El cine resiste en la provincia más allá de la capital: 13 salas en siete cines abiertos

El cine resiste en la provincia más allá de la capital: 13 salas en siete cines abiertos

En la provincia, en la última década, han cerrado tres cines en Bembibre, Villafranca del Bierzo y Fabero

CÉSAR COMBARROS

En la última edición de los Premios Goya, Pedro Almodóvar dio la voz de alarma: «Se han cerrado como 500 cines en los últimos cuatro años en España y eso es verdaderamente desastroso. Pensar que hay comarcas enteras sin un solo cine… Mi infancia hubiera sido imposible en un lugar así. No son buenos tiempos».

Colegas como J.A. Bayona y Álex de la Iglesia entraron al trapo, y mientras el director de 'Jurassic World. El reino caído' se mostraba «totalmente de acuerdo», el responsable de 'Acción mutante' replicaba: «Yo no estoy de acuerdo. Vivo una época en la que puedo ver lo que quiera, y mucho más, si tengo conexión a internet. Basta ya de nostalgia. Por favor». La respuesta de Bayona no se hacía esperar: «De nostálgico nada. Que una ciudad se quede sin cines no es consecuencia del progreso, es señal de retroceso».

Un análisis de la evolución del sector en Castilla y León desvela que los cines rurales han resistido sorprendentemente bien a lo largo de la última década, frente al desplome que se ha registrado en las nueve capitales de provincia y sus alfoces.

Así, de acuerdo con el último Censo de Salas de Cine elaborado por AIMC (con cierre a 1 de abril de 2018), completado con los datos del Censo de Cines del Ministerio de Cultura (al cierre de 2017) y con las confirmaciones que ha podido realizar la Agencia Ical, Castilla y León cuenta actualmente con 26 cines rurales operativos que ofertan a los espectadores un total de 47 salas, lo que supone un cine menos pero tres salas más que una década atrás, al cierre de 2007, en el inicio de la crisis económica.

Frente a esos datos, en las capitales de provincia y sus alfoces se ha producido una caída muy significativa de la oferta, ya que actualmente funcionan 26 cines con un total de 169 salas, lo que supone once cines y 43 salas menos que en 2007.

De esta forma, en Castilla y León hay un 3,7 por ciento menos de cines rurales y un 6,8 por ciento de salas más alejadas de los núcleos urbanos que hace diez años. Por el contrario, el número de cines en capitales y alfoces ha bajado un 29,7 por ciento y el número de salas se ha reducido un 20,3 por ciento en el mismo periodo.

En cuanto a la presencia de cine en las áreas funcionales delimitadas por la Junta de Castilla y León en sus directrices de ordenación del territorio, existen cines funcionando en 29 de las 47 existentes (dos de cada tres, con un 64 por ciento). Así, en León solo quedaría descubierto Sahagún, en Salamanca solo está desguarnecido Vitigudino, en Soria queda sin cines Ágreda y en Palencia, Herrera-Carrión.

Por el contrario, en Zamora no hay cines en cuatro de sus seis áreas funcionales (Sanabria, Aliste-Alba-Tábara, Sayago y Toro), en Burgos quedan desguarnecidas tres de siete (Briviesca, Lerma y Salas de los Infantes), en Segovia dos de cuatro (Cantalejo-Sepúlveda y Riaza), y en el caso de Ávila y Valladolid dos de cinco no tienen salas (Arévalo y Alberche entre las abulenses y Medina de Rioseco y Tordesillas entre las áreas funcionales vallisoletanas).

Oferta en los pueblos

En Castilla y León, las nueve provincias tienen operativo algún cine en su medio rural (casi todos con una única sala), con León significativamente destacado al contar con cines en siete localidades: Astorga (Velasco), La Bañeza (Teatro Municipal), Cistierna (Mary), Santa María del Páramo (Paramés), Ponferrada (Cines La Dehesa, 7 salas), Valencia de Don Juan (Multicines Coyanza, 2 salas) y Villablino (El Cine).

