Los rescatadores de Abdu en Picos de Europa: «Si no tuviese esa complexión atlética difícilmente hubiera sobrevivido»

Abdu, en el lugar que fue localizado tras 30 horas de búsqueda. /leonoticias
Abdu, en el lugar que fue localizado tras 30 horas de búsqueda. / leonoticias

Dos agentes del Greim, el guarda del refugio del Collado Jermoso y dos militares del Ferral conformaban el retén que localizó al gijonés | «Abdu tenía principio hipotermia, deshidratado y aturdido. Nos señaló el camino porque el descendió y no lo podíamos creer. Fue un subidón encontrarle»

A. CUBILLAS
A. CUBILLASValdeón

Hablar de historias con final feliz resulta sencillo. Por ello, hoy, con Abdu en casa y ya recuperado tras dos días ingresado en el Hospital de León, se recuerda con una sonrisa su angustioso rescate de casi 30 horas en la vertiente leoneas de los Picos de Europa.

Un rescate que lideraron efectivos del Greim de la Guardia Civil pero en el que fue clave la participación de voluntarios, como los guardas del refugio del Collado Jermoso o expertos montañeros de la zona.

El angustioso rescate

Entre ellos, dos militares del Ferral del Bernesga que, tras finalizar su turno, pusieron rumbo a Cordiñanes de Valdeón para sumarse al operativo de búsqueda. Su única intención, arrimar el hombro y aportar sus conocimientos, dada su gran afición a la montaña y su amplio conocimiento de la zona.

Y por ello, el sargento primero Fernández y el solado Álvarez del Río no titubearon ni un segundo. «Tras enterarnos de la búsqueda del pequeño decidimos ponernos a disposición del Greim conscientes de que podíamos ser de utilidad».

Así, recogieron el material indispensable y tras llegar a Cordiñanes, iniciaron el ascenso al Collado Jermoso, cayendo la noche y haciendo noche a 1.900 metros en el entorno de la Vega de Asotín.

El grito de la esperanza

Con los primeros rayos del alba, retomaron su ruta realizando una inspección ocultar de la zona para intentar localizar cualquier indicio del paradero del pequeño Abdu. Finalmente, llegaron al refugio y se pusieron a disposición de los agentes del Greim, que les asignaron una primera zona, en la que la búsqueda fue fallida.

Posteriormente, fueron asignados a una nueva zona en la que irían acompañados por dos guardias del Greim y Pablo, el guarda del refugio. Y, bingo. «Empezamos a gritar su nombre y, de repente, escuchamos un 'aquí'. No nos lo podíamos creer. Era una orografía complicada y era difícil pensar que estaba ahí», recuerda el sargento primero Fernández.

El grito era lejano y, tras unos minutos de búsqueda, finalmente los rescatadores lograron contactar visualmente con Abdú. «Tardamos en llegar una hora más o menos», recuerda Fernández, que fue el tercero en alcanzar al pequeño; estaba sentado en un risco con un abismo de más de 100 metros bajo sus pies.

Tras localizar a Abdu, los agentes le dieron glucosa y le empezaron a reanimar las piernas porque sufría principio de hipotermia

Presentaba principios de hipotermia, tras haber soportado temperaturas que rozaron los cero grados con un chándal y unas playeras, y estaba deshidratado. De inmediato, se le dio glucosa y los agentes iniciaron la reanimación de sus piernas.

«Fue increíble por donde ascendió»

El sargento Fernández recuerda que estaba muy aturdido, sin embargo, le preguntó cómo había llegado hasta allí. «Nos indicó por dónde había bajado y le dije que no podía ser, pero él insistió», recuerda el militar, que incide en la complejidad del terreno.

«El pequeño no siguió descendiendo al ver el abismo de 100 metros y decidió quedarse en el risco donde fue localizado», señala el sargento, que recuerda cómo también le preguntó si había conseguido dormir algo durante la noche. «Me dijo que no».

Por fortuna, recuerda, la experiencia en la montaña de este joven y su complexión atlética jugaron a su favor. Eso sí, advierte que el desenlace hubiera sido falta si Abdu se hubiese tenido que enfrentar a una noche más.

«Si no tuviese esa complexión atlética difícilmente hubiera sobrevivido y una noche más con esas condiciones y más con el cambio de la meteorología que se preveía hubiese sido un desenlace inesperado. En la montaña hay un factor suerte y coordinación, por fortuna, aquí salió todo muy bien».

Los dos militares del Ferral del Bernesga que se sumaron a la búsqueda de Abdu.
La desaparición

Abdú, un joven gijonés de origen etíope emprendía el ascenso al Collado Jermoso el domingo junto con su padre, su hermano y otros amigos desde la localidad leonesa de Cordillanes de Valdeón.

Por delante, más de cuatro kilómetros de una ruta de extrema dureza con más de 1.200 metros de desnivel e importantes pendientes pero con unas impresionantes e impactantes vistas. Sin embargo, una chiquillada 'torció' la que iba a convertirse en otra gran jornada de montañismo entre familia y amigos.

A las 7:00 horas del lunes, Abdu, una joven promesa de atletismo gijonés, abandonó el refugio entre el revuelo habitual de una mañana en un refugio de montaña: preparativos de mochilas y primeros desayunos.

Pero a nadie le extraño. Son muchos los que aprovechan las vistas del amanecer desde un escenario como el Collado Jermoso.Sin embargo, Abdu no regresó al refugio y su padre no tardó en dar la voz de alerta tras no localizar al menor en los alrededores.

Posteriormente y tras una primera búsqueda visual por parte de los guardas del refugio, se dio aviso a la Guardia Civil que, minutos después, alertó al Servicio de Emergencias de Castilla y León 112. A partir de ahí se activó un importante despliegue de búsqueda que se prolongó durante 30 horas.

Díficil rescate en helicóptero

Así, tras su localización, los agentes del Greim solicitaron la intervención del helicóptero que, como consecuencia de las fuertes rachas de viento, no pudo acceder a la zona en la que se encontraba el pequeño, que fue trasladado por los cinco rescatadores hasta un pequeño collado donde, tras varios intentos, pudo acceder el helicóptero para su posterior traslado.

Sin embargo, el helicóptero no pudo regresar así que el sargento Fernández y el soldado Álvarez del Río deciden regresar hasta el refugio junto a Pablo. «Estábamos felices, teníamos un subidón», recuerda el sargento, que tras una comida de celebración decidieron regresar a Cordiñanes a pie.

Cinco días después, recuerda cada segundo del rescate y se quita el sombrero con la actuación de los compañeros del Greim. «Sabía de su valor pero fue increíble verles trabajar y ver cómo en ningún solo minuto dejaron de buscar o perdieron las esperanzas de encontrar con vida a Abdu. Todos iban con la mentalidad de que iba a aparecer sano y salvo».

Y así fue. Un final feliz para un gran rescate de película en el que también se volcó el grupo de Artillería de Campaña II/11 del Ferrral del Bernesga que, casi al minuto, siguieron de cerca la labor de sus compañeros que, demostraron, el por qué uno de los valores que esconde la montaña es el compañerismo.

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