«La piedra filosofal se labró en León en el siglo XIV»

El Premio Planeta 2017, Javier Sierra, visita León para adentrarse en el ocultismo alrededor del Camino de Santiago

Javier Sierra, durante la entrevista. / Inés Santos
N. BARRIO León

El sol se cae a pedazos sobre León. La hora no ayuda. El reloj marca las dos de la tarde pasadas. Después de una semana de tormentas, el verano llega para quedarse. Javier Sierra, de impoluto blanco, se sienta junto a la Catedral para contar de forma amena por qué está en León. Un Premio Planeta cercano, que logra transmitir con la ilusión del que cree en lo que hace. Toca charlar bajo el sol, pero el calor queda a un lado.

-¿Qué le trae a León en este mes de julio?

-He venido por dos razones fundamentales. La primera es para estar presente en la presentación de Onyx, porque está basado en una investigación que he seguido desde el principio y que me parece una de las aportaciones más interesantes que se han hecho a la historia en estos últimos años en España. El segundo motivo es que me sigue fascinando la conexión de León con una parte del Camino de Santiago que no es muy conocida.

Hay dos caminos, el visible, el que todo el mundo conoce o cree conocer; y el oculto, que tiene que ver con la transformación interior de los peregrinos. No es el mismo el peregrino que empieza en los Pirineos y llega a Santiago, porque se produce una transformación que tiene mucho de alquimia.

-¿Cuál es el papel de León en este proceso?

-Hay un detalle de ese recorrido que es especial en León. Esta es la ciudad de la gran transformación alquímica del peregrino. En el Siglo XIV pasó por León un personaje llamado Nicolás Flamel, que hoy es tenido casi como el patrón de los alquimistas, era un comerciante de París que se detuvo en la ciudad para encontrarse con un misterioso maestro, al que las crónicas llaman Canches, que le dio las claves para fabricar la piedra filosofal. Esa piedra que convierte el plomo en oro se labró en León, en medio del Camino, en el Siglo XIV.

-¿Qué parte de leyenda y de realidad tiene este capítulo?

-Hay algo que hay que tener en cuenta cuando uno se acerca al lado oculto de las cosas. Las leyendas son como señales de tráfico, nos avisan de que hay algo de verdad detrás. Probablemente lo que hay aquí tiene que ver con una cultura secreta y ocultista que estaba radicada en León en esos tiempos. No olvidemos que aquí nació Moisés de León, que redactó el Zoar, que es el libro del esplendor sobre el que se construye la cábala moderna. Por lo tanto León era cruce de disciplinas heterodoxas, y el que se detenía aquí es porque quería aprender de ellas, de esa 'criptosociedad' de élite.

-Una historia tan secreta que sigue sorprendiendo en nuestros días...

-Este tipo de historias son las que a mí me interesan desde hace mucho tiempo, León es un lugar esencial para celebrar un encuentro internacional de expertos en la historia oculta como es Ocultura. Volveremos al Auditorio y confío en que León se convierta de nuevo en la capital internacional de este tema.

-¿De qué forma plasmará Javier Sierra esta historia? ¿Algún nuevo libro quizá?

-[Risas]. De alguna forma yo asocio León a uno de mis éxitos más recientes. El 14 de octubre de 2017 yo estaba cerrando el I Ocultura en el Auditorio. El 15 estaba en Barcelona por la noche en el Palacio de Congresos porque mi última novela estaba entre las finalistas del Premio Planeta y, 24 horas después, me lo estaban concediendo. León me ha traido suerte y, al ser un lugar tan cargado de historias, es muy probable que alimente mis próximos proyectos. En algún momento tendré que corresponder en clave literaria.

-¿Da vértigo lo que viene después de conseguir el Planeta?

-En realidad recibir un premio así es una cima, pero comparo la trayectoria del escritor como el Camino de Santiago. Hay momentos de cumbre, a los que cuesta llegar y que le llenan a uno el alma cuando logra coronarlos y tiene la perspectiva... pero el Camino sigue. El Planeta es un estímulo y una confirmación de que el camino es correcto, pero no es la meta total, porque es la muerte. Mientras haya vida hay espíritu creativo.

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