Viaje al centro de una incógnita en Picos de Europa

El grupo en el 'ataque' del pasado septiembre, en el macizo central de los Picos de Europa./C.F.
El grupo en el 'ataque' del pasado septiembre, en el macizo central de los Picos de Europa. / C.F.

Espeleólogos de León y otras provincias acuden al Cerro del Cuevón en busca de nuevas cavidades por explorar | La meta sigue siendo batir el récord de 2017, cuando descendieron a menos 1.500 metros, si bien la profundidad podría ser de 1.800 metros

GLORIA POMARADA

No pudo ser en julio del pasado año y tampoco en septiembre, pero el 'ataque' a la sima más profunda de España sigue en pie. El grupo de espeleólogos que conforma el proyecto '17 Picos 17 Simas' se prepara ya para la nueva expedición a la sima cabraliega, en el macizo central de los Picos de Europa. Dará comienzo mañana mismo y estará protagonizada esta vez por un equipo de ocho personas que combinan un perfil «científico y deportivo», explica el bombero y espeleólogo Carlos Flores. Junto a él estarán Bernat Escrivá, Joaquín Almela, Enrique Bañón, Pepe Povedano, Ángel Barrio, David Aragón y Tomas Forejt. Para este último, checo, será además su primera vez en la Torca del Cerro del Cuevón. «Estaremos cuatro o cinco días, la salida está prevista entre el jueves noche y el viernes», explica Flores. Dado lo «importante» del ataque y la preparación previa del grupo, en esta ocasión no contarán con campamento base a la entrada de la sima. Por su parte, el interior de la cavidad se encuentra acondicionada hasta los 800 metros, ya que el pasado año «no pudimos pasar de esa cota por el agua, pero hasta ahí está reequipada», explica. A lo largo del recorrido cuentan con tres vivacs, uno a 550 metros, otro a 720 y un tercero a 1.200. «Ese no sabemos cómo estará», abunda Flores, que está vez confía en llegar a mayor profundidad al no prever la presencia de agua.

El objetivo de hecho será doble: batir el récord de 2017 y tocar el fondo conocido de la cavidad -en una cota de menos 1.589 metros- y adentrarse en espacios aún por explorar. «A menos 1.300 metros hay una 'incógnita', una ventana con un corredor de aire importante. Puede que lleve a otra cavidad de más profundidad», indica el espeleólogo. Desde el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), indica, consideran de hecho que la profundidad de la cueva podría ser aun mayor, de hasta 1.800 metros. El reto es «grandísimo», reconoce Flores, pero todos los integrantes del proyecto saben a qué se enfrentarán en las profundidades de Picos. «Hemos tenido muchos fracasos, es una cavidad muy deportiva y muy física en la que surgen problemas», señala.

Proyecto científico

La aventura va además aparejada a fines científicos, pues en la veintena de ataques realizados desde 2015 han ido colocando sensores en el marco del proyecto 'Sismosima', en colaboración con el IGME. «Es un estudio sobre terremotos único, nunca se había hecho nada así en el mundo, no se habían metido sensores a 1.500 metros», explica Flores.

Los espeleólogos llegarán a los Picos de Europa procedentes de Murcia, Ibiza, Castellón, Galicia, León, Andalucía y Toledo y todos ellos «muy motivados porque el año pasado nos quedamos con las ganas de volver a la parte más profunda».