Del despacho de la policía a la novela negra

Del despacho de la policía a la novela negra

La escritora británica Clare Mackintosh, que trabajó doce años como investigadora criminal, publica su segundo libro, 'Si te miento'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

La escritora británica Clare Mackintosh (Brístol, Reino Unido, 1976) ha transitado un camino cada vez más concurrido: el que une la literatura con el despacho de la policía. Mackintosh trabajó durante doce años en el departamento de investigación criminal de Oxfordshire, una población cercana a Oxford, hasta que dejó ese puesto en 2011 para enfrentarse a otros miedos, el vértigo del folio en blanco. «Los dos trabajos, igual que el de periodista, tienen mucho en común. Te permiten observar a la gente e incluso entrar en sus casas. Sales de tu zona de confort y hablas con víctimas y acabas entendiendo mejor la mentalidad de los seres humanos», cuenta la autora, que acaba de publicar su segunda novela, 'Si te miento' (DeBolsillo), un thriller psicológico con un suicidio como punto de inicio.

«Antes de escribir, he hablado con mucha gente que había querido quitarse la vida, así que tenía experiencia al respecto, pero en cualquier caso, es un asunto que hay que tratar siempre con mucho cuidado», avisa Mackintosh. En 'Si te miento', el aparente suicidio de Caroline Johnson marca a su hija Anna, que intentará encontrar respuestas durante una sorprendente trama con varios giros, seña de identidad de una escritora que convirtió su primera novela, 'Te dejé ir', en un 'best-seller', ganador del premio Theakston Old Peculier.

Este libro reflexionaba sobre la manera en que las personas comparten su vida en las redes sociales, sin filtro, y las redes sociales son un asunto que preocupa a Mackintosh, que también ha trabajado como consultora de internet. «Tenemos que tener cuidado con lo que compartimos. Parece que subir una foto es algo intrascendente, pero si a esa foto le añadimos un 'post' que colgamos en nuestro blog, más un comentario en Twitter o Facebook, estamos dando una imagen pública y pistas de nuestra vida a gente que puede aprovecharse de ello», apunta, antes de insistir en la importancia de que en los colegios haya explicaciones claras a los jóvenes sobre el uso de las nuevas tecnologías. «En las escuelas británicas ya hay policías que informan a los alumnos», explica.

Eso sí, Mackintosh es muy activa en sus cuentas porque le permiten un contacto directo con los lectores, lo que constituye «una experiencia extraordinaria», asevera. Lectores que en realidad son mayoritariamente mujeres. «Yo no escribo para mujeres, pero las mujeres leen más. Y además, los hombres tienen un prejuicio sobre las escritoras. Prefieren leer a escritores, algo que no sucede al revés. Existe un sesgo en ese sentido», lamenta.

Piratería

Otro asunto sobre el que incide Mackintosh es la lucha contra la piratería, un fenómeno muy extendido también en Reino Unido. «Vivimos en una época en la que parece que cualquier tipo de información, un libro, una película... Todo es gratuito. Y no. Detrás de cada una de esas cosas está el trabajo de mucha gente y piratearlo es robar. Quien piratea un libro mío está robando el pan de mis hijos», protesta la autora.

Tras el éxito de 'Te dejé ir', Mackintosh sufrió una crisis común a los escritores que consiguen un gran éxito con el primer libro. Comenzó a escribir un segundo y cuando lo llevaba muy avanzado, se dio cuenta de que no tenía la calidad suficiente como para ser publicado. «Lo tiré a la basura», recuerda.

«La había escrito muy rápido, pero no estaba contenta de cómo me estaba quedando, y tuve que decidir entre seguir o tirarla. Pero pronto encontré la idea de 'Si te miento' y estoy muy orgullosa de este libro», subraya una escritora que se confiesa «desolada» por el 'brexit'.

«He vivido en Francia, me considero europea y creo que todas las personas somos iguales y conformamos una gran familia. Para mí, el 'brexit' es como si mis padres se divorciaran. Tenemos que encontrar la manera de que no se levanten fronteras», indica Mackintosh, que ahora reside en Bala, un pequeño pueblo de Gales en el que ya intuye que puede encontrar buenas historias para su próxima novela.

 

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