Se ha descubierto uno nuevo en Pompeya pero ¿qué es un termopolio?

Fresco del nuevo termopolio descubierto en Pompeya./Parco Archeologico di Pompei
Fresco del nuevo termopolio descubierto en Pompeya. / Parco Archeologico di Pompei

Estos establecimientos, muy populares en la Antigua Roma vendían bebida y comida lista para tomar

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Seguramente habrán leído ustedes entre ayer y hoy la noticia, dada a conocer por el departamento de prensa del Parque Arqueológico de Pompeya, de que se ha descubierto en su yacimiento un «termopolio». En numerosos artículos de prensa se ha asimilado esta palabra al concepto de restaurante de comida rápida, taberna e incluso bar de tapas, y en realidad estos establecimientos de la Antigua Roma fueron un poco todo eso y a la vez algo distinto: una categoría concreta de establecimientos públicos en las que se podía adquirir comida ya preparada. El término termopolio (en latín thermopolium, plural thermopolia) viene del griego thermopōlion, «lugar en el que se vende comida caliente o cocinada» y era uno de los muchos que en Roma se utilizaban para denominar diversos negocios de hostelería entre los que figuraban taberna, macellum, popina o caupona. Lo que diferenciaba a los termopolios era que tenían un diseño característico, con un mostrador en forma habitualmente de L en el que estaban encastradas grandes vasijas de barro (dolia) que, cubiertas con tapas de madera, contenían los diferentes alimentos o guisos a la venta.

En la foto de cabecera pueden ver ustedes estas tinajas, además de varias ánforas, representadas en uno de los frescos que adornaban las paredes de este termopolio pompeyano. Con él, las ruinas de la ciudad arrasada por el Vesubio en el año 79 d.C suman ya ochenta termopolios, de los que algunos están magníficamente conservados, casi como si la vida se hubiera pausado en el momento de la erupción para dejarnos ver cómo era el día a día de los romanos. En este caso, además del fresco que muestra la actividad y menaje del negocio, se ha encontrado otro con una nereida o ninfa marina y una decena de ánforas que estaban justo delante del mostrador y que en su día contendrían probablemente vino normal o especiado.

Los termopolios fueron numerosos y muy populares en la época romana. Los frecuentaba la clase popular urbana, que en muchos casos carecía de especio para guisar por vivir en apartamentos o insulae que no tenían cocina o la tenían compartida. Aunque existían los hornillos portátiles, era más fácil y cómodo acercarse al termopolio y comprar allí algo ya preparado. La comida se podía luego llevar a casa, comerla de pie en la barra o disfrutarla en alguno de los comedores privados de los que gozaban los termopolios más elegantes. Se sabe que algunos tenían un piso superior con habitaciones y que pudieron quizás funcionar como casa de huéspedes o prostíbulo. La fama de estos establecimiento no era la mejor debido a que se asociaron tradicionalmente con la clase baja y todo tipo de escándalos públicos, desde reuniones de agitación política a peleas, ebriedad y juego. El emperador Claudio (10 a.C. - 54 d.C.) prohibió en ellos la venta de carne y una de las leyes suntuarias de Tiberio (42 a.C. - 37 d.C. ) intentó fijar el precio de los productos alimenticios y controlar el desorden que había en las tabernas y termopolios del Imperio.

Recreación en un termopolio pompeyano, fotografía de 1880.
Recreación en un termopolio pompeyano, fotografía de 1880. / Wikimedia Commons CC PD

¿Y qué es lo que se podía comer en un thermopolium como los de Pompeya o Herculano? Pues cosas sencillas y de fácil conservación, pensadas para solventar un prandium o almuerzo ligero (la cena era la comida principal) basado en legumbres, verduras, pescado en salmuera, queso o aceitunas, todo acompañado de vino mezclado con agua caliente.