El 'santo' taconeo de San Sebastián en Laguna de Negrillos

La emoción embriaga a una Laguna de Negrillos engalanada para conmemorar el Corpus Christi con más solera de la provincia de León con el centurión romano como protagonista

San Sebastián, protagonista del Corpus Christi de Laguna de Negrillos. / R. Redondo | S. Santos
A. CUBILLAS
A. CUBILLASLaguna de Negrillos

Alegría desbordada en Laguna de Negrillos en el marco de la celebración del Corpus Christi.

Y emoción contenida en Iván Martínez, el lagunés sobre el que este año ha caído el gran honor de representar a San Sebastián, el que, tras casi 400 años, se ha convertido por derecho en el vecino más ilustre.

En una abarrotada y enmudecida iglesia de San Juan Bautista, apareció San Sebastián que, siguiendo fielmente el tradicional ritual, se colocó la máscara y caló el gorro militar para encarar entre aplausos los primeros metros del recorrido.

Paso sobrio y elegante, acompañado por el peculiar taconeo de este santo, que tan sólo se detiene para protagonizar las dos espectaculares reverencias ante el altar, lentas, muy lentas, que consiguieron arrancar el aplauso de los devotos.

Un acto teatralizado al que le ha sucedido un cortejo donde, como manda la tradición, al santo le acompañan las imágenes de los apóstelos, todos menos Judas Iscariote, entre los bailes de las vueltas de los danzantes y las judiadas de los diablos.

Un desfile en el que predomina el uso de las máscaras, que se difuminan con el color y la música, para conmemorar una celebración que sobre pasa los actos litúrgicos y que tiene un cierto matiz profano.

Un recorrido en el que el centurión romano trata de negar al público su fe cristiana hasta que regresa a la iglesia donde, cansado y con la cara descubierta ante el Santísimo clama por su cristiandad con una vaina y saliendo corriendo.

Sin duda, la representación del Corpus Christi más atípica y reconocida de la provincia, que de nuevo ha vuelto a estar marcado por la devoción de sus vecinos.

El acto de fé de San Sebastián

Nadie sabe cómo ni tampoco por qué San Sebastián, natural de Narvona, criado en Milán y militar a las órdenes del emperador Diocleciano, se convirtió en el protagonista central de este acto. Fue justo hace 369 años cuando los lagunense, nadie sabe por iniciativa de quién, decidieron celebrar honrar con una procesión la valentía de este militar pero ante todo cristiano, que eligió seguir a Cristo frente a las órdenes de su Emperador.

Como la figura más representativa de la corte, San Sebastián era el principal baluarte en la décima persecución de los cristianos. Sin embargo, él desafiando las órdenes del emperador no cumplía con los sacrificios paganos y colaboraba, visitaba y ayudaba a sus compañeros encarcelados por su religión.

Hasta que fue descubierto. En ese momento, el emperador le obligó a escoger entre ser su soldado o ser cristiano. «Cristiano ante todo», replicó a Diocleciano que, decepcionado el condenó a morir, asaetado, siendo sus propios solados los que le ataron a un poste y le azotaron, dándole por muerte.

Sin embargo, San Sebastián encontró una mano amiga. La de los cristianos que, aún con vida, le recogieron y le llevaron a la casa de una noble cristiana que le curó las heridas y le mantuvo heridas hasta que se recuperó. Pese a las recomendaciones de los cristianos, San Sebastián regresó a Roma y se enfrentó al emperador al que advirtió por segunda vez que opción era la de seguir a Cristo. Una arrogancia que desconcertó y enfureció a Diocleciano que le mandó matar, está vez y para asegurar su muerte, en el circo romano, donde le flagelaron hasta la muerte.

Un acto de fe que, sea como fuere, empujó a la Cofradía del Señor Sacramentado a convertir a San Sebastián en el protagonista central de la tradicional celebración del Corpus Chirsti de Laguna de Negrillos.