Adjudicadas las obras de rehabilitación del nuevo museo de San Isidoro de León, por un importe cercano a 1,4 millones de euros

Museo y Panteón de los Reyes de San Isidoro./
Museo y Panteón de los Reyes de San Isidoro.

La ampliación del museo, fruto del convenio que mantienen la Fundación Montemadrid y el Cabildo de la Real Colegiata de San Isidoro de León, multiplica por tres su espacio, recupera elementos arquitectónicos de gran valor y dota al espacio de un ambicioso proyecto museográfico

LEONOTICIASLeón

Finalizado el proceso de licitación por el procedimiento de concurso abierto de las obras de rehabilitación del nuevo museo de la Colegiata de San Isidoro de León, cofinanciadas por la Fundación Montemadrid y el Cabildo de la Colegiata, han sido adjudicadas a la empresa Decolesa.

En el proceso de selección de la empresa adjudicataria del concurso se han valorado «ponderadamente criterios tales como la proposición económica, la memoria técnica, el equipo humano, la menor necesidad de subcontratación y calidad de esta, el estudio detallado del capítulo de demoliciones, en atención al valor de los espacios afectados, o el programa de trabajo», afirman desde el Cabildo.

Durante la próxima semana las instituciones promotoras y la empresa adjudicataria tendrán una serie de reuniones para acordar los términos definitivos del contrato de obras, cuyo precio de conformidad con la oferta realizada será de 1.393.558 euros, IVA incluido.

Una vez firmado el contrato, las obras, que se prolongarán por espacio de catorce meses, comenzarán con la tramitación de permisos necesarios para la implantación de medios de obra y con una serie de actuaciones previas tales como la identificación y el reconocimiento de todas instalaciones existentes, la inspección y reparación del saneamiento de la muralla, los trabajos previos de carácter arqueológico o la retirada de objetos y mobiliario de las dependencias en donde se actúa.

Con posterioridad a la firma del contrato de obras, la Fundación Montemadrid y el Cabildo informarán sobre el nuevo régimen de acceso y visita a la Colegiata durante el período de obras.

Ampliación y reforma

San Isidoro de León es una de las joyas arquitectónicas de España y contiene uno de los tesoros medievales más importantes de Europa, con piezas como el cáliz de doña Urraca o las pinturas románicas del Panteón Real. De las 2.000 personas al año que visitaban el Museo Panteón cuando fue inaugurado a finales de los 50 se ha pasado a más de 100.000 visitantes en los últimos años, a pesar de que las condiciones de acceso, seguridad, conservación, tránsito de personas y de comunicación a nuevos públicos no son las idóneas. La rehabilitación del Museo que ahora se pone en marcha, junto al Plan Museológico, el otro gran pilar para la gestión del futuro San Isidoro en el que trabaja la Fundación Montemadrid, soluciona muchos de los déficits que ahora tiene la institución y añade mejoras que convertirán a San Isidoro en un referente museístico.

El proyecto básico de museografía presentado por Fundación Montemadrid nace de una serie de necesidades - problemas de accesibilidad, seguridad, conservación preventiva, estacionalidad, entre otras - detectadas en los estudios realizados sobre el actual museo. De cara a buscar soluciones para déficits tan complejos en un espacio protegido, la Fundación ha contado con algunos de los más importantes expertos en la materia, como Juan Pablo Rodríguez Frade, Premio Nacional de Restauración y autor, entre otros, del Museo de la Alhambra o del recientemente inaugurado Museo Arqueológico Nacional, e Isidro Bango, catedrático de Historia del Arte Antiguo y Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid.

El nuevo proyecto, que amplía el espacio expositivo de 1. 200 metros cuadrados a 3.200 metros cuadrados, se configura como un museo de historia de la Colegiata y de las mentalidades que la han conformado a lo largo de los siglos. Podrán visitarse nuevos espacios como la escalera renacentista, el adarve de la muralla o las galerías altas del claustro procesional, además de piezas de incalculable valor no expuestas actualmente como el Pendón de San Isidoro o el ajuar funerario de la infanta doña María. Este plan museográfico se incluye dentro de un plan museológico más complejo que contempla aspectos como seguridad, investigación, gestión económica, comunicación y difusión.

Los criterios museográficos generales que se han aplicado en dicho plan se basan en las siguientes premisas: racionalidad en el diseño del museo en atención a su naturaleza y a las posibilidades económicas de la Colegiata; máximo respeto a las fábricas históricas del edificio, cumpliendo la normativa de accesibilidad, evacuación y seguridad; especial atención a las medidas de conservación preventiva de las piezas y la arquitectura, y, por último, la elección de un lenguaje museográfico formalmente austero.

La nueva visita a San Isidoro

De acuerdo con esta reordenación de toda la Colegiata el museo se extenderá por el claustro procesional en planta baja y alta, modificándose así sustancialmente el itinerario de la visita.

Actualmente el acceso al museo se hace por una modesta puerta, de escasa visibilidad desde la plaza de San Isidoro. Esta circunstancia provoca que, tal y como se constata en los estudios de público realizados, muchas personas que entran en la Basílica crean haber visto ya la Colegiata sin percatarse de la entrada al museo. Se modifica por ello el acceso actual, recuperando una puerta antigua que existía en el muro meridional a la derecha del actual acceso. Esta puerta, que será más espaciosa y visible, permite duplicar la superficie destinada a acogida, donde se ubicará la zona de venta de entradas, la tienda y otros servicios, como taquillas, un espacio de atención a grupos o un audiovisual introductorio.

El visitante adquirirá su billete en la zona de acogida y, tras ver un audiovisual introductorio, subirá por un nuevo núcleo de comunicación vertical a la primera planta, donde empezará la visita en la nueva estancia que resultará y en la que, junto a la sala de la torre, se ubicarán el Tesoro Sagrado, por un lado, y la Biblioteca, por el otro, conformada por la biblioteca renacentista y la llamada cámara de doña Sancha. Todas estas estancias, más el coro alto, estarán ahora a nivel.

A continuación, el visitante saldrá al claustro alto, desde donde podrá acceder al adarve de la muralla de origen romano que se incorporará a la visita. La bajada al claustro bajo se hará por la escalera prioral, magnífica obra de arquitectura renacentista, que como otras partes del edificio no forma parte actualmente de la visita al museo.

Una vez en planta baja, el público visitará todas las dependencias del claustro (capillas, refectorio, cocina y cilla) y el Panteón, saliendo al espacio de acogida, que estará a nivel, por una puerta recuperada en la llamada Capilla de los Arcos.

Tras contemplar estas capillas, el visitante disfrutará de la visita al Panteón Real, que se efectúa como cierre de la visita y no al comienzo como ocurre en la actualidad.

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