La vida 'nómada' de los sacerdotes del medio rural: hasta 30 parroquias y 100 kilómetros diarios

Sacerdote del pueblo leonés de Canaleja de Torío./Andrés Martínez
Sacerdote del pueblo leonés de Canaleja de Torío. / Andrés Martínez

La crisis vocacional se agudiza en la provincia de León que apenas cuenta con 208 sacerdotes en activo para las 1.293 parroquias que forman las Diócesis de León y Astorga |La llegada de misioneros y religiosos del extranjero permiten aliviar su carga de trabajo en verano

ANA GONZÁLEZLeón

Ser sacerdote en la provincia de León es sinónimo de ser un nómada. Desplazamientos de más de 100 kilómetros de pueblo en pueblo para oficiar misas o cubrir las fiestas patronales forman parte del día a día de los párrocos leoneses más si cabe en verano, cuando la actividad eclesiástica se intensifica.

«El trabajo de los sacerdotes es igual en invierno y verano, aunque en época estival es cierto que por las fiestas patronales los oficios son más habituales», asegura Florentino Alonso, vicario general de la Diócesis de León.

Según datos de la Conferencia Episcopal Española, las dos diócesis de la provincia suman un total de 1.293 parroquias, sin contar las de Zamora y Ourense que también se encuentran adscritas a la diócesis maragata. Con esta cifra, León se sitúa como la provincia con más parroquias a nivel nacional, seguida de Lugo y Burgos.

Sin embargo, Manuel García, vicesecretario de la Diócesis de León, afirma que el censo de curas en activo en su obispado a fecha del 31 de diciembre de 2018 es de 128, a los que hay que sumar «21 religiosos que también atienden parroquias y 10 sacerdotes que no pertenecen a la diócesis pero que también trabajan en nuestras parroquias».

Por su parte, la Diócesis de Astorga cuenta con 80 sacerdotes que operan en la provincia. Como recalca María Ángeles Sevillano, delegada episcopal de prensa del obispado maragato, en verano cuentan con la ventaja de «la llegada de misioneros y religiosos que vienen a pasar las vacaciones a la provincia y que pueden echar una mano a los sacerdotes en activo».

Más de 100 kilómetros de desplazamiento

Estos datos dejan en una situación muy precaria a los párrocos de la provincia, que tienen que desplazarse cada fin de semana a las distintas iglesias que tienen adjudicadas.

El número de parroquias que cubre cada sacerdote «varía según la zona en la que se encuentre», y la cifra puede ir «de las 27 parroquias a las 12 o a las 15, dependiendo de la zona», asegura el vicario general de la Diócesis de León. Por su parte, desde la Diócesis de Astorga confirman que «hay sacerdotes que llegan a atender 30 parroquias, sobre todo en las zonas más despobladas».

Las Diócesis de León y Astorga muestran su preocupación ante la falta de relevo generacional y la elevada edad de los sacerdotes, que roza los 70 años

Las mayores dificultades que encuentran los párrocos, la gran mayoría de edad avanzada, es la lejanía que hay entre las parroquias, especialmente «en las zonas de montaña, donde la distancia es considerable y los desplazamientos son grandes», admite Alonso. Sevillano asegura que en algunos casos «hay sacerdotes que llegan a recorrer más de 100 kilómetros para llegar a todo».

En verano, con la celebración de las distintas fiestas patronales, la actividad de los sacerdotes se intensifica, y los viajes se hacen más habituales. Si coincide alguna celebración el mismo día, los sacerdotes tienen «dos opciones», señalan desde la Diócesis de Astorga.

«Pueden cambiar la hora de la celebración para poder oficiarla o avisar a algún compañero, ya sea otro sacerdote en activo, un misionero o un religioso que pueda cubrir sus funciones», según apuntan desde Astorga

Ser sacerdote en la provincia de León no es fácil. La elevada edad de los párrocos, que se sitúa en «una media de 70 años», sumado a los grandes desplazamientos que tienen que hacer en verano y el calor al que deben hacer frente son los grandes problemas a los que se enfrenta la Iglesia leonesa hoy por hoy.

La carencia de sacerdotes jóvenes que supongan un relevo generacional en una provincia tan envejecida como la de León ponen en una situación comprometida a ambas diócesis. Hasta que esto no cambie, la vida de los sacerdotes leoneses seguirá siendo una vida nómada.