El milagro viral de las ciudades imposibles

Dibujo de Toni Marco. /R. C.
Dibujo de Toni Marco. / R. C.

Toni Marco, un parado de larga duración, se consagra en Internet con los dibujos que hace para «evadirse» y que #su hijo subió a la red

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

El móvil de Toni Marco Soriano empezó a bailar como loco. No sabía por qué vibraba a cada segundo. Este parado sevillano de larga duración mata «el tiempo y las penas del paro y la soledad» dibujando unas «ciudades imposibles» que guardaba en capetas. Su hijo subió algunas a la red y se obró el milagro viral. Sus dibujos gustan, y mucho, en internet y el teléfono danza al ritmo de los 'me gusta'.

«Mi padre, con 57 años, parado y expulsado del tejido laboral, hace estos dibujos cuando se aburre, todos a mano, no hay dos iguales. Dice que no los vende porque no valen un duro, pero yo estoy orgulloso de él», tuiteó su hijo, de nombre Toni, como su progenitor. «Me ha levantado la autoestima», agradece el padre, cuyo último trabajo fue como guardia de seguridad.

Su hijo le abrió una cuenta en Instagram y la bola digital rodó. Hoy son decenas de miles los seguidores de los dibujos de Marco, siempre en blanco y negro, primero en folios y ahora en cartulinas, y que algunos han comparado con los de las cárceles de Piranesi o los futuristas paisajes de 'Metropolis', de Fritz Lang.

Sus ciudades se han hecho más que posibles y están estampadas en camisetas, tazas, bolsos o fundas de móvil a la venta en la red por entre 10 y 40 euros. Y siguen cosechado 'me gusta' a paladas. Parado desde 2012, «sólo percibía la renta activa de inserción, un año sí y otro 'non', y ahora hay algún ingresillo», se felicita Marco desde Palomares, su pueblo sevillano. Cuenta que ha dibujado «siempre y en el papel que fuera, de un recibo a un sobre». Que carece de formación artística, «más allá de ser de joven un voraz consumidor de cómics», que le gustan las historietas de Robert Crumb y que el único artista de la familia «fue un tío que pintaba esos grandes carteles de cine hace mucho años».

«Los dibujos son mi manera de aislarme. Soy un tipo corriente al que han puesto una enorme inyección de autoestima con este inesperado milagro», dice un poco sobrepasado por un éxito inopinado. Orgulloso de él, su hijo alaba unos dibujos que le parecen «una puñetera genialidad». Al padre nunca se le pasó por la cabeza venderlos «y no sabría cómo gestionarlo». Pero su hija Ángela, diseñadora en Madrid, allanó el camino y ahora es posible hacerse en la red con sus personalísimas ciudades inspiradas «en todas y a la vez en ninguna».

Sus ciudades han evolucionado y ha probado la pintura. «Pero el resultado no me llena. Es dibujar lo que me atrapa y me permite evadirme durante cuatro o cinco horas al día». Siempre a bolígrafo, comenzó «mezclando sueños y recuerdos» para dibujar pequeños y bucólicos pueblos como el suyo. Pasó luego a escenas urbanas más complejas, mezclando a veces fragmentos de Sevilla con Nueva York o Londres, «sin orden ni concierto, pero con todo en su sitio».

Todo empezó el 6 de agosto con un tuit de su hijo rebotado más de 31.000 veces y con 110.000 'me gusta'. «Si os apetece ver más dibujos (¡tiene cientos!) y de paso darle un susto tremendo, echadle un ojo a su IG y dejadle algún comentario que agradecerá», pide ahora.