Cuatro de cada diez españoles no abren nunca un libro

Cuatro de cada diez españoles no abren nunca un libro

El porcentaje de lectores crece hasta rozar el 62% en 2018 y el de los frecuentes sube casi hasta el 50%

MIGUEL LORENCIMadrid

Casi un 40% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Lo certifica el barómetro de Hábitos de Lectura que, a pesar de todo, constata un leve aumento entre quienes sí leen. Un porcentaje que alcanzó al 61,8% de la población en 2018, 2,1 puntos porcentuales más que en el estudio anterior. El porcentaje de lectores frecuentes -una o dos veces por semana-, también se incrementa en 1,6 puntos, hasta alcanzar el 49,3% de la población. Frente a estos lectores habituales, chirría ese 38,2% de españoles, casi cuatro de cada cien, que no leen libros o leen «poquísimo». Los lectores digitales son ya el 23%, pero reconocen que no paga por ocho de cada diez de los libros que leen.

Si se habla del porcentaje de mayores de 14 años que dicen ser lectores frecuentes de libros -incluyendo a quienes leen por trabajo o estudios- la cifra de lectores se incrementa hasta un 67,2% de la población, con una media 10,3 libros al año y 8,4 horas de lectura por semana,

El barómetro, elaborado por la Federación Española de Gremios de Editores de España (FGEE) es, según su promotores, «un termómetro» de la situación de la lectura en nuestro país. Una «radiografía» que se presentó este martes ante el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, y que arroja unos datos claramente mejorables. A pesar de hacer «una valoración positiva», Guirao cree que es «mucho lo que queda por hacer». La «bondad» parcial de los datos y el leve aumento de los lectores «no debe nublar el análisis crítico de la situación de la lectura en España» dijo el ministro. «Es un problema muy grave que más de un 38 por ciento de la población no lea en ninguna circunstancia y hay que trabajar sobre ello», planteó.

«Problema país»

«El hábito lector está por debajo del nivel de progreso de España y de la posibilidad de acceso a la cultura, de modo que la lectura no está consolidada», lamentó por su parte Miguel Barrero, presidente de FGEE, para quien las carencias lectoras son «un problema país». «No es un problema de los editores y no hay que tirar la toalla, pero sí fomentar la lectura con acciones globales», propuso.

Quienes no leen se escudan en la falta falta de tiempo, argumento al que recurre el 49,3% de los encuestados, según indicó Barrero, que reclamó «políticas específicas» para los segmentos de la población que no tienen la lectura entre sus hábitos. Pidió ante Guirao medidas «para evitar la deserción espectacular de la lectura a partir de los 15 años» y «las desigualdades que se registran entre el sur de España, con índices de lectura mucho mas bajos que el centro y el norte».

En 2018 creció la cifra de lectores de libros en soporte digital hasta el 23,2% con un 6% que sólo lee en formato digital, frente a un 17,2% que combina la lectura en pantallas con la del papel.

El lector digital es «más intensivo», según el estudio, y lee una media de 13,2 libros al año, frente a los 11,2 del lector en papel. Su biblioteca atesora 269 libros de media, frente a los 230 de los lectores con biblioteca de papel. Pero el lector digital no paga todo lo que lee, ya que el 79% de los libros digitales leídos en el último año se obtuvieron sin pasar por caja, según el estudio. Solo un 21 % de los encuestado asegura que pagó por los libros digitales que bajó a sus dispositivos.

Los lectores consideran que su afición por la lectura se inició a los 15 años y aumenta ligeramente tanto la proporción de compradores de libros -62,4% frente al 61% anterior- como del número de libros comprados (10,3 frente a 9,4)

Guirao dijo que para mejorar la situación hay que dirigirse a las capas de no lectores, que tienen también que ver con la diferencia entre el medio urbano y rural y el acceso a bibliotecas ya que, conforme reduce el número de habitantes de las poblaciones, es más difícil. Aseguró que habrá que implementar políticas de promoción de la lectura y mejora de las infraestructuras para facilitar su acceso.

Destacó el ministro la partida para adquisición de libros para bibliotecas prevista en el proyecto de presupuestos para 2019 públicas de 3,5 millones de euros, que reconocía como «modesta e insuficiente», a pesar de romper una tendencia de los últimos años, «que era de cero inversión». El proyecto de presupuestos para 2019 prevé también bajar al 4% el IVA del libro electrónico y de la prensa de pago digital para igualar este gravamen con que tienen los libros de papel.

 

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