‘Salto al vacío’ de una leonesa

Nadia Álvarez ya tiene en la calle su álbum de debut/
Nadia Álvarez ya tiene en la calle su álbum de debut

Nadia Álvarez, una joven compositora, cantante y guitarrista leonesa afincada en Madrid presenta su primera álbum, 'Salto al vacío'

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Nadia Álvarez afronta un momento clave en su carrera. La música leonesa ha lanzado a finales del pasado año su disco de debut, Salto al vacío, en la que crea deliciosas canciones cargadas de sensibilidad lírica y melódica. Asociada a la corriente indie-folk, tiene un estilo particular en el que recoge influencias intimistas, rock americano, flok y pop melódico en castellano. Los leoneses podrán disfrutar de sus ritmos en directo el próximo 26 de febrero en el Gran Café.

Con una extraordinaria narrativa en castellano, sus letras son como desnudos emocionales que llegan a lo más profundo. Nadia tiene la virtud de sacar oro musical de los pozos del desengaño y la incertidumbre, produciendo brillantes melodías tan delicadas como estremecedoras. Su primer trabajo discográfico Salto al Vacío (Cabana Media Records, 15) es un álbum emocionante y elegante, grabado con mimo junto a sus más estrechos colaboradores, en el que su exquisita voz y su habilidad con la guitarra sobresalen de forma impactante.

Ya desde su más tierna infancia sintió el despertar de sus instintos. Criada en un ambiente donde la música estaba siempre presente (su padre es un guitarrista aficionado al flamenco) pronto desarrolló la inquietud por realizar sus propias composiciones. Sus primeros recuerdos se remontan a un viejo Casiotone con él que, con apenas 2 años, curioseaba descubriendo melodías.

Con 14 años comienza a estudiar en la Escuela Municipal de Música, Danza y Arte Escénicas de León. Allí se graduó en guitarra clásica y canto moderno. Sus años de estudio le además para entrar en contacto con otros músicos locales. Así, siendo aún adolescente, se compró una guitarra eléctrica y formó la que sería su primera banda, un conjunto tontipop en la onda de Nosoträsh o Le Mans.

Sería el comienzo de una extensa trayectoria en la escena underground de su ciudad natal. Fue, entre otros, cantante solista de la banda de garage Lost Boners y guitarrista del grupo de riot girrls Kartulinas. No es hasta los 22 años, con The Yellow Horse, cuando se produce su primer acercamiento a los sonidos folk y americana. Con ellos encuentra un camino para comenzar a expresar lo que realmente quería. Es entonces cuando comienza a componer algunos de los temas que empezarían a definir su proyecto con nombre propio.

En 2012, su carrera da un vuelco al ser elegida entre los 10 finalistas del programaDesnudos de Etiquetas Alhambra y se traslada a Madrid con una beca de mecenazgo. Durante un año recibe clases magistrales de la mano de músicos dispares comoAriel Rot, Pedro Guerra o El Twangero.

Ya en Madrid comienza su andadura en solitario, actuando en gran cantidad de bares y locales de pequeño aforo sin otra compañía que su guitarra acústica. Conciertos íntimos y emocionantes en los que Nadia logra una gran conexión con el público, gracias a su magnética presencia y la honestidad de sus composiciones.

La excelente acogida de sus directos fue consolidando su propuesta, que no ha dejado de crecer gracias al boca a boca. Sólo entre 2012 y 2014, Nadia ha actuado en espacios como el Circulo de Bellas Artes, Siroco, Clamores, Galileo Galilei, Populart o Libertad 8.Todo esto, sin disco editado ni referencia alguna en el mercado.

En uno de estos conciertos conoce a Jesús Sangui, también guitarrista y compositor, quien se convertirá en su mano derecha. A partir de entonces, Nadia comienza a sumar músicos a su proyecto hasta completar la formación que le acompaña hoy día: Sangui (guitarra), Henar Lastres (bajo) y Dani Campillo (batería).

Si este último año ha sido clave para la consolidación de la banda en directo, el próximo lo será por la publicación de su disco de debut: Salto al vacío (Cabana Media Records, 15). Producido por Luis Lastra, supone con un significativo incremento en la fidelidad de su sonido, que sigue teniendo el foco en las texturas acústicas, pero incluye también instrumentos eléctricos. El disco captura la esencia de sus conciertos, donde loslímites entre folk, pop, rock y country se vuelven difusos.

La delicadeza y sensibilidad de Nadia cristalizan a lo largo de los once temas que conforman el disco. Una colección de canciones que pedían un tratamiento de lujo como el que tienen en este larga duración. Canciones brillantes y dulcemente desgarradoras. Una especie de tapiz impresionista que refleja las emociones de una joven que encuentra en la fragilidad su arma más poderosa.