Muere Ceesepe, ilustrador de La Movida

Carlos Sánchez, Ceesepe, en una de sus exposiciones./Efe
Carlos Sánchez, Ceesepe, en una de sus exposiciones. / Efe

Carlos Sánchez destacó por sus colaboraciones con artistas como Miguel Barceló o Pedro Almodóvar | Sus orígenes se encuentran en el mundo del comic underground de Barcelona

ENRIQUE PORTOCARRERO

Carlos Sánchez Pérez, conocido en el mundo del arte como Ceesepe, ha fallecido este viernes a los 60 años en Madrid a consecuencia de una leucemia. Ilustrador, autor de cómics, cartelista, guitarrista ocasional y por encima de todo artista multidisciplinar, nació en Madrid en 1958, aunque fue en Barcelona cuando se inició en el mundo del cómic underground con solo dieciséis años, al entrar en contacto con los entonces dibujantes Mikel y Josep Farriol, Javier Mariscal, Nazario y Pepichek, todos ellos responsables de 'El rollo enmascarado', un cómic auto-editado que fue referente en su género durante la Transición.

Sin embargo, fue posteriormente en Madrid cuando Ceesepe se convirtió en uno de los pilares de la llamada Movida madrileña, compartiendo con sus amigos Nazario, El Hortelano -desparecido también en 2016-, Ouka-Lele -Bárbara Allende- y el fotógrafo Alberto García-Alix, un protagonismo fundamental en aquel periodo de apasionada libertad y creatividad que convirtió a la capital de España en un ejemplo de la cultura emergente en Europa. Fueron los años de la venta de cómics en el Rastro, de los encuentros en La Bobia, de los bares de Malasaña y Hortaleza, de los conciertos en El Sol y de la aparición de numerosos artistas y músicos que convirtieron el momento de cambio político en una auténtica eclosión de modernidad.

En aquellos años, y tras su serie 'Slober' publicada en los comics 'Star' y 'Bésame Mucho', Ceesepe también participó con sus dibujos y sus historietas irreverentes en 'El Víbora' y 'Madriz'. Al mismo tiempo, y siempre reflejando su voluntad de no encasillarse en ningún género, creó y popularizó algunos carteles para películas, portadas de discos y locales comerciales que hoy se consideran iconos gráficos de la Movida. Entre ellos lo que dibujó en 1980 para la película de Pedro Almodóvar 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' – de tanta originalidad como los que también hicieron para el director manchego Ivan Zulueta o Juan Gatti-, las portadas de los discos de Pistones, Golpes Bajos e incluso Ketama; o el cartel del mítico bar de la calle Velarde, 'La Vía Láctea', que en aquellos años tenía unos propietarios vascos.

Irredento y siempre sabiéndose ácrata, Ceesepe nunca se sometió ni a lo políticamente correcto, ni tampoco a los dictámenes del mercado, aunque su arte principalmente figurativo y con influencias del pop, el informalismo, el surrealismo y la discursiva alternativa de Rober Crumb se expusiera con éxito en algunas de las mejores galerías de aquella modernidad, como Buades o la de las hermanas Moriarty. Tras dejar el cómic a mediados de los 80, su faceta como artista y pintor entró en otra dimensión, donde el aprecio de su obra y de sus antecedentes como pilar de la Movida le granjearon el reconocimiento expositivo en muchos países, lo mismo que largas estancias en Francia y hasta la concesión en 2011 de la Medalla al Mérito en las Bellas Artes. Nada que cambiara, en todo caso, ni su aspecto anárquico, su rebeldía o su maravilloso desorden creativo que se sustanciaba en la atmósfera de humo y pasión de su casa en la calle Mayor, no lejos de la Puerta del Sol; ni mucho menos su afecto y respeto por los que habían sido sus colegas de siempre: García Alix, Nazario, Ouka-Lele, el desaparecido Alfonso Morera, Mariscal o incluso Miquel Barceló, que le acogió en París y hasta le dejó una buhardilla.

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