La experiencia de la GAES Pilgrim Race

La experiencia de la GAES Pilgrim Race

Tres Lunas Race ofreció a los Pilgrims un avituallamiento muy especial en Quereño

LEONOTICIAS

Este año Astorga ha marcado el punto de inicio de la parte experiencial de la GAES Pilgrim Race. Los participantes, entre ellos todos aquellos y aquellas que se incorporaban a estos tres últimos días, salían con un semblante más relajado rumbo a Villamartín de Valdeorras y, por lo tanto, a Galicia.

Pero antes había 120 kilómetros por recorrer, los cuales incluían la subida a la Cruz de Ferro (si bien nadie puede discutir que la recompensa merecía la pena) y la bajada posterior, culminando en la preciosa localidad berciana de Molinaseca. Muchos Pilgrims no dudaron en dejar un momento la bici y sentarse a disfrutar de un café bien calentito (en ciertos momentos la temperatura no llegó a pasar de los diez grados) mientras contemplaban su playa fluvial y el puente de estilo romano que la atraviesa.

A continuación, pedaladas y pedaladas a través de parajes de una belleza increíble como Las Médulas o el Castillo de Cornatel. Un aperitivo antes de la llegada a Quereño, donde un año más nuestro amigos de la Tres Lunas Race ofrecieron un avituallamiento que, en realidad, es una fiesta. Empanadas, cerveza... y sobre todo mucho buen humor y muchas ganas de relajarse con esta parte de experiencia de la GAES Pilgrim Race.

No cabe duda que los 20 kilómetros que faltaban por llegar a Villamartín de Valdeorras eran duros, con varios tramos «rompepiernas» y mucha distancia acumulada en las piernas. Pero llegar al campamento y ver el idílico lugar en el que está ubicado el campamento, en la ribera del río Sil, fue recompensa más que suficiente para afrontar la marcha hacia Chantada de mañana con todas las ganas del mundo.

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