«Me ha vencido la ola de imbecilidad»

Carlos Librado./MOVISTAR
Carlos Librado. / MOVISTAR

'Nene' es el colaborador de 'Las que faltaban', que emite mañana #0, de Movistar. «Ya era hora de que a muchas mujeres les dieran la oportunidad de hacer tele»

JULIÁN ALÍAMadrid

Único varón entre ocho mujeres, Carlos Librado 'Nene' (Madrid, 42 años) es el representante masculino de 'Las que faltaban', el 'late night' del canal #0, de Movistar, que se emite mañana, a las 23:00 horas. Futbolista retirado, pero actor y cómico a partes iguales, 'Nene' es también uno de los protagonistas de la serie 'Gigantes', dirigida por Enrique Urbizu, que estrenó hace una semana su segunda temporada, y de la 'Trilogía del Baztán', de Fernando González Molina, cuya segunda película llega a finales de año, y la tercera y última, en 2020.

- ¿Cómo está viviendo el arranque de 'Las que faltaban'?

- Como todos los nacimientos de un programa. Empezamos con muchas ganas, creemos que tenemos un buen producto y que tiene hueco en la parrilla televisiva. Es transgresor porque casi todo el elenco, tanto delante como detrás de las cámaras, está formado por mujeres. Es de humor y le faltan los flecos que todo programa va puliendo en las primeras emisiones. Hay que ir ajustando piezas y encontrar cada uno su lugar y su tono, pero estamos con muchas ganas porque sabemos que tenemos algo bueno entre manos.

- ¿Y ser el único hombre?

- No ha sido ninguna sorpresa. Estoy acostumbrado a convivir con algunas de las compañeras en los 'comedy clubs' a los que vamos a actuar. O nos conocíamos de antes o había visto sus cosas, porque en la comedia siempre estamos muy al tanto de lo que se está haciendo. Ya era hora de que a muchas de ellas, que se ve que valen, les dieran la oportunidad de hacer tele.

- Ha pasado por futbolista, actor y cómico, ¿con qué faceta se siente más a gusto?

- Hacía interpretación a nivel amateur y como 'hobby' ya cuando jugaba al fútbol, y de repente, uno de nuestros directores de teatro nos animó a presentarnos a un concurso de monólogos. Desde que me subí por primera vez a un escenario, hacer 'stand-up comedy' es lo que más me llena. Como decía Steve Martin, «hacer comedia solo es el último bastión del ego». Entretener al público durante una hora o más con textos y bromas que he escrito me reconforta muchísimo. Me llena de orgullo poder dedicarme a eso, a hacer monólogos. No lo dejaré nunca.

- ¿Y antes de aquello no le había llamado la atención?

- Bueno, yo era muy fan de Paramount Comedy (ahora Comedy Central), que, junto a 'El club de la comedia', trajo el formato de 'stand up', que llevaba desde los 50 en Estados Unidos. Hasta me metía en un foro a comentar monólogos y todo, allá por 2003 o 2004.

- ¿Quién es su favorito?

- Me quedaría con uno de aquí, Danny Boy-Rivera, que por suerte es amigo mío. No tiene, de momento, y espero que cambie algún día, todo el éxito y reconocimiento que merece, pero para mí es el mejor de España haciendo este tipo de comedia.

- ¿Tiene en cuenta las constantes críticas que recibe el humor?

- La verdad es que sí. Cuando comencé era bastante más libre. Yo siempre he sido muy de humor crítico, social, negro también. y en los primeros años no había ningún problema. Todo el mundo discernía lo que era un espectáculo de humor, que es totalmente ficción, de lo que pueda pensar el cómico de verdad de puertas para fuera del teatro. Ahora está esta ola de imbecilidad, de ignorancia y de odio gratuito que me ha ganado. Reconozco que me ha vencido. Ahora me corto en hacer chistes que cuando empecé ni me lo hubiera planteado. Puedo defenderlo y sé que la razón está de mi parte, pero no quiero que cuatro imbéciles aburridos me fastidien la carrera o me molesten siquiera.

- ¿Le cuesta contener su vertiente cómica cuando actúa?

- Me cuesta, me cuesta. Siempre he sido de la broma y del cachondeo en pleno 'set' de rodaje, pero aprovecho para hacerlo en los descansos o en los cortes entre secuencias. En todo momento veo comedia y una buena oportunidad para hacer una parida. Hay momentos en los que me encantaría hacer una cosa muy loca o gastarle una broma a un compañero, pero consigo contenerme. Al fin y al cabo, cuando dicen 'acción' tienes que estar a lo que estás.