A continuación aparecen las provincias de Salamanca y Ávila, con cines funcionando en cuatro municipios rurales. En el caso de Salamanca, se trata de Béjar (Multicines Béjar, 4 salas), Ciudad Rodrigo (Cine Juventud), Guijuelo (Centro Cultural Guijuelo) y Peñaranda de Bracamonte (Teatro Calderón); y en el de Ávila son La Adrada (Cine La Melodía), Sotillo de La Adrada (Centro Cultural La Pasada), Arenas de San Pedro (Cine Arenas) y El Barco de Ávila (Cine Teatro Lagasca).

Por otra parte, existen cines en tres municipios de las provincias de Burgos y Valladolid. En el primer caso están en Aranda de Duero (Cine Victoria Ribera del Duero, con cinco salas funcionando), Miranda de Ebro (Cine Novedades) y Valle de Mena (Amania); mientras que en Valladolid hay cines en Medina del Campo (Multicines Coliseo, 4 salas), Pedrajas de San Esteban (Cines Avenida) y Peñafiel (Cine Centro Cultural Peñafiel).

En la provincia de Soria están abiertos al público los cines de Almazán (Cine Calderón) y El Burgo de Osma (Palafox). Y Palencia, Segovia y Zamora solo cuentan con un cine lejos de sus capitales. Así, están operativos respectivamente en Aguilar de Campoo (Cine Campoo, 2 salas), Cuéllar (Cuéllar Cinema) y Benavente (Multicines Benavente, 4 salas).

En la última década han cerrado sus puertas en el medio rural en Castilla y León tres cines en la provincia de León (en Bembibre, el Cine Veraluz de Fabero y en Villafranca del Bierzo), el Cine Ríos de El Tiemblo (Ávila), el Frontón Cinema de Nava de la Asunción (Segovia) y Juan Yagüe en San Leonardo de Yagüe (Soria), que contaban con una única sala en cada caso.

Por el contrario, desde 2007 han abierto sus puertas lejos de las capitales el Cine Victoria Ribera del Duero (5 salas en Aranda de Duero, Burgos), el Centro Cultural La Pasada en Sotillo de La Adrada (Ávila), el Cine Centro Cultural Peñafiel (Valladolid), el Teatro Municipal de La Bañeza y los Multicines Coyanza de Valencia de Don Juan (2 salas), mientras que los cines de Ponferrada han pasado de contar con 8 salas a tener una menos con su traslado al Centro Comercial El Rosal desde la Avenida de los Escritores.

En el mismo periodo, en todas las capitales y alfoces se ha cerrado algún cine, hasta un total de 14, que ofrecían a los espectadores 57 salas (cinco de ellos en Valladolid: Ábaco, Roxy, Parquesol Plaza, Mantería y Teatro Carrión). En este periodo de tiempo, en Ávila cerró sus puertas el Tomás Luis de Vitoria; en Burgos los Ábaco y los Van Golem Camino de la Plata; el Teatro Emperador en León; los Multicines Las Huertas en Palencia; los Ábaco en Salamanca; el Teatro Juan Bravo en Segovia; los Rex en Soria y los Barrueco en Zamora. Por el contrario, se han abierto tres cines que ofertan 14 salas: la Sala Fundación Caja Segovia en Segovia, los Cines Mercado en Soria y Ocine Río Shopping en Valladolid.

Telón abajo y arriba

Angélica de Santos fue la última propietaria del Frontón Cinema, conocido durante décadas en la localidad segoviana de Nava de la Asunción como 'el cine de la Maura', en alusión a su madre, que fue quien abrió el que durante mucho tiempo fue el único cine en la provincia. «Mis padres montaron el cine tras la guerra, en un local que anteriormente era taberna y frontón», explica Asunción en declaraciones a Ical.

Ella se vio obligada a tomar la dura decisión del cierre en 2007: «Cada vez venía menos gente, yo me hacía mayor y no podía ser. Me dio muchísima pena y lo he llorado mucho», lamenta a sus 83 años. Dos años atrás, el Ayuntamiento decidió adquirir el céntrico inmueble de 700 metros cuadrados que dio cobijo al cine, y recientemente el Consistorio puso entre sus vecinos las butacas en venta al precio simbólico a un euro.

