El baile sensual de Dirty Dancing vuela en León

El Auditorio Ciudad de León acoge este miércoles el estreno de un clásico del cine, Dirty Dancing, que llega a las tablas del escenario leonés para arrastrar al público a una simbiosis de amor, baile, acrobacias y el recuerdo de una película que marcó a varias generaciones

Momento cumbre de la obra de 'Dirty Dancing'. / Inés Santos
RUBÉN FARIÑASLeón

Las luces se apagan y el verano de 1963 asoma sobre las tablas. León retrocede en el tiempo para revivir un clásico del cine, una alegoría al amor, el baile y la sensualidad; Dirty Dancing, la película que ha marcado a generaciones llega más viva que nunca.

Baby y Johnny han dejado Nueva York, junto a sus compañeros, para arrastrar hasta el Auditorio Ciudad de León la magia, el juego de luz, sonido y los atrevidos movimientos de este musical.

Laura Enrech y Pablo Ceresuela, que interpretan a los dos protagonistas de la obra, valoraban el teatro leonés como un lugar «donde el espectáculo funciona muy bien», al lograr un ambiente íntimo y que la energía y el feedback entre ellos y el espectador es total.

Dirty Dancing es un fenómeno de masas, como reconocen los encargados de dar vida a la obra. «La gente sabe lo que viene a ver y nuestro objetivo es no defraudar, contar la historia que quieren ver y tenerla en vivo y en directo».

Los nervios del potente elenco de actores están a punto de salir por los aires, como lo hacen los protagonistas en el momento cumbre del tema central 'The time of my life'. «Es un momento muy mágico, para nosotros y para el público; el público empuja y se genera algo especial».

Un potente trabajo técnico, acrobático y de fuerza se citará ante el público leonés para hacerles sentir la ilusión, recuerdo y magia que despierta Dirty Dancing, una vez que se levanten de sus butacas: «Que se vayan habiendo disfrutado y pasando un rato inolvidable y con la sensación de decir: esto va más allá de la película».

Del lujoso hotel Kellerman's hasta León. Ese ha sido el viaje emprendido por Baby y Johnny, que tienen donde llevar sus jóvenes espíritus independientes y de mundos distintos a su paso por la capital leonesa: no se perderán una visita a la Catedral de León y «al barrio de las tapas».

Será una fiesta desenfrenada, llena de música y baile. Un evento mágico donde el público vivirá con intensidad y cocinará a fuego lento el punto álgido de la obra. Será entonces cuando la letra, el vuelo de Baby y las vueltas de Jonnhy eleven la tensión y hagan revivir el momento de sus vidas.

 

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