Patrullando la montaña leonesa

Leonoticias acompaña durante una mañana a los agentes de la Guardia Civil de la unidad del Seprona y Seguridad Ciudadano, en unos días en los que su labor ha sido clave para atender cualquier emergencia o prestar auxilio a la ciudadanía de las zonas rurales más aisladas frente al fuerte temporal de nieve que aún complica su vida diaria

Agentes del Seprona vigilan la fauna salvaje en Cubillas de Arbás. / S. Santos
A. CUBILLASLeón

Una mañana de servicio con la Guardia Civil. Cuatro horas para conocer los retos a los que se enfrentan, las situaciones cotidianas y el esfuerzo diario para permanecer ‘piel con piel’ con los ciudadanos a los que presta su servicio.

Una labor que la nieve obliga a intensificar y que ha sido clave durante un temporal que ahora remite en León pero que durante siete días ha mantenido en alerta a una provincia, principalmente zonas rurales de la montaña leonesa, las más alejadas, las más despobladas y también las más necesitadas.

En ellas pone el foco estos días la unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil que recorre población por población, en alerta ante cualquier emergencia, pendiente de cualquier incidencia o cualquier avisa de la ciudadanía.

Leonoticias les acompaña en esa labor. Junto con los agentes Silvia y Víctor dejamos atrás el cuartel de la Guardia Civil de Pola de Gordón. Nuestro primer alto en el camino Geras, donde la lluvia ha borrado la huella de la nieve y su población no requiere los servicios de los agentes que, cara a cara, toman el pulso de la vida diaria de estas pequeñas localidades.

La Guardia Civil de León ha realizado más de 950 auxilios de distinta índole con motivo del temporal de nieve que afectó principalmente a la zona norte de la provincia.

Su trato es cercano, al fin de cuenta, son como uno más del pueblo. Durante estos días, como muchos vecinos, han cogido pala en mano para abrir caminos, han estado pendientes ante la imposibilidad de aquellos vecinos que no podían salir de sus casos o tenían problemas para trasladarse al centro de salud.

La nieve resiste en León

Sin embargo, las labores de limpieza de la red viaria y la coordinación entre administraciones han mitigado los efectos del temporal de nieve. Es más, los agentes recuerdan la del 2015, en la que fueron numerosas las intervenciones y urgencias que tuvieron que atender.

Pero la nieve aún persiste en muchas zonas de León. A escasos kilómetros de Gera, alcanzamos el Puerto de Aralla. A 1.536 metros de altitud la nieve no da tregua y la presencia de la quitanieves da buena muestra de ello.

Allí está Lorena, que estos días se afana en limpiar la entrada a su restaurante para dar acceso a los clientes con la ayuda de un tractor personal. Los agentes intercambian impresiones con ella tras “siete días de nieve y de pala, mucha pala”.

No es de extrañar que a pesar de que a su alrededor el blanco es el único color que le acompaña, no oculta su satisfacción porque las lluvias hagan presencia en la provincia. “Los niños se divieren mucho pero los que vivimos aquí estamos cansados de tanta nieve”.

Efectivos de la Guardia Civil del puesto de Pola de Gordón.

Por su ubicación, conflictivo en estos días de temporal, ha sido uno de los objetivos de la Guardia Civil. Es más, Lorena reconoce que durante estos días ha mantenido un contacto directo con ellos. “Han estado por aquí y nos han llamado continuamente para que tal estamos o si necesitamos algo”, reconoce Lorena, que se afana en las tareas de limpia.

Vigías de la fauna

Retomamos la marcha. En esta ocasión, con los efectivos del Seprona. La nieve estrecha poco a poco una carretera que nos dirige a Cubillas de Arbás, una de las localidades más afectadas de la montaña central por el temporal. En el camino, nos cruzados con un vehículo, son ganaderos que carga pacas de paja y los agentes se interesan por conocer el estado de sus reses.

Refuerzo

La Guardia Civil intensificó, durante la fase de activación de alerta por fuertes nevadas, la vigilancia en toda la red de carreteras de la provincia, y en especial, de las principales vías de comunicación, tanto de la red principal como de la secundaria, para resolver cualquier tipo de incidencia que pudiera surgir.

Asimismo, también se atendió en el teléfono de emergencias de la Guardia Civil 062 cualquier tipo de requerimiento en que fue necesaria nuestra presencia y ayuda en las poblaciones y lugares que se vieron afectadas, mediante el permanente contacto telefónico con alcaldes y vecinos de los núcleos urbanos, así como con personal sanitario de los Centros de Salud por si fuera necesario su traslado a alguna localidad afectada por la nieve para la atención primaria de personas enfermas o en su caso, traslado en ambulancia a algún centro hospitalario.

La ruta prosigue hasta llegar a Casares de Arbás. Allí el panadero reparte hoy sin problema el pan aunque los vecinos de esta localidad han permanecido dos días encerrados. Así lo reconoce el pedáneo Tomás González que reconoce que a pesar de esos días los vecinos de la población han estado bien atendidos. “Tenemos provisiones, comida y calefacción. Somos una zona rural y tenemos que adaptarnos”, recuerda Tomás, que si bien reconoce que a pesar de la abundante nieve caída las nevadas no son como las de antes.

Sin embargo y por parecer extraño, la abundante nieve lejos de ahuyentar atrae a lugareños y a visitantes. Como Ángel que estos días ha trasladado su domicilio a Rodiezmo y que conversa con los agentes de la Guardia Civil. Reconoce su labor, no solo por la colaboración que prestan a la ciudadanía para garantizar su atención sino por la gestión del tráfico que estos días se hace imprescindible en zonas de difícil acceso.

Del total de los auxilios realizados, unos 900 consistieron en facilitar información a los conductores del estado de las carreteras afectadas por la nieve y el uso de cadenas en alguna de ellas

A escasos metros de Cubillas de Arbás, los agentes del Seprona detienen su marcha. Su objetivo, una recua de caballos. En estos días, su labor ha sido clave para acceder a ganado aislado por la nieve aunque también se han visto obligado a reforzar el control ante el auge de la caza furtiva.

El turno termina y otros compañeros del cuartel de Pola de Gordón toman el testigo para seguir patrullando los pueblos de la montaña leonesa en unos días en los que su presencia, casi silenciosa, es imprescindible. Porque su proximidad, su cercanía convierte a estos agentes en una cara amiga en medio del temporal.

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