María Jesús Pérez, la misionera leonesa que defiende el feminismo desde Ecuador

La monja leonesa María Jesús Pérez./Nico Rodriguez
La monja leonesa María Jesús Pérez. / Nico Rodriguez

Trabaja con los miembros de la comunidad indígena en la localidad de Maquita | «Defiendo un feminismo de la vida, que busca esa igualdad de hombres y mujeres para que todos seamos más felices», asegura

ANA RODRIGOMadrid

La misionera leonesa María Jesús Pérez camina, ve, escucha, conoce y actúa con los miembros de la comunidad indígena con los que trabaja en Maquita (Ecuador) desde hace 35 años construyendo una sociedad más justa e igualitaria.

María Jesús dirige la Fundación Maquita Cushunchic que promueve con Manos Unidas proyectos dirigidos a mujeres, a las que convierte en las protagonistas de cadenas que unen a los pequeños productores agrícolas y los mercados. Mujeres que demuestran a sus comunidades machistas el éxito de sus pequeñas iniciativas de emprendimiento.

Es el rostro de una mujer que se reconoce como feminista en una conversación con Efe con motivo del Día de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, y que opina que la igualdad se consigue con tranquilidad y actuando como mujer.

PREGUNTA: ¿Se considera feminista?

RESPUESTA: Sí, defiendo un feminismo de la vida, que busca esa igualdad de hombres y mujeres para que todos seamos más felices.

P: ¿Cómo la ha ayudado el feminismo?

R: Primero me ha ayudado en el sentido personal, porque uno tiene que conocerse y saberse como persona y ver al otro al mismo nivel.

Además, desde el feminismo la economía se ve diferente, no se ve para el consumismo sino que se ve para la vida, por lo tanto entra en un círculo de producción y de reproducción de la vida.

Esa mirada feminista de la economía, del ser y de las relaciones desde una perspectiva de mujer enriquece muchísimo y le da mayor afecto, armonía y vida al final a la sociedad.

P: Díganos dos medidas que deberían implantarse para caminar hacia la igualdad.

R: Abrir los espacios a la participación de la mujer y que no tengamos que demostrar que sabemos y podemos, sino que sea intrínseco, igual que para el hombre.

Segundo, leyes que apoyen y que generen esos espacios. Y una tercera, que entre nosotras, como mujeres, nos ayudemos, nos apoyemos, independientemente de la raza o de la profesión; es un desafío que tenemos las mujeres.

P: ¿Se ha encontrado con algún obstáculo por ser mujer?

R: Trabajamos mucho en alianzas con otras organizaciones, gobiernos locales, nacionales... y las que somos «dirigentas» de una organización somos menos y, en principio, te miran con recelo.

Cuando una participa como persona desde lo que sabe, ahí te escuchan, te toman en cuenta y te invitan pero es un espacio que hay que ganarse: hay que ir con tranquilidad, no con choque ni con reclamo, sino siendo uno mismo, mujer, con lo que sabe y con lo que propone para una sociedad igualitaria y con más derechos.

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