El lobo llega a los 16 ataques al año en la vertiente leonesa de Picos de Europa

Un lobo, en una imagen de archivo. / leonoticias

Desde 1986 a 2017 se abatieron 160 cánidos de manadas con presencia en el Parque Nacional | Actualmente se estima que existen 50 ejemplares

GLORIA POMARADA COVADONGA.

La grabación de una loba, a plena luz del día y cerca de una zona transitada como la carretera a los Lagos de Covadonga, deja constancia de la presencia de cánidos en áreas que hasta hace poco rehuían. Los ganaderos lo vienen denunciando desde hace años y, en el origen de sus protestas, se encuentran las muertes que sufren sus animales. Desde el Parque Nacional de los Picos de Europa el seguimiento tanto del lobo como de los daños que a él se achacan se remonta tres décadas atrás, concretamente a 1986, «desde que la especie recolonizó el Parque Nacional», recoge un informe interno de la dirección al que ha tenido acceso este periódico.

Desde ese año, las manadas han ido en aumento, con continuas reproducciones desde 1987. De la última etapa del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, hasta 1995, existen constancia de al menos dos manadas presentes en los ocho años previos. Uno de esos grupos sacó adelante a sus crías en 29 de las 33 temporadas analizadas por la el organismo, mientras que la segunda lo hizo 22 años.

Del periodo que comprende desde 1995 a 2018 se contabilizan otras cuatro manadas, que lograron reproducirse hasta en 18 temporadas. Por tanto, la estimación actual de la propia dirección del espacio protegido es que existen seis manadas, con una media de siete a nueve ejemplares, lo que deja la cifra global en torno al medio centenar de cánidos. La densidad, apunta el informe, es de siete lobos por cada cien kilómetros cuadrados.

El seguimiento de la especie se acompaña también de una evolución de la actividad ganadera. Así, entre 1986 y 2017 se contabilizaron daños en 5.933 animales. No obstante, en esa cifra no están integrados los ocasionados fuera de los límites del espacio protegido por las mismas seis manadas.

En las últimas tres décadas los lobos ocasionaron casi seis mil bajas en el parque

El reparto territorial revela que Asturias es la peor parada de las tres comunidades que integran Picos. Un 61% de esos ataques se registraron en la vertiente asturiana, frente al 8% de Castilla y León y el 31% Cantabria. De media, son doscientas las reses afectadas por los cánidos cada año.

Un hecho constatado por el Parque en estas décadas es la relación entre controles poblacionales y el número de daños. «Se aprecia un descenso tras las extracciones de lobos más significativas efectuadas entre 1986 y 2017», señala el documento de análisis. Según esos datos, el primer pico de sacrificios se produjo en 1989, con más de cinco lobos. Al año siguiente los daños se redujeron a la mitad. El mayor volumen de lobos extraídos se registró en 2003, con cerca de una veintena. De los más de cuatrocientos daños de ese año las cifras se reducen a doscientos y continúan bajando hasta 2006.

No obstante, en 2013 tuvo lugar otro de los controles «significativos» sin que se produjese el mismo efecto: se abatieron más de una quincena de lobos y los daños siguieron en la misma línea de las doscientas cabezas de ganado, llegando incluso a repuntar hasta las trescientas en 2015 tras extraer poco menos de una decena.

Frente a la tesis apuntada por los análisis del espacio protegido, los ecologistas vienen defendiendo que las batidas no repercuten en una disminución de los daños, pues sostienen que pueden llegar a desestructurar la manada y, por consiguiente, provocar una mayor conflictividad.

Las cifras oficiales de la dirección de Picos sitúan los lobos extraídos entre 1986 y 2017 en 173, de los cuales trece fueron encontrados muertos. Dentro de los límites del Parque «se extrajeron 72 ejemplares -el 42%-y fuera del espacio 101 ejemplares -el 58%-, siempre en el área de campeo de las manadas de Picos de Europa», recoge el informe. La mitad de esas extracciones, continúa, estuvieron «asociadas a actividad cinegética, básicamente fuera del Parque» y a atropellos o causas desconocidas -un 10%-, mientras que la otra mitad corresponde a «labores de control específico por guardas de las diferentes administraciones».

Compensaciones directas

Dentro del seno del Parque Nacional existe un grupo de trabajo del lobo integrado por representantes de las administraciones, entidades conservacionistas, científicas, ganaderos y asesores técnicos que trabajan en un programa de compatibilización del Canis lupus con la ganadería extensiva. Entre las soluciones abordadas y plasmadas en el informe interno figuran la articulación de un sistema de ayudas encaminadas a prevenir daños, la creación de un pago compensatorio a quienes utilicen pastos dentro de los límites del Parque Nacional, mecanismos que agilicen «al máximo» los trámites y el abono tras las bajas, así como un protocolo de control de la especie.

 

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