Love of Lesbian: «En este espectáculo buscamos que la gente no se levante del asiento»

Love of Lesbian./
Love of Lesbian.

La banda catalana llega este viernes 18 de enero a El Auditorio Ciudad de León para presentar Espejos y Espejismos, un espectáculo que podría ser definido como un concierto teatralizado

S. FERNÁNDEZLeón

Love of Lesbian llega a León, en un ambiente íntimo y distinto a los grandes conciertos a los que nos tienen acostumbrado. El auditorio Ciudad León será el encargado de dar cobijo a la banda catalana este viernes 18 de enero. Un concierto teatralizado en el que reivindican aquellas «canción de segunda fila, pero no por ello menos importantes». Ante un público que les espera sentados analizando con todo detalle cualquier movimiento que pase encima de las tablas, donde las miradas de las primeras filas suben al escenario. Santi Balmes, es el cantante de esta banda, antes de llegar a la capital leonesa, regala a leonoticias una bonita conversión.

Llegan a León con el espectáculo Espejos y Espejismos

Lo teníamos como una cita pendiente en el calendario porque nunca habíamos estado con este espectáculo ahí. Es algo que nos estimula bastante, estamos expectante de cuál va a ser la reacción del público leonés a este espectáculo. Espero que todo vaya bien (risas).

Actuar en teatros, ¿es una forma de deciros 'no te olvides de dónde vienes'?

Recuperar pequeñas audiencias siempre es interesante. Te pone a prueba, te permite observar como funcionas en las distancias cortas, ver las caras del público; es un estímulo diferente porque estábamos en una dinámica muy matemática y esto nos permite salir de esa zona de confort.

Siempre han tenido contacto con otras artes escénicas

Bastardear es muy divertido porque siempre llegas a sitios a los que no se ha llegado hasta la fecha. Luego, depende del experimento puede explotar o hacer un juego de alquimia y convertir en oro cosas que en principios no son combinables. La verdad es que nos funciona añadir elementos que no son propios de un espectáculo y sentir la sensación de ponerte en peligro, que es cuando las cosas te funcionan de manera muy notable.

¿Qué impone más actuar en un teatro o ante 14.000 personas?

El teatro, percibir la respiración de la gente entre canción y canción, sentir ese termómetro constante de la atención. En este espectáculo buscamos que la gente no se levante del asiento, que aprecie todo lo que está sucediendo. En un directo ante miles de personas todo es menos sutil.

¿Cómo se cambia el chip?

Es una concienciación que no sólo tiene que adquirir la banda, sino todo el equipo. Las reglas son diferentes incluso la forma que tiene nuestro personal de entrar en el escenario a modificar cualquier cosa tiene que ser lo más disimulada posible. Después de esta concienciación, que pasa por diversas semanas de prueba y error, todo empieza a fluir. Realmente hemos cambiado el repertorio bastante, aquí no suenan los temas más escuchados en Spotify, eso también hace que sea un concierto radicalmente diferente.

¿Este espectáculo sirve para reivindicar aquellas canciones que no tienen cabida en un festival?

Es una reivindicación total de la canción de segunda fila, pero no por ello menos importantes. No somos una banda que nos hayamos tomado ninguna elección de canciones a la ligera en ningún disco. Cuando vas a tocar a un gran festival, delante de gente que te conoce otra no tanto y algunos nada, tiras del arsenal más conocido, pero eso no quiere decir que tengan que ser las canciones que a nosotros más nos lleguen. Este espectáculo sirve para que estas canciones no mueran enmudecidas.

Si hay algo que les identifican es la utilización de elementos decorativos como los sombreros, ¿es improvisado o premeditado?

Todo está estudiado y pautado pero ha partido a raíz de una improvisación. Hay algo que se te ocurre que se sale del guion, lo pruebas y de repente funciona así que tomas nota. Nuestros recursos escénicos siempre surgen a raíz de la espontaneidad. Los sombreros han tenido una fuerza inusitada en la percepción simbólica del disco por parte del oyente.

Empezaron a tocar en un otoño de 1997, ahora, veinte años después y con ocho discos a la espalda, ¿Cómo valora la trayectoria?

Ha sido una evolución interior y también exterior, además de todo lo aprendido también hemos sido testigo de los grandes cambios de uso cultural. Para nuestra carrera es como si hubiéramos vivido el cambio del analógico al digital, hemos sido testigos, en primera fila de todos los cambios que ha habido.

¿Se llevan bien con las redes sociales?

Las redes sociales me dan mucha pereza, pero más que nada por un tema de saturación. No hay esa plataforma que me acabe de gustar. Al final volveremos a la web tradicional.

¿Cómo fue el cambio a las canciones en castellano?

Fue supermeditado, dijimos cantando en ingles no creo que vaya a suceder nada ni en el interior ni en el exterior que sea digno de mención dentro de diez años. Prefería equivocarme disparando, que haber pasado por la intrahistoria de la música como sea «bandita» que eran de Barcelona pero lo hacían en inglés. Hubo unas cuantas bandas que se dieron cuenta, al igual que nosotros que eso era un camino sin salida, tanto a nivel expresivo como a nivelo mediático.

No sólo es cantante, sino que también es escritor, ¿Por qué le costó tanto el cambio?

No tenía ningún sentido cantar en inglés, pero darnos cuenta nos costó. No fuimos muy perspicaces en este aspecto, nos podíamos haber ahorrado un par de años, que hubiera estado muy bien para la banda. Era un pánico estético, cuando tu cantabas en inglés sonaba a referentes que tenían más consistencia, cuando la pasabas al castellano te venían unos referentes que nada tenía que ver contigo. Teníamos que aceptarnos como somos, fue como salir del armario.

Y ahora como lleva que vuestro público coreé sus canciones

Es una situación extraña, lo mejor que debería hacer es dar dos pasos hacia atrás y desvincularte emocionalmente. Es muy difícil explicar lo que sucede cuando ves a tantísima gente cantando tus temas, es una sensación rarísima de éxtasis y también un poco de expropiación, es muy ambiguo.

 

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