«He pasado miedo»

Antonio Pampliega./CUATRO
Antonio Pampliega. / CUATRO

El periodista es testigo del negocio del secuestro en Venezuela en 'Pasaporte Pampliega', que regresa Cuatro. «Te venden que son Robin Hood»

JULIÁN ALÍAMadrid

Casi 300 días (299) secuestrado en Siria por Al-Qaida acompañan a Antonio Pampliega (Madrid, 37 años), que vuelve a ponerse al frente de 'Pasaporte Pampliega', donde ha visto por primera vez las imágenes de su cautiverio. El periodista especializado en zonas de conflicto, como Irak, Siria, Pakistán o Afganistán, se reencuentra con los fantasmas de su pasado este jueves a las 22:45 horas en Cuatro, con una entrega sobre el negocio de los secuestros en Venezuela. Más adelante, y con muchas trabas, el corresponsal de guerra también se adentra en el Ku Klux Klan, y es testigo de los matrimonios concertados de niñas en Afganistán, o de la fiebre del oro de Perú.

-¿Cómo ha sido enfrentarse a este programa con el que arranca la temporada?

-De los siete que hemos hecho, este ha sido el más complicado. He estado cubriendo zonas de conflicto, pero voy a ser sincero: tenía miedo. Sobre todo en la parte final, cuando me tengo que ir a Petare, la favela más grande de Latinoamérica. No tenía claro si nos iban a hacer algo. Aunque también era una oportunidad de poder sentarme a hablar con gente que secuestraba y de preguntarles los motivos de por qué lo hacen.

-El relato cobra más fuerza si sale de su propia boca.

-Ellos no sabían quién soy, ni lo que me ha pasado. Yo me sentaba con ellos, les hacía las preguntas, y al final a todos les decía: '¿Tú sabes que yo he sido secuestrado?' Entonces, es como que las tornas cambiaban y eran ellos los que me empezaban a preguntar cómo me habían tratado, por qué me habían hecho eso. Se quedaban un poco fuera de sitio.

-¿Qué sintió al ver las imágenes de su secuestro?

-No las había visto nunca. Me llamó la atención el aspecto demacrado. Es una cosa que me hubiese gustado olvidar. Fue un 'shock' verme cómo estoy ahora y verme cómo estaba en ese momento, muerto de miedo, con el aspecto tan cansado. Me impactó mucho.

-¿Qué Venezuela se ha encontrado?

-Un país devastado por un gobierno, el de Maduro, y antes el de Chávez, que ha sido capaz de dilapidar toda la riqueza que tiene. Es un país de gente desesperada, hambrienta, que come de los cubos de basura, y también de personas que han tirado la toalla y que se han cansado de luchar. Rafael, nuestro contacto de allí, me decía que al final la gente hace cola por todo: para coger el autobús, sacar dinero de los cajeros. y se ha resignado y ya no va a luchar por ello. Da pena. Los secuestradores argumentaban que su vida antes del crack económico era totalmente diferente.

-¿Defienden que secuestran por necesidad?

-Ellos intentan dibujarte que son los Robin Hood del siglo XXI. Y claro, te das cuenta de que eso no es así. El dinero que sacan extorsionando y secuestrando se lo gastan en alimentar a su familia, sí, pero también en vicios: alcohol, joyas. Y tampoco les tiembla el pulso a la hora de quitar una vida. Todos decían: 'Si la familia no paga, lo matamos'.

-¿Cómo ha sido su encuentro con el Ku Klux Klan?

-Hemos estado 24 horas con ellos. Nos invitaron a pasar Acción de Gracias y por primera vez una televisión española ha tenido acceso a la ceremonia del encendido de la cruz. Cuando los ves vestidos con los atuendos blancos y negros. puedes decir que son un poco fantoches, pero sus discursos e ideas están llegando a Europa, a España. Es un discurso racista y xenófobo.

-¿Y el regreso a Afganistán?

- Allí hemos hecho uno de los mejores reportajes. Hemos grabado la boda de un tío de 53 años con una niña de 15. Los entrevistamos a los dos juntos. Estaba deseando poder enseñar a la gente de España lo que es Afganistán, y espero que me dejen regresar, porque tengo otro reportaje pendiente. Es un país que me encanta.