La indignación rural se hace viral

Nel Cañedo, rodeado por sus cabras. / NEL ACEBAL

Nel Cañedo, el pastor de Picos que ha revolucionado las redes, recibe elogios y críticas a partes iguales

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Nel Cañedo Saavedra se ha ganado a golpe de clic que lo llamen el pastor indignado de los Picos de Europa desde que un día decidió abandonar las comodidades de su Gijón natal, donde nació hace tres décadas, para pastorear un rebaño de ovejas y cabras en la majada de Soñín, en el concejo de Onís, y elaborar Gamonéu del Puerto. Y, poco más tarde, armado únicamente con un teléfono móvil, dedicarse a ser la voz del medio rural más cabreada a través de los vídeos que comparte en YouTube y en los que se queja con buenas dosis de ironía, mala leche y nula corrección política de los problemas que aquejan a un mundo al borde de la extinción que «algunos quieren convertir en un parque de atracciones» y que se han convertido en virales.

El primer contacto del gijonés con la producción quesera tuvo lugar en la primavera de 2013, cuando, tras licenciarse en Historia por la Universidad del País Vasco, empezó a plantearse en serio el futuro. «No tenía ganas de ponerme a opositar y de buscar trabajo por las administraciones. Tampoco quería meterme entre cuatro paredes, así que, como no tenía ningún plan aparente, opté por matricularme en la Escuela de Pastores de los Picos», ha explicado. Un giro radical a su vida que cogió por sorpresa a su familia, que al final le brindó su apoyo para comprar una cabaña. Especialmente su padre, de quien heredó su amor por la montaña.

La idea era adquirir conocimientos sobre el proceso de elaboración quesero para trasladarlos a Gijón, pero volvió a cambiar de idea. «Conforme me fui metiendo en el mundo del puerto, cada vez empezó a gustarme más y decidí venirme para acá». El lugar le atrapó. «Aquí toda la gente me trata como si fuera de la familia, como si hubiera nacido aquí», ha dejado dicho.

Pero también empezó a descubrir la cara menos amable de aquel idilio natural, así que optó por empezar a difundirla aprovechando que «tenemos la ventaja de que las redes sociales son una plataforma muy poderosa para todas las reivindicaciones».

Píldoras audiovisuales que hoy comparten miles de personas y que lo han convertido en el Robin Hood de un campo en el que los jóvenes no tienen referentes: «No es un problema social, sino cultural. No somos nosotros, es más bien la globalización sin sentido que sufrimos. Desde hace treinta años, el medio rural está olvidado y marginado porque los gobiernos primaron el desarrollo tecnológico y científico. Los jóvenes no le tienen desprecio, sino desconocimiento. Vienen a una casa rural y ni siquiera salen».

Precisamente un hotel es el objetivo de su último vídeo, difundido hasta la saciedad en las redes después de que el dueño de un establecimiento de Soto de Cangas presentase una denuncia por el ruido que se producía en un gallinero anexo. Un embrollo que concluyó con una resolución en la que se ordenaba el «cese inmediato de la actividad de cría de gallos», que además carecía de licencia.

La voz del pastor indignado no se hizo esperar y se transformó en un encendido alegato en el que acusaba al propietario de «sinvergüenza» y «caradura», mientras le instaba a «invertir y aislar el hotel del ruido» para evitar las molestias del cacareo de las gallinas. «Apetecíaseme darte con una pala llana pa hundite esi pechu palomu», remataba.

Pero la amenaza puede traerle consecuencias, porque el dueño de los apartamentos rurales ha anunciado ya que denunciará al pastor más mediático de España, al que, además de lloverle los halagos, le llueven también las críticas. «Decir que le apetecía clavar una pala al dueño del hotel le quita toda la razón que pudiera tener, y encima se lleva una denuncia, por bobo», escribía un usuario de las redes. Él, de momento, guarda silencio haciendo buena la máxima «que hablen bien o mal, lo importante es que hablen».