Panorama nacional

A nivel nacional, el número de locales de exhibición se sitúa en 697, con lo cual en el último año acumula una reducción de dos cines (-0,3 por ciento), mientras que el número de salas/pantallas registró una variación similar (-0,5 por ciento), pasando de 3.534 a 3.518, con 92 altas y 108 bajas. En lo que respecta al número butacas, se fija en 778.176, produciéndose una bajada de 10.954 (-1,4 por ciento). En general, las cifras de locales, salas/pantallas y butacas se mantienen estables en los últimos tres años aunque al compararlos con una década atrás, los descensos acumulados son significativos, con caídas del 11,2 por ciento en locales, 12,4 por ciento en salas/pantallas y 16 por ciento en butacas.

El número de municipios que cuenta con, al menos, una sala de cine es de 454 (seis más que en 2017, y 17 más que en 2016), lo que supone un 5,6 por ciento sobre el total. Ello hace que, en promedio, existan aproximadamente 1,5 locales y 7,5 salas por municipio con cine. Un 62,4 por ciento de la población española (1,2 puntos más que hace dos años) reside en uno de estos municipios con cine. Por otro lado, hay 2.372 salas (67,4 por ciento) que se localizan en poblaciones mayores de 50.000 habitantes.

En el ranking nacional, Castilla y León se sitúa como la tercera autonomía donde existe un mayor porcentaje de salas 3D, con un 38,7 por ciento, solo por detrás de Canarias (41,5 por ciento) y Aragón (39,5 por ciento). Y el proceso de digitalización de las salas de cine está prácticamente completado en la Comunidad, ya que se encuentra al 99 por ciento de ejecución.

Asimismo, Castilla y León tiene 82 pantallas por cada millón de habitantes, situándose en el sexto lugar del ranking, que lidera con mucha diferencia La Rioja (133,2), seguida por Navarra (93,3), Comunidad Valenciana (88,6), Cataluña (85,4) y País Vasco (85,2).

En la vertiente contraria encontramos a Joaquín Fuentes, empresario salmantino que nació en Piedralaves (Ávila) «de forma circunstancial», cuando su padre estaba trabajando en un cine de verano. En 1992 creó Proyecfilm, una empresa con la que además de distribuir películas o alquilar equipos de proyección, gestiona una veintena de salas en núcleos rurales de todo el país, de las cuales siete se encuentran en Castilla y León (Astorga, El Barco de Ávila, Peñaranda, Almazán, Sotillo de La Adrada, Cuéllar y Peñafiel, las tres últimas abiertas en la última década).

Según explica, para los pueblos «un cine es vida». «Si un municipio de más de 5.000 habitantes no tiene cine, la culpa es del propio pueblo, porque sus habitantes no van a la sala y prefieren ir al cine en la capital. Eso pasa con el cine, pero también con la zapatería, el supermercado… Si la gente no va, no pueden subsistir», reflexiona. Conocedor de primera mano de la problemática del sector, confiesa con una sonrisa que ha conocido «todos los palos al cine menos el paso del cine mudo al sonoro».

De niño, se crió acompañando a su padre mientras llevaba el cine por los pueblos en Salamanca con un proyector de 16mm y una sábana como pantalla, una tarea que llegó a su fin con la irrupción de la televisión. Posteriormente, comenzó a gestionar el cine de Peñaranda de Bracamonte, tras lo cual le requirieron desde municipios como Medina de Rioseco, Peñafiel o Toro para implantar allí su modelo de negocio, si bien «con la irrupción de la piratería por internet hubo que cerrar todo de un plumazo», salvo el cine de Peñaranda.

La situación remontó con la irrupción de la digitalización, algo que ha reducido significativamente los plazos para poder contar con cine de estreno en núcleos rurales. Orgulloso, señala que él y su familia viven del cine y permiten vivir a otras veinte personas de ello, aunque enumera las numerosas dificultades a las que tienen que hacer frente: la despoblación de los pueblos, la competencia desleal que ejercen algunos ayuntamientos que programan cine sin contar con las licencias pertinentes para ello, la inmediatez de las redes sociales («las críticas furibundas te pueden hundir una película antes de proyectarla», explica) o la reciente subida del salario mínimo interprofesional, que supone para él tener que subir un 22 por ciento a sus empleados («a lo mejor nos vemos obligados a cerrar algún cine rural porque no llegan los números», lamenta).