Mariana Leky: «El miedo nos presiona en nuestro día a día»

Un Okapi y, en detalle, la escritora alemana Mariana Leky./EFE
Un Okapi y, en detalle, la escritora alemana Mariana Leky. / EFE

La escritora alemana reflexiona sobre el amor y la muerte en la exitosa novela 'El día que Selma soñó con un okapi'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El okapi es un animal verdaderamente extraño: combina las patas de una cebra, el cuerpo de una jirafa, los ojos de un corzo y las orejas de un ratón o de un murciélago. Es un animal casi onírico, y por eso, cuando a la apacible Selma se le aparece en sueños, la tragedia acecha: uno de sus vecinos morirá en las 24 horas siguientes.

Con todo lo anterior, podría parecer que 'El día que Selma soñó con un okapi' (Seix Barral) es una novela de terror, pero nada más lejos de la realidad. El libro de la alemana Mariana Leky (Colonia, 1973) es un alegato a la ternura y un canto de nostalgia a un tiempo que iba más despacio y que, probablemente, ya quedó atrás. «Aquel era un mundo en que todo resultaba más previsible», concede Leky.

'El día que Selma soñó con un okapi' disecciona las relaciones humanas en un pequeño pueblo de la región alemana de Westerwald situado entre Colonia y Duisburgo. «Tiene una naturaleza peculiar, con prados y campos interrumpidos de repente por un bosque. Parece ordenado por la mano humana, pero no es así», explica la autora.

También los vínculos entre sus personajes parecen muy ordenados y la vida transcurre en Westerwald sin grandes sobresaltos. Los mayores sustos los da el heladero italiano que bautiza sus creaciones con nombres demasiado excitantes para sus vecinos: Tentación Ardiente, Anhelo Intenso o Amor Furtivo. Y, por supuestos, los sueños de Selma. Cuando tiene el último de ellos, Westerwald se revoluciona.

«Saber que a alguien cercano a nosotros o a nosotros mismos nos quedan 24 horas de vida, aunque sea de manera inconcreta, genera mucha tensión. Lo más probable es que si sólo tuviéramos un día más, nos volviéramos más atrevidos, tuviéramos más coraje. Aunque también es posible que alguno comenzase a gritar y se escondiera en un bosque», dice Leky.

'El día que Selma soñó con un okapi' es una reflexión sobre el miedo al ridículo, ejemplificada en el relojero que lleva años enamorado de Selma y que por fin se decide a abrir sus sentimientos. «Mostrar valor y coraje no es en absoluto ridículo. En nuestra vida diaria estamos presionados por el miedo. Todos sabemos que cuando decimos algo que nos oprime en el interior, nos sentimos mucho mejor, además de que, probablemente, estamos haciendo un favor a otra persona y a nosotros mismos. No hay más que pensar en la cantidad de amores que se han frustrado porque nadie ha sido capaz de dar el primer paso», considera Leky.

La escritora ha querido retratar un pueblo tradicional para mostrar las diferencias y similitudes entre las pequeñas localidades y la gran ciudad. «Es cierto que en los pueblos pequeños el ambiente, exteriormente, es más humano y más abierto, parece que todo funciona de otra manera, pero no en las vidas privadas de cada uno. Ahí las cosas son rápidas en todos los lugares. Y en cuanto a los miedos intrínsecos que siente una persona, se hacen más visibles en un lugar pequeño en el que no puedes evitar a la gente, como sí haces en la ciudad».

Recuerda la escritora que ella vio su primer okapi en el zoo de Colonia cuando tenía cinco años. Se quedó fascinada por este extraño animal «que Dios debió de crear en un momendo de embriaguez», bromea. El okapi es un animal huidizo que fue descubierto y catalogado hace menos de un siglo, y mucha gente todavía no lo conoce. «Cuando he presentado el libro en Alemania, los lectores me preguntaban cómo se me había ocurrido en mi imaginación este animal», cuenta Leky, que se ha convertido en una de las sorpresas literarias del año en su país. 'El día en que Selma soñó con un okapi' ha sido designada como mejor novela del año en Alemania, ha conseguido el premio de los libreros independendientes y ella misma ha sido galardonada como mejor autora del 2017. El libro, publicado hace año y medio, continúa en las listas de los más vendidos en su país.

Todo esto ha hecho que su vida cambie, cuenta Leky, que vive en el barrio de los artistas de Berlín, pero que ahora se siente una «apátrida» con su maleta de un lugar para otro. «No me gusta pasar demasiado tiempo con escritores. Les saludas y lo siguiente es que te pidan que les eches una mano», ríe.