de la verdad.

A la 'vieja guardia' tuvo que recurrir Rubén de la Barrera en los peores momentos y fue entonces cuando se dio cuenta de que ya no los tenía.

Palatsí bajo palos; Iván, Bastos y Viti, en defensa; Mario y Antonio, en la media… el vestuario que se había forjado con el ascenso se destrozó en los dos mercados y se perdió la esencia a la que se había enganchado la afición.

Julen Colinas y Toni Villa celebran uno de los goles del ascenso.
Julen Colinas y Toni Villa celebran uno de los goles del ascenso.

9

El director general, un convidado de piedra

Muchos en León desconocen todavía cuál es la función que ejerce Felipe Llamazares en un club gobernado desde Catar y que tiene hombres fuertes en territorio español.

El director general solo ha salido para 'recriminar' a la afición y no ha tomado decisiones más allá de mantener dos días del club -a petición de la dirección del club-, pedir más y más a la parroquia leonesa y sacar pecho de los éxitos que llevaron a la entidad del cementerio a Segunda División.

Llamazares puede ser uno de los grandes responsables de la situación. La Academia Aspire tendrá que tomar decisiones sobre su futuro.

El director general, en una rueda de prensa.
El director general, en una rueda de prensa.

10

De la Barrera y morir con su idea

Muchas miradas apuntan a él. En 371 días ha pasado de héroe a villano. El entrenador del equipo, que logró el ascenso a Segunda División 42 años después, fue el más criticado en los Pajaritos.

Siempre dijo que moriría con sus ideas y éstas le traicionaron, o él mismo lo hizo. Su idea no se plasmó a domicilio, la Cultural no fue el huracán ofensivo que acostumbra a ser en León.

Tampoco fue la mejor medida filtrar su fichaje por la Real Sociedad en la semana que decidía el devenir el equipo que le estaba pagando hasta la fecha.

Rubén de la Barrera pide perdón a la afición.
Rubén de la Barrera pide perdón a la afición.