'Encantamiento y desencantamiento'

El poemario de Amable Arias llega al Musac de León./
El poemario de Amable Arias llega al Musac de León.

El Museo de arte contemporáneo de Castilla y León (Musac), como aperitivo de la gran exposición que se inaugura el 17 de febrero, se revive el poemario de Amable Arias 'Encantamiento y desencantamiento'

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'Encantamiento y desencantamiento'. El Museo de arte contemporáneo de Castilla y León (Musac), como aperitivo de la gran exposición que se inaugura el 17 de febrero, se revive el poemario de Amable Arias.

El acto estará coordinado por Héctor Escobar, Alberto Rodríguez Torices y Bruno Marcos y supone una cita cultural de enorme relevancia.

El joven Amable Arias (Bembibre, 1927 - Donostia, 1984) prontamente atravesó la laguna Estigia. Pagó al barquero Caronte con las monedas precisas ya mostradas en vida: versos y pinturas, incluso tuvo tiempo de ocultar otras para que lentamente los humanos las disfruten mientras su compañera, Maru Rizo, las va desgranando.

Ahora se nos muestra Encantamiento y desencantamiento, un poemario ya ultimado en la primavera de 1978. Poemario dedicado a Maru Rizo, quien ha hecho posible que salga a la luz esta dádiva de Amable nuevamente mientras persevera en la custodia y en la difusión de la obra de este gran creador berciano.

Tuve la dicha de poder colaborar con la edición de La mano muerta y ahora se me da la oportunidad de prodigarme con el epílogo a este poemario. Mi gratitud para Maru Rizo y para el editor, Héctor Escobar.

Encantamiento y desencantamiento es un poemario elaborado en el vértigo del creador de poemas donde se reconoce la superioridad de la poesía para canalizar los sueños. En el primer verso el autor avisa: «Soñarás lo que yo quiero que sueñes». Sueños y soñar son palabras que se repiten a lo largo del poemario con frecuencia. Quizá Amable, igual que Hölderlin, reconoce que «el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando piensa».

Amable Arias

Amable Arias (1927, Bembibre del Bierzo, León / 1984, San Sebastián, Gipuzkoa) a los 9 años sufrió un grave accidente mientras jugaba. Sus posteriores estancias de hospital en hospital durante casi cinco años se frenaron cuando la familia padre maltratador y madre sumisa se instaló en San Sebastián.

Durante estos años Amable no recibió ninguna formación educativa. Hacia 1950 su madre consigue un puesto en el guardarropa del Teatro Principal donostiarra y Amable le ayuda con las prendas.

Ese «salir del cascarón» le hace tomar conciencia de su nula cultura y comienza a leer de manera vehemente en la Biblioteca Municipal de San Sebastián. Tiene por entonces 22 años.

En esos momentos se da el principio de lo que sería más tarde Amable. La fusión de su gran inteligencia y su ansia por el conocimiento le llevan a un esfuerzo que él mismo calificará de formidable. Las circunstancias forjaron un pintor y un escritor que estaba obligado a ser distinto.