Amor y odio por Picasso

José de León observa 'El pintor y la modelo', de Pablo Picasso. /
José de León observa 'El pintor y la modelo', de Pablo Picasso.

José de León protagoniza la tercera visita guiada a ‘Bajo el signo de Picasso’, una “gran” exposición que deja a esta pintor con la miel en los labios, pidiendo más obras de este calado artístico | Su atención la acapara una obra de Picasso, con el que reconoce tener una relación de amor-odio

A. CUBILLASleón

José de León quiere más. Quiere más Picasso, más Dalí, más Miró, más Braque, más Kandinsky. La exposición Bajo el signo de Picasso' ha dejado al pintor leonés con la miel en los labios, con ganas de ver más, de contemplar de cerca, en su tierra, obras que lleven la firma de los artistas que personifican los orígenes del arte contemporáneo.

Es el deseo de este artista inquieto, apasionado por el arte, que, tras sus colegas Ramón Villla y Adolfo Alonso Ares, protagoniza la tercera visita guiada de leonoticias a esta magnífica colección que recopila 38 obras de las grandes celebrities del siglo XX que el Museo de León alberga hasta el próximo 13 de noviembre.

Una exposición que entiende como un regalo para León y para los amantes del arte y que recuerda a este artista que lo único que no pasa en la vida es la obra. Tempus fugit , opera manent (el tiempo pasa, la obra permanece), es la única y gran esperanza que nos queda a los pintores. Nuestra obra siempre permanecerá en el transcurrir de los tiempos.

Durante su visita es precisamente un cuadro de Pablo Picasso la que atrapa a este inquieto artista. Se trata de El pintor y la modelo de 1963, en el que el artista francés trabaja con ironía, con un gran desprecio al clasicismo. Una obra muy suelta, que no es muy relamida donde su creador juega con una impresionante conjugación intuitiva de los colores.

Una pintura en la que Picasso plasma la astucia y el descaro que le caracterizarían en su trayectoria. Es un pintor diferente, que rompe con todo. Decide coger el pincel y limpiarlo en el lienzo en lugar de un trapo. Y lo hace con una gran seguridad en sí mismo, como si bebiera un vaso de agua. Es lo que le ha hecho grande.

Además reconoce que se trata de una pintura con movimiento, aire, muy suelta, una de las obras más alegres y menos relamida de Picasso. Un cuadro en el que se muestra la ironía de este artista. Un lienzo que, en definitiva, es mágico. No es de extrañar que califique de monstruo a Picasso, un artista con el que asegura tener una relación histórica de amor-odio.

Quizá, reconoce, por el hecho de que un dibujo que Picasso pintó en una servilleta para poder comer hoy tenga más valor económico que todas sus obras juntas y las de cientos de artistas actuales. Es algo que te produce rabia, señala José de León, que, pese a todo, no oculta su gran admiración por Pablo Picasso, el rey de su época.