Pueblos leoneses de piedra y magia

El encanto de la provincia de León radica en sus magníficos paisajes y en los pequeños núcleos rurales que dan vida a sus tierras

Imagen de la localidad de Peñalba de Santiago./
Imagen de la localidad de Peñalba de Santiago.
ÁLVARO ROMEROLeón

Recorrer la magnífica provincia de León supone adentrarse en un territorio mágico, repleto de lugares con encanto. Liderados por la omnipresente y monumental ciudad de León aparecen numerosos pueblecitos que irradian belleza y se integran a la perfección con el entorno. La diferencia de comarcas y parajes contribuye directamente en la riqueza natural y la gran diversidad de actividades que allí se pueden realizar.

Desde descubrir el Parque Nacional de los Picos de Europa, hasta recorrer el Camino de Santiago, o hacer alguna excursión por las comarcas de los Ancares o el Bierzo. En esta última destacan las famosas Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad, un curioso paraje derivado de la actividad minera de los romanos que explotaban esas tierras en busca de oro.

Ponferrada y Astorga despuntan como dos de las ciudades más importantes de la provincia, exhibiendo una magnífica arquitectura, fruto de la riqueza histórica y cultural que ambas arrastran. Pero, para conocer la provincia leonesa en profundidad, sus tradiciones, exquisita gastronomía y sus peculiares costumbres, es necesario adentrarse entre sus pueblos, alguno de ellos repletos de piedra y magia.

Peñalba de Santiago

Al sur de Ponferrada, en la tradicional comarca de Valdueza (el Bierzo), se levanta piedra a piedra el coqueto pueblecito de Peñalba de Santiago. Declarado Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Etnológico, se hace hueco, a 1.100 metros de altitud, entre los Montes Aquilanos.

La tranquilidad y el silencio se adueñan del día a día de esta diminuta localidad de tan solo 21 habitantes censados. Recorrer sus calles anárquicas con suelos y muros de piedra supone un viaje a la Edad Media. Las balconadas de madera y los tejados de pizarra completan la tradicional arquitectura berciana que marida a la perfección con el verdor de los montes anexos.

Castrillo de los Polvazares

A escasos kilómetros de Astorga aparece este peculiar pueblecito que exhibe una bonita arquitectura local, típica de la comarca leonesa de Maragatería, basada en la piedra roja. Un municipio de calles empedradas y casas blasonadas que fue declarado Conjunto Histórico Artístico, gracias entre otros muchos aspectos a la buena conservación de sus edificios.

La piedra y arcilla roja de sus fachadas contrasta con los vivos colores de los portones y ventanas, pintadas de azules, verdes y blancos. Tonos que descubren un pasado arriero a los turistas que atraviesan la calle Real, columna vertebral de la villa. Todo viajero que hasta allí se acerque debe degustar su fantástica gastronomía y probar el famoso cocido maragato que, curiosamente, se come de manera inversa.

Balboa

Ubicada en la comarca leonesa del Bierzo, concretamente en la bella zona de los Ancares, se asienta esta bella y tradicional localidad. Repleta de pallozas, construcciones típicas de esos valles, basadas en paredes bajas de piedra y cubiertas por un tejado cónico de materiales vegetales.

La riqueza de Balboa radica en su arquitectura, el entorno natural que le rodea y su importante pasado cultural, motores del desarrollo económico del municipio, basado en el turismo. Conocer su cultura tradicional, recorrer sus senderos, disfrutar del entorno y buscar tranquilidad son algunas de las actividades más demandadas por los visitantes. Entre los verdes prados pasta ganadería vacuna que aporta excelentes carnes. La elaboración de conservas artesanas es otro de sus puntos fuertes.

Caín

El pequeño pueblo de Caín, se sitúa en el extremo norte de la provincia de León, en el corazón de los Picos de Europa. Eje y punto de partida de numerosas sendas, allí comienza, o acaba, según se mire, la famosa Ruta del Cares. El entorno que rodea la localidad es una auténtica joya, naturaleza en estado puro y principal razón turística.

El pueblo conserva la arquitectura popular de antaño, basada en casas típicas construidas en piedra. Pese a su reducido tamaño cuenta también con hórreos, un molino y la iglesia de Santo Tomás, además de varios bares y casas rurales. Todo ello entre suelos empedrados a orillas del río Cares, protagonista fundamental de la comarca. Caín es un lugar ideal para disfrutar de los Picos de Europa, uno de los parques nacionales más bellos de la geografía española.

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