Granujas trasatlánticos

Captura de la película. / R.C.

Daniel Monzón se pasa a la comedia con 'Yucatán', una «fábula moral» que explota la eficiente vis cómica de Luis Tosar | El director mezcla géneros en una 'boat movie' sobre «cómo la codicia nos convierte en ratas miserables»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968) y Luis Tosar (Lugo, 1961) se pasan a la comedia con armas y bagajes. El director balear y el actor gallego cambian de registro para ir del drama criminal a la comedia canalla con 'Yucatán'. Se estrena este viernes y está en las antípodas de 'El Niño' o 'Celda 211', películas con las que acapararon doce premios Goya. Intriga, aventura, amor, humor a raudales y bastante música conviven en esta «fábula moral sobre la codicia». Un enredo trasatlántico -«transgénero», según Tosar- rodado en un crucero de lujo que en su desternillante periplo atraviesa los mares de Barcelona a la la selva de Yucatán pasando por Casablanca, Tenerife o Recife.

«Es una 'boat movie', un nuevo género alternativo a la 'road movie'», plantea risueño y feliz su director, advirtiendo de que encierra «un buen puñado de géneros». «Me gusta retarme. Tras una tragedia y un thriller, tenía el cuerpo de comedia, que me planteo como un regalo para el espectador», dice Monzón, que escribió junto a Jorge Guerricaechevarría esta «comedia canalla» con música de Roque Baños. «No es una una comedia superficial», advierte. «Junto a su carga de humor y entretenimiento, hay una fábula moral, conmovedora, como en las películas de Frank Capra», plantea el cineasta, que se mira en clásicos como 'El apartamento' o 'Con faldas y a lo loco'.

«Habla sobre la codicia, de cómo puede convertirnos en seres miserables, en auténticas ratas», explica el director y antiguo critico de 'Fotogramas', que ha seguido el consejo de George Bernard Shaw -«hacer reír para decir las cosas más serias»- y que mezcla «en el mismo cóctel» misterio, drama, thriller, aventuras y comedia romántica.

Duelo entre tramposos

Luis Tosar es Lucas, estafador al que da la réplica Rodrigo de la Serna en el papel de Clayderman, pianista y desalmado buscavidas que competirá con su antiguo socio para desvalijar a Antonio, el panadero al que encarna Joan Pera y que ha ganado 161 millones de euros en el Euromillón. Compiten también por el amor de Verónica, el personaje de Stephanie Cayo, que se pasa de los culebrones a la gran pantalla encarnando a la bellísima bailarina que hizo perder la cabeza a este par granujas y dio al traste con la alianza entre profesionales del engaño a la caza de los ingenuos turistas que realizan cruceros de lujo.

Pactaron que Lucas trabajara en el Mediterráneo y Clayderman en el Atlántico, pero la irresistible atracción del dinero lleva a Lucas a irrumpir en el barco de su exsocio. La exótica travesía deviene en un encarnizado duelo de tramposos sin reglas y muchos golpes bajos.

Luis Tosar ha disfrutado «a fondo» con su papel, de vuelta a un género que no tocaba desde que rodara 'Inconscientes' en 2004 y en las antípodas de Malamadre. Canta, baila y toca el ukelele en un cambio de registro «muy refrescante» y en «una película trasngénero». «Si hiciera un 'remake' de 'Mujercitas' le daría a Tosar una falda y una peluca y la cosa funcionaría», asegura Monzón. «Si la próxima oferta de Daniel llegara en un sobre cerrado, la aceptaría sin abrirlo, aunque tengo mis dudas con eso de 'Mujercitas'; me da un poco miedo, pero, si Daniel lo ve, vamos adelante», asegura el actor.

La maldición del dinero, «la que hace que nueve de cada diez ganadores de grandes premios acaben asesinados, arruinados o en la cárcel», es el motor de esta película que demuestra «que la pasta no siempre procura la felicidad». «Necesitamos el dinero, pero si tu objetivo primordial en la vida es conseguirlo, se acabó», plantea Monzón. Su película quiere mostrar «que hay cosas más valiosas, emocionantes enriquecedoras y humanas que el dinero». «Es un canto a la vida, una invitación a disfrutarla mientras dure», resume Monzón.

«Todos los personajes realizan un viaje emocional», dice el director de una comedia que «quiere ser grande» y probar la «buena salud del cine español». «Toda mi vida he oído que nuestro cine está en crisis, pero cada año hay un puñado de películas interesantes de directores con miradas muy diferentes que conectan con el público». «Nuestra cinematografía es de las más interesantes de Europa y si comparamos la producción de Estados Unidos y la nuestra, no hay tanta diferencia en el porcentaje de las buenas. Aquí hay mucho talento; hacemos películas grandes con poco dinero y el público responde», se felicita Monzón.

Coincide en su diagnóstico con Tosar. «Nuestra industria está en permanente transformación, buscando nuevas fórmulas para hacer y distribuir películas, como las plataformas, que traen cosas buenas pero desestabilizan la exhibición», apunta el actor. «Una película como 'Yucatán' es un puñetazo en la mesa, una forma de de decir esto es una película grande que vale la pena ver en salas. Para ir al cine y disfrutar del espectáculo con una comedia ambiciosa», concluye.

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