«Cantaré a España en Cataluña», anticipa Víctor Manuel

Víctor Manuel / Fotografía: A. Ferreras | Edición: V. Carrasco

Tras diez años sin componer, regresa con 'Casi nada esta en su sitio' un disco que alterna optimismo y perplejidad

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

A Víctor Manuel (Mieres, 1947) no le duele España. Pero sí «y mucho» lo que pasa en Cataluña. Jamás se calla y en Barcelona cantará 'Digo España', una emotiva radiografía de su país. Es una de las trece nuevas canciones de 'Casi nada está en su sitio' (Sony), disco con el que regresa ilusionado a la carretera. Tras una década sin componer, encadenó dos docenas de canciones de las que empaqueta la mitad. Con 71 años, habla de su perplejidad y su desconcierto ante el mundo, de su dolor por los muertos que siguen en las cunetas y de su idea de la patria. Su hijo David San José arregla, produce y alienta un disco que defenderá en una larga gira que comenzará en Avilés el 26 de octubre.

- ¿Se abrió la espita y las canciones brotaron a chorros tras la sequía?

Casi. Tenía ganas de escribir. Tras años y años sin hacerlo, cantando y de largas giras, me puse a componer y ocurrió lo que no había pasado en mi vida. Ni de joven.

- ¿A qué achaca esa compulsión?

No lo sé. Me sentí muy cómodo. No podía parar. Cuando iba por la canción 24 me detuve y empecé a guardar cosas. La producción fue muy fácil. Apenas discuto con David, y no porque le dé la razón en todo, sino porque la tiene. Es muy exigente. Me obliga a ir más lejos. En planteamientos musicales y en afinaciones siempre está con el hacha encima.

- El tono general del disco es optimista a pesar de expresar mucho desconcierto.

Hay temas muy optimistas como 'Que se vengan todos'. Pero hay otro pesimistas. Hablo de fabricantes de armas que no pueden parar, porque a los gobiernos les gusta mucho matar. 'He cortado estas flores' habla de quienes siguen enterrados indignamente. También hablo de mi tierra, de relaciones de poder....

- Compuso 'España camisa blanca' hace 34 años y ahora firma 'Digo España'. ¿Conectadas?

Son dos visiones muy distintas. Aquélla era una canción esperanzada y está es un comentario a la realidad. Tengo la sensación de que a España y a la palabra 'España' se le dan demasiados tirones por todos los lados. En unos casos con la intención de vaciarla y, en otros, para restregártela por la cara. Trato de mediar en todo eso, de contar cómo siento y creo que es este país, que me gusta a ratos, unas veces muchísimo y otras nada.

- 'No le arrojo a nadie España', canta. Pero España es un arma arrojadiza para algunos.

Todos estos juegos de las banderas omnipresentes, de arrojarse la patria a la cara, son tan del siglo XIX que da pereza hablar de ello.

- Su gira le llevará al Palau de Barcelona. ¿Cantará a España en Cataluña?

Desde luego. Nunca me he callado y no pienso hacerlo. Sé que las circunstancias son otras. Que Cataluña es ahora un país muy dividido, partido por la mitad. Pero sigue siendo un país maravilloso en el que tengo amigos que lo han pasado muy mal en los últimos años. Tengo muchas ganas de cantar allí. Si reparan en la letra, estoy convencido de que la entenderán perfectamente.

- ¿Le duele España?

No como a los del 98. Me gustaría que fuera un país más luminoso, mejor y más justo. No tener que avergonzarme de que miles de personas sigan enterradas en fosas comunes y en cunetas.

- Lo que ocurre en Cataluña ¿sí le resulta doloroso?

Me duele por lo que tiene de injusticia. La situación está envenenada. Es muy mala para Cataluña y para España, aunque no sé cuánto de malo para cada uno. Hay mucha gente en Cataluña que ha comprado unas historias mágicas que les han contado. Los políticos les han intoxicado, y es muy difícil dar marcha atrás. Nos llevará muchos años y será difícil volver a la normalidad.

- ¿Saldremos de está?

Con daños, pero saldremos. Y con mucho tiempo por delante.

- ¿Tenemos los políticos que nos merecemos?

Supongo que sí, ya que les votamos. Hace ya mucho que los políticos son como desteñidos y faltos de coraje. He conocido otros tiempos y doy fe. Están todo el tiempo mirando a ver qué les va a pasar o no si hacen esto o aquello. Si tienen un tuit negativo enseguida se acojonan. Es pura falta de coraje. Les preocupa más su ombligo que las necesidades del ciudadano. La pauta la marcan las encuestas. Cuando ves las preocupaciones de la gente y de lo que se habla en el parlamento, cómo se tiran los másteres a la la cabeza te estremeces. Como ahora, que estamos pasando del pequeño Nicolás al comisario de los cojones.

- ¿Nunca tuvo la tentación de tirar la toalla?

No. Jamás he querido retirarme de esto. No conozco otra profesión mejor y que te dé más libertad. Sólo dependes del público. Sin su respaldo no hay nada que hacer. Dependo de poner a la venta una entrada y que la gente vaya al teatro. O de que te compren el disco. Nunca tuve otro medio de vida y cuando traté de ir por otro camino, perdí todo lo que tenía. Como productor tuve fracasos estruendosos. Piensas ingenuamente que puedes controlar el mundo del cine y no es que sea incontrolable, es que te devora.

- Los cantautores se han despegado de la sociedad. No hablan de desahucios, de fondos buitres, de violencia de género, de pobreza...

Sí hay quien se ocupa de eso. Otra cosa es que tengan eco en medios masivos. Ninguna radiofórmula programaría una canción que hable de desahucios. En nuestra época teníamos altavoces en las radios. Hoy es imposible. Solo se pone lo que dicen de arriba para que funcione comercialmente. Otra cosa es que no se quiera cantar determinado tipo de canciones, y no es por miedo. En nuestra época quizá te podían fastidiar. Ahora se trata de no mostrar aristas con opiniones muy firmes. Cualquiera está dispuesto a machacarte y lo hará en las redes.

- Nos las vendieron como un paraíso digital, pero ¿no parecen más un infierno?

Lo son. No sé lo que dicen de mí las redes. Habrá quien hable bien y quién habla mal. Tengo un Twitter oficial y profesional que da noticia de mis giras y de mis discos y cotilleo algo. Siempre ha habido gente muy cabreada que antes se expresaba en el bar y ahora se cabrean ante millones de personas. Eso causa incendios. Si se lo pensaran un poco antes de tuitear cambiarían las cosas. Pero es algo sanguíneo.

- La música amansa. ¿En tiempos de fiereza es más necesaria que nunca?

La música es lo mejor que le puede pasar a la humanidad y lo último que se borra de nuestra memoria. Es lo más democrático que existe. Cuando escuchas algo que te procura placer lo incorporas a tu disco duro sin hacerte preguntas sobre su procedencia. Las canciones que marcaron tu vida van contigo hasta la tumba. Lo viví cuando mi madre sufrió alzhéimer. En la residencia todos respondían a los pasodobles marcando el ritmo con la cabeza al oír 'Suspiros de España'.

- ¿Por qué canción daría un riñón?

Por 'Mediterráneo' de mi querido Joan Manuel Serrat.

 

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