Entrevista

«Las mujeres somos libres»

Malú posa tras la entrevista. / A. Ferreras / V. Carrasco

La cantante Malú presenta su nuevo disco, 'Oxígeno', en el que reclama el derecho a no ser juzgada como «santa o pecadora»

DOMÉNICO CHIAPPE

La habitación hace esquina con la Gran Vía. Malú, descalza sobre la moqueta oscura del hotel, huye de la luz solar directa y cubre sus tatuajes de coloridas flores en ambos empeines con zapatos negros de altísimo tacón. «Lo harás», dice en inglés su camiseta negra. Alegre, vital, se sienta en una incómoda butaca. Sobre la mesa, cigarrillos. Responde sobre su posición ante movimientos como el #MeToo: «Creo que las mujeres nos estamos uniendo y eso era vital para erradicar el machismo. No me gustan los extremos en ningún ámbito, pero esta unión es muy importante para hacernos valer y se está notando en los puestos de trabajo, en los que empieza a haber más cabida para las mujeres. Aunque todavía falta muchísimo por hacer».

Es un caluroso mediodía en la promoción de 'Oxígeno', su nuevo disco, en el que ha trabajado durante tres años. «Ha sido una gran apuesta personal y un huracán de emociones constante», dice mientras sus manos, con grandes anillos en los dedos índice y anular, enfatizan sus palabras. «Quise echar todo lo que tengo dentro. Este disco lo vivo con emoción, nervios y con un punto de ansiedad».

El trabajo abre con la canción 'Invisible'. «Me gustaría hacerme invisible cuando algo me da realmente miedo, como cuando se toman decisiones que generan vértigo», explica Malú. «Como en este disco, que paré y dije: quiero ir por otro camino, tomar el tiempo que mi cuerpo me pide, hacer un cambio radical. Remar hacia otro lugar aunque me duelan los brazos. Pero lo bonito de las canciones es que tú cuentas tu historia y el público la puede extrapolar hasta donde su imaginación se lo permita».

Acompañada por la misma banda «que lleva conmigo toda la vida, mi familia», se afianzó en lo musical para «contar las cosas de otra forma, más real, desde lo más profundo de mí, porque vivimos en un mundo terriblemente irreal, tan digitalizado para hacerlo ver perfecto. La sociedad de hoy sólo muestra una parte y debe ser muy duro para esa generación que vuelca su vida privada en la red».

Además de contar su historia de amistad con Alejandro Sanz en 'Llueve alegría', con un emotivo vídeo, otra canción que destaca es 'Todos los secretos'. Al igual que aquella campaña francesa de 'Ni putas ni sumisas', confronta los prejuicios sociales hacia el comportamiento de la mujer con una frase: «¿Quién me va a decir ahora si soy una santa o una pecadora?». «Creo que ésa es la gran pregunta de la canción. Las mujeres no son ni santas ni pecadoras. Las mujeres somos libres. El ser humano es libre de hacer lo que quiera, como quiera y cuando quiera, sin que absolutamente nada ni nadie tenga la capacidad de juzgar o valorar, o de ponerle un nombre a lo que eres. ¿Quién sabe lo que tú eres?», sentencia Malú como un abogado defensor ante el gran jurado, con la voz firme, altiva. Mira con sus penetrantes ojos negros. Hace una pausa. Se relaja. Va por un café.

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